Política

José Manuel Albares: “Europa a dos velocidades y buena sintonía con Alemania”

Entrevista

El ministro de Asuntos Exteriores alerta del efecto disgregador que la extrema derecha puede jugar en el futuro de la UE

Enero ha durado noventa y nueve días. Ha sido un mes muy intenso en el plano internacional y también en el interior, con un grave accidente ferroviario que afecta a la reputación internacional de España. Guyana Guardian entrevista hoy al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Primera cuestión. La Cuestión: Estados Unidos.

Hay una ruptura en el orden internacional provocada, por un lado, por una nueva visión norteamericana de la relación transatlántica que se expresa en el uso indiscriminado de aranceles como instrumento de política exterior. Hay cambios sobre principios básicos como la soberanía, tal y como estamos viendo en la cuestión de Groenlandia. Y en paralelo persisten los intentos de desestabilización por parte de Rusia, cuya mayor expresión es la agresión a Ucrania. Frente a todo ello, Europa tiene que tomar su destino con sus propias manos.

¿La cuestión de Groenlandia ha quedado entre paréntesis?

Hemos conseguido parar una presión inaceptable sobre Dinamarca, país miembro de la Unión Europea. Pero la reclamación última de Estados Unidos se mantiene: quieren la soberanía de Groenlandia. Por lo tanto, la solidaridad con Dinamarca debe proseguir. Los groenlandeses han dicho claramente que quieren seguir siendo parte de Dinamarca, quieren seguir siendo parte de un Estado miembro de la Unión Eu­ropea.

¿Qué ha frenado a Trump? ¿La venta de bonos norteamericanos por parte de fondos de inversión escandinavos? ¿Una amenaza silente europea de desprenderse de deuda norteamericana?

Solo el presidente de Estados Unidos podría contestar realmente a esa pregunta. Creo que haber mantenido la unidad europea y haber dibujado una línea roja han sido factores muy importantes. La lección es clara: hay que avanzar unidos hacia una mayor soberanía europea. En economía, tenemos que remover los últimos obstáculos del mercado único. Tenemos que construir un auténtico mercado de capitales para que el capital europeo y el dinero europeo financien la innovación europea. Tenemos también que crear un auténtico mercado digital. En materia comercial, estamos en la línea adecuada: los acuerdos con el Mercosur (270 millones de personas) e India (dos mil millones) nos indican la senda. En materia de seguridad, la disuasión europea tiene que estar en manos de los europeos. Y eso pasa, en primer lugar, por una mejor integración de las industrias de defensa. Y en segundo lugar, por la creación de un auténtico ejército europeo. Europa debe traducir su potencia económica en potencia política. Ello no significa adoptar una estrategia agresiva, pero hemos de disponer de capacidad de disuasión ante la coerción. Y finalmente, tenemos que rearmarnos en torno a nuestros valores. La extrema derecha global plantea un desafío al derecho internacional y esgrime la guerra y la amenaza del uso de la fuerza como instrumentos de política exterior. La extrema derecha amenaza a nuestras sociedades por dentro, intentando dividir y debilitar el proyecto europeo. Quieren una Europa de estados divididos y débiles. Hoy no puede existir una España fuerte, una Francia fuerte o una Alemania fuerte sin una Europa fuerte.

Hace hoy quince días, en una entrevista con Guyana Guardian, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Proponía una Europa de dos velocidades; planteaba que un primer destacamento de países avanzase hacia una mayor integración.

Comparto plenamente esa idea del presidente. Si somos capaces de establecer coaliciones de voluntarios para teatros externos de la Unión Europea, ¿cómo no hacerlo para objetivos vitales para nuestras sociedades? No olvidemos que la idea de una comunidad de defensa está en el origen mismo de la actual Unión Europea. Estuvo a punto de conseguirse en 1952, y no pudo ser. [En 1952, tras la puesta en marcha de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, se planteó la formación de un ejército común, y no hubo acuerdo]. Estados Unidos nos invita literalmente con sus declaraciones y postulados a marchar en esa dirección.

El canciller alemán, Friedrich Merz, defiende también una Europa a dos velocidades. ¿Cómo están hoy las relaciones entre España y Alemania?

Tenemos una buena relación, como no puede ser de otra manera, entre dos grandes países, dos grandes pilares de la Unión Europea. Estructuramos cada vez más ese diálogo y coincidimos en muchas cosas que en estos momentos son fundamentales. En materia comercial, por ejemplo, España y Alemania hemos sido los dos grandes impulsores del acuerdo con el Mercosur. Estamos juntos en proyectos muy exitosos en el sector aeronáutico y en el sector de la defensa. Tenemos en estos momentos una visión muy compartida sobre el proyecto europeo. Creemos en Europa y defendemos la democracia. Somos conscientes de que la democracia europea debe tener una línea roja absoluta respecto a la extrema derecha. Aunque pertenecen a familias políticas distintas, la CDU y el PSOE comparten los mismos valores europeos. Y esos valores nos dicen que no hay que pactar con la extrema derecha, que quiere disgregar Europa. Me gustaría que el Partido Popular español, que pertenece a la familia de la CDU, tuviera esa misma visión y no la contraria. Hay un diálogo constante con el Gobierno alemán.

El pasado mes de octubre se anunció un diálogo bilateral hispano-alemán sobre diversos asuntos, entre ellos, el reconocimiento oficial del catalán en la Unión Europea. ¿Están en ello?

Estamos hablando de todo.

¿También del catalán?

También hablamos, por supuesto, del catalán, del euskera y del gallego. El tema del catalán como lengua oficial es una cuestión de tiempo. Yo no puedo dar la fecha exacta, pero estoy seguro –no convencido, seguro–, de que el catalán, exactamente igual que el euskera y el gallego, será lengua oficial de la Unión Europea. Con el apoyo del Partido Popular español ya se habría obtenido esa oficialidad. Sin el apoyo del PP español, la obtendremos también con toda seguridad.

¿Ha mejorado la relación con Alemania?

Tenemos un diálogo más intenso que parte de una premisa común: hay que defender el proyecto europeo.

¿España puede formar parte de esa Europa más veloz en defensa con solo el 2% del PIB en gasto militar?

España ha aumentado el gasto en defensa. Piense que este es el Gobierno que encontró el gasto militar en su monto más bajo y ha llegado al 2%. Pero la seguridad es también cooperar con otros. Para nuestra seguridad también es necesario tener empresas competitivas y cortar dependencias que nos pueden estrangular. La seguridad no se garantiza solo con tanques. Y eso este Gobierno lo tiene muy claro. ¿Y para qué queremos seguridad? Queremos seguridad para defender nuestro modelo de vida. Y nuestro modelo de vida incluye sanidad pública y educación pública, becas, incrementos del salario mínimo interprofesional y pensiones. Si sacrificamos eso, dejamos de ser Europa.

Esta misma semana, el canciller Merz ha defendido una Europa de dos velocidades para avanzar en política de defensa y competitividad industrial. Y ha hablado de contención del gasto social, incluidas las pensiones. ¿Viene otra ola de austeridad?

No se plantea en estos momentos un programa de austeridad. ¿Cómo salió adelante Europa después de la epidemia de la covid? Mutualizando la deuda, produciendo conjuntamente vacunas, poniendo en marcha fondos de recuperación. Es el momento de avanzar juntos, de mutualizar.

El canciller Merz y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han exhibido mucha sintonía esta semana. Se habla de un eje Alemania-Italia. ¿Hay una competición entre España e Italia para ser aliados preferentes de Alemania?

Todos los países europeos mantenemos diálogos bilaterales. No existe ningún tipo de competición con Italia en la relación con Alemania.

El primer ministro británico, Keir Starmer, acaba de viajar a China. Hace pocas semanas viajó a China el primer ministro de Canadá. En la actual fase, bajo la segunda presidencia Trump, el primero en viajar a Pekín fue el presidente del Gobierno español. ¿Se sienten ahora ratificados?

Mire, nos parece imposible tener una política del exterior global, gestionar los grandes fenómenos globales, sin tener un diálogo intenso con China, un país que es una potencia demográfica, económica, militar, y que además es miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La oposición acusa al Gobierno de meterse en todos los charcos de la política exterior. Alta tensión con Israel, canal especial con China, tensión con Trump por el gasto militar, dos vías de diálogo en Venezuela... ¿No están acumulando demasiados adversarios?

España tiene una política exterior coherente. Gracias a esa coherencia, España tiene credibilidad. Una credibilidad que ha crecido estos años. Hemos sido coherentes en todas las situaciones complejas que se han planteado: Groenlandia, Ucrania, Gaza, Venezuela, Irán...

¿Cómo ve la evolución de Venezuela?

Yo lo he dicho públicamente: los recursos naturales de un país son uno de los atributos más importantes de su soberanía. Sobre los recursos naturales tiene que decidir el pueblo de Venezuela. Doy la bienvenida al anunció de una amnistía. España es uno de los pocos países que habla a la vez con el Gobierno y la oposición. No puede haber una solución que venga de fuera de Venezuela. La solución tiene que venir de un diálogo amplio, pacífico, democrático entre venezolanos. Si las partes lo quieren, estamos dispuestos a acompañar como lo hemos hecho otras veces.

Marruecos y el Sáhara.

La resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldó la legitimidad, la legalidad de la posición de España. Esta semana, esa posición se ha visto ratificada por el Consejo de Asociación Unión Europea-Marruecos. La cuestión del Sáhara Occidental se mantiene en manos de la ONU, con un enviado personal del secretario general, que es el que tiene que plantear los siguientes pasos. La resolución del Consejo de Seguridad sobre la vía de la autonomía salió adelante sin ningún voto en contra y con el voto favorable de todos los países europeos que forman parte del consejo. Hay que hallar una solución. Han pasado cincuenta años. No podemos permitir que pasen otros cincuenta.

Apagón general en abril del 2025. Terrible accidente ferroviario en enero del 2026. Daño a la reputación internacional de España.

Sinceramente, no lo percibo así. El sistema eléctrico español recuperó la normalidad con rapidez. En lo que respecta al accidente de los trenes, he de decir que hemos recibido una enorme solidaridad para las familias de las víctimas y sus allegados. Creo que todo el mundo ha visto la transparencia con que ha actuado el Gobierno español y el deseo de comprender lo que ha pasado para que no vuelva a ocurrir.

Enric Juliana Ricart

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director

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Adjunto al director de Guyana Guardian. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)