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Joan Pascual, fontanero, sobre el butano en invierno: “Parece que dura menos, pero el gas se queda dentro y aislar la bombona ayuda a que vuelva a salir”

Hogar

El profesional explica por qué el frío reduce la presión del gas y ofrece un truco sencillo para aprovechar mejor la bombona en los meses de invierno

Joan Pascual, fontanero

Joan Pascual, fontanero

@elfontajoan

Con la llegada del frío, muchos hogares notan que la bombona de butano dura mucho menos que en verano. Lo que antes aguantaba cerca de un mes, en invierno apenas llega a dos semanas, lo que lleva a algunos a pensar que algo no cuadra. Sin embargo, según explica Joan Pascual, fontanero de profesión, no se trata de ningún engaño. “Parece que dura menos, pero el gas se queda dentro”, aclara.

En un vídeo que se ha hecho viral, Joan detalla que la explicación es puramente física. El butano se encuentra en estado líquido dentro de la bombona y necesita evaporarse para generar la presión que permite que el gas salga. Ese proceso depende directamente de la temperatura ambiente, algo que cambia de forma notable en los meses más fríos.

La presión baja y el gas no sale

El fontanero pone ejemplos claros para entenderlo. A unos 15 grados, el butano genera suficiente presión para funcionar con normalidad, pero cuando la temperatura baja hasta los 0 grados, esa presión se reduce a la mitad. Por debajo de ese umbral, el gas apenas tiene fuerza para salir. “El butano sigue aquí dentro, pero sin presión suficiente como para poder salir”, explica.

Por eso se tiene la sensación de que la bombona se ha vaciado antes de tiempo. En realidad, el gas sigue dentro, pero el frío impide que se evapore correctamente. El resultado es un consumo aparentemente más rápido que no tiene que ver con la cantidad de gas, sino con su comportamiento frente a la temperatura.

Aislar la bombona, la solución más sencilla

Ante esta situación, Joan recomienda un método clásico para evitar el problema, sobre todo cuando la bombona está en el exterior. La clave está en aislarla térmicamente. “No es broma, es gestión térmica; mantiene la temperatura y aumenta la presión”, señala. Puede hacerse con una funda específica o, de forma más casera, cubriéndola con una manta vieja.

Eso sí, el fontanero lanza una advertencia clara: nunca hay que aplicar calor directo a la bombona, ya que sería extremadamente peligroso. Su consejo busca simplemente conservar el calor ambiental y facilitar que el gas vuelva a salir con normalidad.

Para cerrar, Joan deja abierta una cuestión que genera debate entre los usuarios: si funcionan mejor las bombonas tradicionales o las nuevas de aluminio. Una pregunta que, como muchas de sus explicaciones, invita a mirar el butano desde un punto de vista más técnico y menos intuitivo.

Conviene recordar que las instalaciones de gas son elementos sensibles y que cualquier manipulación inadecuada puede comportar riesgos. Por este motivo, este tipo de tareas deben ser realizadas únicamente por profesionales cualificados.