Sánchez: “Ha llegado el momento de elegir: la ley de la fuerza o la fuerza de la ley”
El nuevo orden mundial
El presidente del Gobierno publica un articulo en 'The Economist' en el que defiende la posición española ante las hostilidades en Oriente Medio

Pedro Sánchez en una imagen tomada ayer en La Rápida, en la cumbre hispano-portuguesa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha publicado un artículo en The Economist en el que defiende la posición del Ejecutivo español en la crisis de Irán.
Sánchez justifica la negativa española a la utilización de las bases de Rota y Morón para emprender acciones ofensivas directas obre la zona de conflicto: “Nuestra posición se basa en el hecho de que esta guerra es ilegal, supone una grave amenaza para el orden internacional basado en normas y va en contra de los intereses de la humanidad”.
Sánchez añade que “Nadie sabe si contribuirá a la caída del régimen más duro. Lo que sí sabemos es que sus costes serán enormes y que no los soportarán únicamente los ayatolás. Los civiles iraníes los sufrirán de forma desproporcionada. Y el resto del mundo les seguirá”, sostiene el presidente en su comentario.
Para Sánchez, el conflicto desatado por Israel y Estados Unidos constituye un desafío en la medida que plantea con claridad una disyuntiva sobre cómo ha de gobernarse el mundo: “Ha llegado el momento de elegir qué principio guiará nuestro futuro común en este siglo: la ley de la fuerza o la fuerza de la ley. España siempre estará del lado del derecho internacional, la cooperación entre naciones y la protección de la vida humana. Ese es el mandato que nos dan los ciudadanos cuando nos eligen. Y es el único camino que permitirá a la humanidad avanzar, construyendo prosperidad para todos”.
El artículo también incluye alguna referencia a la política doméstica cuando Sánchez recuerda las decisiones del gobierno de José María Aznar en la guerra de Irak. “Nuestro entonces presidente del Gobierno dijo a la opinión pública: “Pueden estar seguros… de que digo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”. Pocos le creyeron. Solo el 5 % de los españoles apoyaba una intervención. De hecho, millones salieron a la calle para oponerse a una guerra que consideraban ilegal, inmoral e innecesaria. Pero el señor Aznar nos arrastró a ella de todos modos”.
