
Líderes supremos, vivos y muertos
El escaparate
A la misma hora de la gala de los Goya (La 1 y La 2 Cat), EE.UU. E Israel bombardean Irán y se cargan al líder supremo Alí Jamenei. Ninguna de las películas premiadas tiene la intensidad trágica de una actualidad gobernada por otro líder supremo: Donald Trump, que, sin quitarse la gorra, decide el futuro del planeta teletrabajando desde su segunda residencia de Mar-a-Lago. La segunda residencia le debe inspirar, porque no es la primera vez que organiza una guerra en fin de semana. Los campos de golf deben insuflarle una energía belicosa. Por cierto: la residencia de Mar-a-Lago tiene 58 habitaciones, 33 baños y 3 refugios antiaéreos ideales para sobrevivir a este nuevo episodio apocalíptico.
La respuesta de Irán –misiles en Tel Aviv y en el aeropuerto de Doha– coincide con la entrevista a Josep Borrell en el programa Xplica (La Sexta). Borrell afirma que la única baza posible es el respeto, la ley y el orden. Son tres pilares de la civilización prostituidos en los estados teocráticos y amenazados por la maldad, la ignorancia y la idiotez en las democracias presuntamente avanzadas. En la ceremonia de los Goya, Susan Sarandon elogia la política de Pedro Sánchez, al que define como “hombre guapo”. Lo recuerda el programa Si amanece nos vamos (Ser), donde también comentan que, quizá para desmentir los rumores de mala salud cardiaca, Sánchez celebró su quincuagésimo cuarto aniversario con una excursión en bicicleta que, si la llego a hacer yo, me tienen que ingresar de urgencias.

El otro protagonista del fin de semana: Andalucía. Espoleado por el postureo plurinacional de la gala goyesca, el actor Salva Reina celebró el Día de Andalucía al grito de “¡Viva Andalucía!”. Domingo, el Betis y el Sevilla empataron. En Al cielo con ella (La 2), el cómico Lamine Thior hizo un sketch conmemorativo sobre los andaluces que alternó energía fraternal y tópicos populistas. Y en Lo de Évole (La Sexta), Jordi Évole conversó públicamente con Manu Sánchez, una de las figuras más potentes del humor y la televisión andaluces. Grabada hace ocho meses en un teatro de Sevilla, en la platea estaban el presidente Juanma Moreno, la vicepresidenta Maria Jesús Montero y Diego Cañamero, histórico sindicalista de izquierdas. No sé si hoy sería posible volver a reunirlos. La causa era justa: aplaudir a Manu Sánchez, que explicó el cáncer que ha vivido con una naturalidad y una ironía demoledoras y haciendo un elogio encendido de la sanidad pública. Évole también recuperó una conversación de hace un año con Juan y Medio, otro andaluz ilustre y sabio. La actualidad, sin embargo, no augura nada bueno. Lo confirma una de esas noticias artificiales basadas en presunciones vagamente demoscópicas: según elDiario.es, Gabriel Rufián es el favorito de los votantes progresistas para liderar una candidatura plurinacional de izquierdas. Como votante recalcitrante de candidaturas de izquierdas con sesenta y seis años de experiencia, constato, una vez más, que lo nuestro no tiene remedio.