Política

Aragón, situada entre el desarrollo y el retroceso poblacional

Elecciones en Aragón

Los votantes asisten a los comicios el 8 de febrero con la economía, la despoblación o la inmigración situadas en el foco de la discusión política.

Parque eólico de La Muela (Zaragoza) 

Parque eólico de La Muela (Zaragoza) 

Toni Galan / Colaboradores

En cualquier dirección, al alejarse de Zaragoza se tarda muy poco en divisar complejos eólicos o fotovoltaicos que configuran su entorno. Tal como indicaba el exdirigente Javier Lambán, lo que durante épocas fueron “maldiciones bíblicas” –cierzo, bochorno y sol– se han convertido en “bendiciones impagables” con las que Aragón se ha posicionado, no sin debate en la zona, como una potencia en energías limpias. Un activo fundamental para nutrir nuevos planes industriales o tecnológicos, que en fechas recientes se multiplican velozmente en las cercanías de la capital aragonesa.

“Para el pueblo ha sido una gran noticia”, admite el alcalde de La Muela, Adrián Tello, lugar donde Microsoft proyecta edificar una de sus tres instalaciones en la provincia, valoradas en 2.200 millones de euros cada una. En 1987, este municipio de la zona metropolitana puso en marcha el parque eólico inicial de la región, 12 turbinas que aumentaron hasta exceder las 350. Aquellos fueron tiempos de crecimiento descontrolado y especulación inmobiliaria, cuyo colapso sacó a la luz numerosos esqueletos de hormigón y un vasto entramado de corrupción. Sin embargo, tras una etapa de estancamiento, la localidad ha resurgido impulsada por las energías verdes, el dinamismo de la capital y un área industrial con capacidad para seducir a importantes compañías. “Queremos seguir creciendo, pero con criterio”, enfatiza Tello.

Zaragoza y sus alrededores alcanzan los 800.000 residentes, en tanto que 209 pueblos no superan los 100

Al igual que La Muela, la economía de Aragón manifiesta señales de fortaleza. Su PIB evoluciona a un ritmo cercano al de España –2,7% ante el 2,9% del conjunto del país en 2025, según Caixabank–, con una desocupación del 7,7%, cifra que es dos puntos inferior a la media nacional, y una riqueza por habitante que la coloca entre las autonomías punteras (36.446 euros en 2024). Áreas como la logística, la manufactura o la ganadería porcina funcionan correctamente, sumándose a estas las noticias sobre inyecciones de capital masivas en la gigafactoría de Stellantis o en complejos de datos: hasta 60.000 millones de euros para posicionar a Aragón como un eje tecnológico del sur de Europa, aun con las vacilaciones que despiertan su gran demanda de electricidad y agua o la limitada mano de obra que precisan tras concluir su fase de obras.

Asimismo, al contrario que otras comunidades con rasgos similares como las dos Castillas o Extremadura, Aragón incrementa su población: cerca de 150.000 nuevos residentes en los últimos 25 años para un padrón de 1,36 millones de personas (un 3% del total nacional). Es una repartición desigual, con la mayoría concentrada en Zaragoza capital y sus cercanías –más de 800.000 habitantes en total–, mientras que algunas cabeceras de comarca crecen paulatinamente y el medio rural se vacía con rapidez. De 731 municipios, 627 no llegan a los mil vecinos (existen 209 con menos de cien), con una mínima presencia infantil y un alto envejecimiento. “Estamos haciendo desaparecer una comunidad para construir una ciudad”, denuncia Tomás Guitarte, referente del movimiento Teruel Existe.

De acuerdo con el CIS difundido este mes, la pérdida de población constituye la tercera inquietud para los aragoneses, convocados a votar el próximo 8 de febrero. En el cuarto puesto se sitúa la inmigración (14,2% en Aragón), que ha cobrado relevancia tras comunicarse la regularización excepcional acordada entre el Gobierno y Podemos para más de medio millón de individuos (unas 16.000 en la región). “Si no fuera por los extranjeros, la población en los pueblos estaría en caída libre”, sostiene Jorge Bielsa, docente de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza.

El arribo de extranjeros contiene la pérdida demográfica, aunque no basta. Los afectados demandan infraestructuras de transporte y prestaciones sociales superiores, mayor oferta habitacional, apoyos para la actividad de las empresas y, tal como sostiene Bielsa, reinvertir localmente las ganancias generadas por ámbitos como las energías limpias con el fin de impulsar fábricas que logren conservar o captar talento. “Se necesita un motor de desarrollo económico para revivir al enfermo, no solo cuidados paliativos”, concluye el experto como síntesis.

Ejerce de corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Previamente, fue informador en la zona de Asia-Pacífico con sede en Hong Kong (2014-2022) Graduado en Periodismo y en Derecho

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