Política

Azcón inicia de inmediato los diálogos con Vox con el fin de impedir que vuelva a ocurrir el bloqueo de Extremadura.

El PP contempla como una alternativa secundaria la eventual abstención del PSOE con el fin de facilitar la investidura de Guardiola.

Azcon en la Junta Directiva Nacional del Pp el pasado lunes

Azcon en la Junta Directiva Nacional del Pp el pasado lunes

Kiko Huesca / EFE

El presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, busca evitar que su nueva investidura se torne tan complicada como en Extremadura. Por eso, ya ayer estableció contactos con Vox para alcanzar un acuerdo de gobierno, que probablemente será una coalición.

Aragón conformará las Cortes el 3 de marzo y, por ello, el PP aragonés pretende presentarse en esa fecha con progresos en el diálogo para evitar que se repita lo sucedido en la Asamblea de Extremadura, donde al grupo de Santiago Abascal le disgustó llegar a la formación de la Asamblea extremeña sin pactos establecidos y Vox perdió la presidencia de la cámara, que hoy ocupa un parlamentario del Partido Popular.

Para evitar ese escenario, Azcón ha acelerado el ritmo. En este sentido, en la dirección nacional del PP también consideran que Azcón se desempeñará mejor que Guardiola en las negociaciones con Vox, pues creen que la relación personal del presidente aragonés con Abascal puede resultar decisiva.

En Extremadura, el escenario es muy diferente, y el mismo Abascal ha llegado a insinuar un posible relevo de la presidenta en funciones y candidata a una nueva investidura, María Guardiola, como condición para un acuerdo completo.

El mandatario aragonés se apresura para progresar junto a Vox hacia la conformación en las Cortes de Aragón.

En el PP han subrayado que no pretenden interferir en las conversaciones de ambas autonomías, otorgando plena autonomía a los mandatarios regionales, si bien es innegable que han existido ocasiones en las que se ha acudido a Génova para intentar solucionar algunos conflictos.

Las negociaciones para la investidura de María Guardiola permanecen estancadas. PP y Vox no logran un consenso, y los populares han comenzado a insinuar que también sería viable una abstención del PSOE que permitiría al Partido Popular gobernar sin apoyo externo. Resulta difícil pensar que la dirección socialista acepte una jugada de tal magnitud.

Varios líderes socialistas de Extremadura con influencia, entre ellos el alcalde de Mérida Antonio Rodríguez Osuna, plantearon ayer la opción de una abstención para posibilitar la investidura de Guardiola, aunque especificaron que tal ofrecimiento solo ocurriría si fracasa primero el diálogo con Vox en el primer intento de investidura previsto para el 3 de marzo. Además, el apoyo mediante abstención se daría bajo premisas que el alcalde de Mérida no concretó.

En las filas del PP señalan que una posible abstención del PSOE no implica que vayan a gobernar junto a los socialistas. “Nosotros, con carácter absolutamente general, preferimos gobiernos en solitario antes que entregar poder a otros partidos”y agregan que prefieren “no ceder mi poder ni las consejerías a otros partidos, pero eso sólo ocurriría con las abstenciones” del PSOE o de Vox, partidos que deben comprender que el PP ha ganado las elecciones.

Las conversaciones en Extremadura permanecen estancadas, Guardiola no está dispuesto a ceder partes de poder

El PP pretende eludir la entrega de consejerías. Por el contrario, Vox, basándose en informaciones internas, reclama cuatro áreas de gobierno y una vicepresidencia en la Junta de Extremadura tras haber duplicado su representación y obtenido once actas en las votaciones del pasado 21 de diciembre. Pese a ello, en Vox recriminan al PP por “no querer sentarse a discutir un programa concreto de Gobierno” con “garantías” de cumplimiento.

“Las consejerías no son condición como ellos están tratando de presentarlo”, apuntan desde Vox, reiterando que su enfoque central es la renovación de las políticas públicas en Extremadura. En ese territorio, demandan una reducción de gravámenes; la supresión de las partidas políticas “improductivo”, tales como el presupuesto en igualdad (“ideología de género”, según su definición); el bloqueo migratorio; y, el rechazo a las normativas medioambientales.