La sucesión de tropiezos y las críticas dirigidas a González y Lambán agitan al PSOE.
El escenario político
Diversos titulares contestan al exmandatario y le pro

El presidente Óscar López asistió ayer a una supervisión en un centro de tratamiento de información de la Policía Nacional.

El ambiente se muestra turbulento dentro de la vasta y frecuentemente fragmentada familia socialista. A las polémicas por supuesta corrupción y hostigamiento sexual que conmocionaron al PSOE, se añade actualmente una serie de fracasos en un periodo electoral bastante desfavorable –ya confirmado en Extremadura y Aragón, y con siguientes citas en Castilla y León y Andalucía– que está crispando notablemente los ánimos.
La situación está poniendo en ebullición a los críticos con Pedro Sánchez, pero también a los fieles que reclaman un adelanto de las elecciones generales a las municipales y autonómicas, ya que ambos temen que el PSOE quede reducido a escombros. La tensión y los choques públicos que se están registrando están rompiendo además toda imagen de cohesión interna.
Óscar López mantiene sus críticas al antiguo dirigente
Arrancó esta escalada de tensión interna el expresidente del Gobierno Felipe González, tras la nueva derrota electoral del PSOE en Aragón del pasado domingo. Nada nuevo, no obstante: reiteró que mientras Sánchez sea el candidato votará en blanco, alegó que no es él quien tiene que irse del partido, sino quien a su juicio lo está destrozando, y exigió a Ferraz autocrítica, tras volver a denunciar las alianzas parlamentarias del jefe del Ejecutivo y que insista en gobernar sin presupuestos.
Ha transcurrido mucho tiempo, sin embargo, desde que González dejó de tener influencia sobre la dirección del PSOE y ante gran parte de la militancia que sostuvo a Sánchez frente a los referentes históricos que lo destituyeron. Pero habitualmente se prefería el mutismo, al menos de cara al exterior, ante sus cuestionamientos. En esta ocasión no ocurrió lo mismo: “Me da mucha pena que hace mucho tiempo que Felipe González haya dejado de ser una referencia para los socialistas, y sin embargo sea una referencia para la derecha”, respondió el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López.
“Felipe de mi alma, ¿por qué no te retiras de una vez y nos dejas en paz? Y no porque nos hagas daño, sino porque nos das pena”, advirtió a su vez el veterano Rafael Escuredo, expresidente de la Junta de Andalucía y actual presidente de honor del PSOE andaluz.
A pesar de que la portavoz gubernamental, Elma Saiz, intentó el martes pasado minimizar los reproches de González, indicando que la opinión del expresidente es solo “una voz más” en el PSOE, igual que la de cualquier otro, diversos ministros subieron ayer el tono. El titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, mostró de este modo el camino de salida del PSOE a González, citando a Alfredo Pérez Rubalcaba: “Cuando tú ves al líder de tu partido fajándose con un rival y quieres que pierda el líder de tu partido, piensa qué haces tú en ese partido”.
Y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, también criticó al expresidente socialista, emulando el antiguo axioma del propio González: “Hay jarrones chinos que lamentablemente no quedan bien en las estanterías”.
Bolaños intenta rebajar la tensión.
El titular de la Presidencia, Félix Bolaños, intentó ayer mitigar el aumento de la fricción interna dentro del PSOE tras los reproches de diversos ministros hacia Felipe González y las acusaciones de Óscar López dirigidas al difunto Javier Lambán. Ejerciendo su papel de mediador de conflictos, Bolaños señaló: “Todos en el PSOE reconocemos la figura y el legado de Javier Lambán al frente del Gobierno de Aragón. Sin duda, es unánime este reconocimiento en el seno del PSOE. Ha sido un referente, especialmente entre los socialistas de Aragón”, subrayó. Asimismo, buscó frenar la reciente polémica surgida por los cuestionamientos de González hacia Pedro Sánchez. “Indiscutiblemente, todo el PSOE piensa que Felipe González fue un gran presidente del Gobierno entre 1982 y 1996”, concluyó. Bolaños, de cualquier modo, respaldó los pactos alcanzados con Junts y ERC con el fin de mantener la legislatura. Se trata de alianzas con las fuerzas independentistas de Cataluña y el País Vasco que, justamente, ni González ni Lambán llegaron a admitir jamás.
A esta controversia interna se sumó además la que agitó el ministro para la Transformación Digital y líder del PSOE de Madrid, Óscar López, contra el expresidente de Aragón, Javier Lambán, uno de los mayores críticos de Sánchez, que falleció el pasado mes de agosto.
Durante este jueves, López vinculó en gran parte el fracaso electoral de la antigua ministra Pilar Alegría en los comicios de Aragón al hecho de que Lambán evitara confrontar oportunamente a Jorge Azcón, lo cual obstaculizó, según su opinión, un debilitamiento superior del PP en el escrutinio. Dichos reproches provocaron un intenso malestar dentro de diversas facciones del PSOE, especialmente en el territorio de Aragón, y que la misma Alegría se encargó de desmentir: “Es un error”.
En lugar de desdecirse, y a pesar de la agitación interna provocada, Óscar López se ratificó ayer: expresó así su “máximo respeto personal” hacia Lambán, pero insistió en su “discrepancia política”. Por consiguiente, la corrección oficial que le demandó el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero –“no todo vale en política”, exclamó con indignación–, no tuvo lugar.
Ni el perdón que exigió a López el mandatario de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page: “No se puede ser buen político a costa de ser peor persona”, manifestó.