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Le llaman la atención por correr lenta con unas zapatillas de alta gama y su respuesta es una cura de humildad: “¿Hay algún problema?

Cansada de opiniones ajenas

Tras tres meses utilizando las Vaporfly, aseguró que no ha sufrido lesiones ni molestias

Clau quiso contestar a un hater que le criticaba el uso de sus zapatillas

Clau quiso contestar a un hater que le criticaba el uso de sus zapatillas

No todo el mundo parece entender que cada corredor tiene su estilo, su ritmo y, por supuesto, sus zapatillas. El tema de las Nike Vaporfly no es nuevo, pero sigue generando debate, especialmente cuando alguien se atreve a usarlas sin cumplir ciertos estándares autoimpuestos por la comunidad runner más exigente. La respuesta de una joven llamada Clau ha dejado claro que, al menos para ella, no hay reglas sobre quién puede o no calzarse un modelo de alta gama.

La historia no tiene desperdicio. A Clau, una corredora habitual, le lanzaron un comentario bastante cuestionable: que esas zapatillas estaban diseñadas para correr a menos de 3:30 minutos por kilómetro y que era casi ofensivo verlas en alguien que no cumpliera con esa exigencia. Esto, aparentemente, se basa en que estas zapatillas están diseñadas para corredores de élite o, como mínimo, para quienes entrenan a un ritmo endiablado. 

Caso omiso

Seguirá con sus zapatillas de alta gama

Pero Clau, a quien le regalaron este modelo, no tardó en desmontar ese argumento con su experiencia personal: “¿Qué más os da que vaya con unas Vaporfly o con unas pantuflas? Si a mí me sirven, no me duelen los pies y, desde que las utilizo, no me he lesionado”, comentó, añadiendo que incluso ha mejorado en sus entrenamientos. 

Además, la corredora puso sobre la mesa un detalle que muchos olvidan: no todo gira en torno al rendimiento. “La madre de mi novio corre a seis, utiliza unas Vaporfly y está tan pancha. Pueden estar diseñadas para lo que tú quieras, pero¿hay algún problema?”, zanjó.  

No faltaron las aclaraciones prácticas. Según Clau, las Vaporfly no son ideales para principiantes, no solo por el coste –que sobrepasan los 250 euros–, sino porque pueden no ser necesarias para quienes están empezando. 

Sin embargo, para quienes llevan tiempo corriendo como ella y necesitan comodidad y apoyo en largas distancias, aunque no lleguen a las velocidades que algunos runners reclaman, son una inversión más que razonable. “Yo me estoy preparando una maratón y, tras tres meses con ellas, puedo decir que no me he lesionado y no me duele nada”.

Su discurso también tocó un punto clave: la experiencia es lo que cuenta, no el qué dirán. La idea de que las Vaporfly solo son para corredores serios queda en entredicho, porque, al final, cada persona sabe lo que necesita y lo que le funciona. En este sentido, en otro vídeo confirmó que se las seguirá poniendo digan lo que digan. 

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