Política

De Podemos a Vox: los de Abascal arrasan en varios pueblos de Zaragoza donde los morados triunfaron hace una década

Elecciones en Aragón

Localidades del extrarradio de Zaragoza capital como La Puebla de Alfindén o Utebo, donde Podemos fue la fuerza más votada en las autonómicas de 2015, se decantan ahora por el partido de ultraderecha, el gran triunfador de las elecciones aragonesas

Carteles electorales en una calle de la Puebla de Alfindén (Zaragoza)

Carteles electorales en una calle de la Puebla de Alfindén (Zaragoza)

Ismael Arana / Propias

Por las calles de La Puebla de Alfindén, de 6.500 habitantes, tan solo unos carteles electorales medio rotos recuerdan que hace cinco días se celebraron elecciones autonómicas en Aragón. Fue una noche inolvidable para Vox, que dobló su representación en las Cortes gracias en parte a localidades del extrarradio zaragozano como esta, donde en una década han pasado de dar la mayoría a Podemos a los de Santiago Abascal.

“Hay un hartazgo que se ha manifestado con claridad”, asegura José Antonio, de 56 años. Este ingeniero no desvela a quién apoyó, pero sí que sus hijos optaron por los ultras. “No tener acceso fácil al primer trabajo o a la vivienda, la inseguridad, la inmigración no controlada… tenían claro a quién votar”, añade.

“Más que un voto de derechas, es contra el bipartidismo”, cree la politóloga Carmen Lumbierres

A 20 minutos de Zaragoza capital, La Puebla sirve de ciudad dormitorio para muchos trabajadores. El polígono industrial de su entrada comparte paisaje con los adosados y los campos de labranza. Con una población más joven que la media en la comunidad, el viraje hacia la derecha del voto popular es notable: si en el 2015 Podemos fue la fuerza más votada en las autonómicas con 738 papeletas, en el 2019 ganó el PSOE, después el PP (2023) y ahora Vox, que se ha hecho con 863 votos, un 12% más que en la última cita.

“No me sorprende”, asegura su regidora, la popular Pilar Villanueva, para quien los ultras han sabido capitalizar el “enfado” y el “cansancio” con los políticos y su bronca perpetua. “Se ha votado más con las vísceras que con la cabeza, sobre todo los jóvenes”, apunta.

En total, Vox obtuvo 117.000 papeletas en Aragón (17,9% de los votos) frente a los 75.000 de los comicios del 2023 (11,2%) y fue la fuerza más votada en unas 40 localidades, pasando de siete a 14 diputados. Gran parte de su éxito se fraguó en Zaragoza capital, donde fue la tercera fuerza tras PP y PSOE con casi 55.000 votos, y su anillo metropolitano, donde logró 4.000 votos más que hace dos años.

Aquí, además de triunfar en La Muela, localidad de 6.700 habitantes gobernada por Chunta Aragonesista, y la citada La Puebla de Alfindén, fue segunda en pueblos importantes como María de Huerva, Cuarte o Utebo, donde Podemos también ganó hace una década. Un giro a la derecha que se agudiza si se tiene en cuenta que Se Acabó la Fiesta, el partido del agitador ultra Alvise Pérez, ha sido la quinta fuerza en todas estas localidades, por detrás de la Chunta –que ha engordado a costa del PSOE–, aunque al final se quedó sin representación.

Según la politóloga y docente de la UNED Carmen Lumbierres, estas localidades comparten rasgos como el de haber crecido mucho en pocos años, tener una población joven y en parte acomodada pero con un modelo aspiracional “que se ha roto” al ver defraudadas sus expectativas. “Más que ser de derechas, es un voto de castigo al bipartidismo”, asegura, una tendencia que recuerda a la surgida tras la crisis del 11-M con Ciudadanos o Podemos. Si el primero desapareció del mapa autonómico aragonés en el 2023, ahora lo han hecho los morados, que hace una década llegaron a tener 14 diputados.

A esto, se le suma el “liderazgo pop” de Abascal, cuyas visitas a medio centenar de pueblos en campaña eran vividas como un acontecimiento por sus habitantes, poco acostumbrados a ver a dirigentes de primera fila por sus calles. “Esta política del entretenimiento también tiene sus consecuencias, como que parezca que votar a Abascal es inofensivo”, dice Lumbierres.

La gran duda ahora es ver si esta tendencia de voto se replica en futuras citas, como las municipales, donde los votantes suelen evaluar más la gestión del día a día, o las generales. “El comportamiento del votante en unas y otras no tiene nada que ver”, advierte la politóloga, para quien los resultados dependerán en parte de lo que ocurra, como si Vox entra o no en los gobiernos regionales, su gestión o la postura que adopte el PP en los próximos meses.

Ejerce de corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Previamente, fue informador en la zona de Asia-Pacífico con sede en Hong Kong (2014-2022) Graduado en Periodismo y en Derecho