
El efecto Albacete
The Situation Room
Vamos a seguir hablando clarito. Y no se confundan por el título. No nos dirigiremos a los metafísicos de Albacete, como decía Antonio Maura a Nicolás Salmerón , tercer presidente de la República y catedrático de metafísica, para menospreciar el tono de sus discursos krausistas; esto es, como si fueran filósofos teóricos de un lugar remoto o inexistente. Aquí somos como la mayoría de ustedes de Josep Pla .
Cojamos la máquina del tiempo y lo entenderán: en diciembre del 2015, Cs, aquel unicornio milmillonario que suspendió pagos, obtuvo un diputado en las generales por Albacete, resquebrajando, por primera vez, al bipartidismo en la provincia más poblada de Castilla-La Mancha. En junio del 2016, fue UP, en detrimento de Cs, quien continuó en esa brecha. En abril del 2019, nuevamente Cs en sustitución de UP. En noviembre del 2019, Vox relevó en esa rueda a Cs. Para, finalmente, en julio del 2023, ni Cs, ni Sumar, ni Vox obtener ese preciado diputado, porque el PP y el PSOE se repartieron a medias los 4 escaños que elige esta circunscripción. He aquí lo de Albacete, una gran metáfora de los vaivenes ideológicos de la política española en los últimos 10 años.
Hay que saberse el mapa para ganar la Moncloa; las complejidades de la Loreg están ahí para los sabios
Albacete, como el claro ejemplo del espejismo en el que vive el bipartidismo hoy. Desde 2015 hasta 2023 hubo una vía de agua en esta circunscripción por la cual Cs, UP y Vox llegaron a obtener un diputado, bien con un 15% de Unidas Podemos en 2016, bien con un 20% de Vox en noviembre del 2019, rompiendo el reparto histórico entre UCD/AP/PP y PSOE. En julio del 2023, el bipartidismo creyó haber cerrado esa brecha en Albacete y en todas esas provincias medianas y pequeñas para las cuales el legislador hizo la actual Loreg, hace cincuenta años, con dos diputados fijos por provincia, como reserva electoral del sistema.
Pero, al igual que la vuelta del trumpismo, no fue así. Y en 2027, Vox volverá a romper esa nostálgica bipartisan y obtendrá un diputado en Albacete porque está muy por encima del 20% en intención de voto, superando por mucho su resultado de noviembre del 2019 y a menos de ocho puntos del primero, que es el PP, de momento. El PSOE sería hoy el damnificado porque perdería ese diputado que ganaría Vox. ¿Por qué Albacete? Hay que saberse el mapa para ganar la Moncloa. Albacete es la única provincia castellano-manchega donde bailaría un diputado de bloque. En el resto de provincias habría un reajuste de diputados entre PP y Vox, y nada más, porque el resto son habas contadas. En 2023, las derechas obtuvieron 13 diputados por 8 el PSOE. Hoy, por ese baile en Albacete, las derechas tendrían 14 y el PSOE, 7. Si en 2023 el PP obtuvo 10 diputados y Vox, 3, hoy el PP obtendría 8 diputados y Vox, 6. Esta es la realidad.

Pero puede haber un “efecto Albacete”. Si el PSOE encontrara el modo para competir con el PP por la primera posición. Posibilidades tiene porque están a menos de 4 puntos. El resultado global para Castilla-La Mancha sería el mismo que en 2023, con todo lo llovido en España desde entonces a tenor de la preocupación del presidente manchego, Emiliano Garcia-Page , que –alguien tiene que decirlo– si Pedro Sánchez no fuera presidente, tendría que inventarlo como motor electoral para seguir en su presidencia. No puede vivir sin él. Viene bien tener en cuenta este “efecto Albacete” en esta época de despiste y caucus de la derecha. El “efecto Albacete” podría ocurrir en julio de 2027 en más provincias españolas porque Vox está en la misma cota en la que estuvo Podemos en 2015 y 2016, por encima del 20%.
Albacete es la ciudad más poblada de Castilla-La Mancha, capital de provincia, cuenta con estación del AVE, tiene universidad pública, su alcalde es del PP, mientras que la Diputación recae en manos del PSOE. En Albacete, el futuro de la izquierda, ciertamente, no pasa por lo de Rufián , ni tampoco por ese nuevo Sumar con motor Podemos. El futuro de la izquierda, hoy, aquí y ahora, recae sobre los votos que le faltan al PSOE para superar al PP. Así, provincia a provincia, la actual mayoría plurinacional y transversal podrá reeditarse. Las servidumbres y complejidades de la Loreg están ahí para los sabios, del mismo modo que Albacete es limítrofe con Valencia. Tan cerca y tan lejos. Tan plural esta España nuestra. ¿Cómo volver a ser primero? Volviendo a al origen, como decía Enzo Ferrari : “Pídele a un niño que dibuje un coche y, sin duda, lo pintará de rojo”. ¿Quién construirá el nuevo coche ganador?
Next Week
Un paso al frente
A la izquierda del PSOE hay que recordarle que Catalunya, Euskadi, la Comunidad Valenciana (Valencia) y Andalucía (Sevilla) le permiten a Sánchez, amnistía mediante, la presidencia del Gobierno de España con permiso de Madrid. Y ese es el territorio principal en el que competir, ahí sí, con Vox. La “Y griega” invertida es la llave para ganar la Moncloa. Ni la fórmula Rufián ni Un Paso al Frente van a quitarle el diputado a Vox en Albacete. Superar al PP en medianas y pequeñas provincias es cosa del PSOE para vencer después juntos en las grandes
El Ojo de Halcón
La Comunidad Valenciana
En la Comunidad Valenciana para generales, sin arreglo de Compromís, Sumar y Podemos y sin un propósito movilizador del PSOE, Vox pasaría de 5 diputados a 8. En 2023, las derechas obtuvieron 18 diputados (13 PP, 5 Vox), por 15 las izquierdas (11 PSOE, 4 Compromís/Sumar). Hoy, las derechas tendrían 19 diputados (11 PP, 8 Vox) por 14 las izquierdas (11 PSOE, 3 Compromís/Sumar). Si Albacete es cosa del PSOE, aquí la clave es la izquierda de la izquierda. El bloque cede un diputado. Y ganar en la Comunidad Valenciana es tener pie y medio en la Moncloa.