Albares reúne por videoconferencia a los embajadores ante la escalada con Irán
Guerra en Oriente Medio
El grueso de la colonia española se concentra en Emiratos Árabes Unidos, Israel, Qatar, Arabia Saudí y Jordania
Ataque a Irán de Israel y EE.UU., en directo

José Manuel Albares (i) y Pedro Sánchez (d) conversan durante la IX Conferencia de Embajadores celebrada a l comienzo de la legislatura

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reunido este domingo por videoconferencia al gabinete de crisis y a los quince embajadores españoles destinados en Oriente Próximo para evaluar la situación “país a país”, revisar el estado de la colonia española allí afincada y trasladar instrucciones precisas en materia de seguridad en caso de una nueva escalada, en una activación discreta de todos los resortes diplomáticos y consulares a su alcance.
El encuentro se produce tras el ataque coordinado de Israel y Estados Unidos contra Irán y la posterior respuesta de Teherán, en un contexto de máxima tensión marcado por una espiral de violencia cuyo final se antoja lejano por la intensidad anunciada por los atacantes y la venganza prometida por el régimen iraní.
La confirmación de la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, en los bombardeos y la respuesta dada por el régimen iraní de que “llega el momento de defender la patria y enfrentar la agresión militar del enemigo” han elevado el riesgo de una escalada sostenida que mantiene al Ministerio en seguimiento permanente. Con más de 20.000 españoles residentes en la zona y varios contingentes militares desplegados, el Gobierno ha activado todos los protocolos de protección y contingencia.
A los residentes civiles se suman los casi 650 militares desplegados en el marco de la misión de Naciones Unidas en Líbano y los 275 efectivos destinados en Irak
En la videoconferencia han participado los jefes de misión en Irán, Israel, Líbano, Jordania, Siria, Qatar, Kuwait, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Arabia Saudí, Irak, Turquía, Azerbaiyán y Armenia, que fueron desgranando la situación sobre el terreno y el impacto inmediato de los bombardeos y las represalias. Según fuentes diplomáticas, el objetivo era “tener una fotografía precisa y actualizada” de cada país y anticipar escenarios ante un eventual agravamiento del conflicto.
El grueso de la colonia española se concentra en Emiratos Árabes Unidos e Israel, aunque también hay comunidades relevantes en Qatar, Arabia Saudí y Jordania. En Irán, donde el Ministerio tiene registrados 158 españoles, la embajada dispone de un plan de evacuación preparado para activarse si las circunstancias lo exigieran. Exteriores recuerda que todas las legaciones cuentan con protocolos de contingencia que se actualizan de forma periódica y que ya han sido activados en crisis recientes en la región.
A los residentes civiles se suman los casi 650 militares desplegados en el marco de la misión de Naciones Unidas en Líbano y los 275 efectivos destinados en Irak dentro de la operación internacional de apoyo al ejército iraquí. Defensa y Exteriores coordinan el seguimiento de ambos contingentes en un contexto especialmente volátil, con ataques cruzados que han alcanzado bases estadounidenses en distintos puntos de Oriente Próximo.
Las embajadas han intensificado además la comunicación con los españoles a través de sus canales oficiales, recomendando extremar la prudencia, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse informados por vías oficiales. También se ha pedido a quienes se encuentren temporalmente en la zona y no estén inscritos en el registro consular que se pongan en contacto con la legación correspondiente.
La crisis, entretanto, ha vuelto a proyectar su onda expansiva sobre la política española. Mientras el Gobierno y sus socios insisten en la necesidad de una desescalada inmediata, respeto al Derecho Internacional y apertura de una vía diplomática, la derecha ha mostrado mayor comprensión hacia la ofensiva contra Teherán y ha puesto el acento en la amenaza que representa el régimen iraní para la estabilidad regional. Esa fractura anticipa un debate áspero en el Congreso si la escalada se prolonga y obliga a adoptar nuevas decisiones en el plano diplomático o militar.
En paralelo al dispositivo técnico, Albares ha mantenido contactos con varios de sus homólogos de la región para pulsar la evolución de los acontecimientos y trasladar la posición española, centrada en la contención y el diálogo.
