La Llama Fest celebra siete años.
Comedia
Barcelona celebra desde el lunes hasta el sábado un certamen de humor alternativo que exhibirá en la urbe 50 propuestas en cinco espacios diversos contando con la participación de más de 120 intérpretes.

Kike García, codirector de 'La Llama Fest' y del diario satírico 'El Mundo Today', durante su participación en la edición del pasado 2025

La comedia y el humorismo viven a partir del próximo lunes su semana dorada. Por séptimo año consecutivo —contando con unas primeras ediciones en las que se celebraba solo con unas pocas actividades en un solo día— Barcelona acoge La Llama Fest, un festival con el humor como argumento, eje y altar. Desde el pistoletazo de salida del lunes 9 de marzo con la proyección de la película Sasquatch Sunset —gracias a la colaboración de Filmin— con una xarla posterior hasta el broche final de la noche del sábado 14, varios espacios de la ciudad se llenarán de actividades, eventos, encuentros y escenarios en los que el público disfrutará de lo mejor de la comedia alternativa del país y los artistas, de un entorno único para crear y probar su material.
120 creadores, cincuenta iniciativas y cinco tarimas paralelas distribuidas en centros sociales y culturales de Barcelona: Cotxeres de Sants y la Lleialtat Santsenca. A lo largo de seis jornadas, el público podrá deleitarse con funciones —varias de ellas de estreno—, coloquios, pódcasts, visionados de series y documentales, muestras, mercado de fanzines y stand-up, abundante stand-up junto a humoristas relevantes del panorama de la comedia alternativa. Esta entrega incorpora además diferentes puntos de la urbe como el Espai Texas, mediante la colaboración de Filmin, o las bibliotecas públicas de la capital catalana.

El festival se consolida así no solo como una “zona de confort”, tal y como señala Abigail Enrech, codirectora del festival y propietaria de la librería especializada La Llama, para que los cómicos innoven y para los amantes del (buen) humor, sino como una forma de “generar comunidad, una red vecinal de solidaridad entre ciudadanos”, recuerda Kike García, codirector de El Mundo Today y otro de los codirectores del festival junto a Andreu Rami, actor y productor, y Anna Canuda, periodista y productora.
Prueba de ello no son únicamente los lugares seleccionados para desarrollar las tareas y funciones —a las que este ciclo se incorpora el teatro de calle—, sino su propia organización: más de la mitad de las citas son gratuitas y de libre acceso para el público, costeadas principalmente por el importe de los pases que adquieren quienes desean concurrir a la totalidad de la programación.

Sobre las tablas del stand-up aparecen planteamientos inéditos de intérpretes consagrados de la nación, como Kike García, Irene Minovas o David Arnau, entre diversos autores, y montajes vigentes como el de Facu Díaz o Denny Horror, que lanza en Barcelona su Feishow, donde trata monográficamente sobre Alberto Núñez Feijóo a lo largo de una hora. Por otra parte, y por segundo ciclo seguido, el evento confía en el talento internacional: en esta séptima edición, el neozelandés Ray O’Leary, durante su recorrido planetario, mostrará de manera única en Barcelona su especial Your Laughter is just making me stronger.
No solo de stand-up vive la comedia. El podcast pasa por un momento álgido y cada vez son más las propuestas que nutren el cartel. El festival contará con grabaciones de pódcasts como Guarres, el fenómeno de redes a caballo entre “El món a RAC1, Paquita Salas y La Cubana”. También serán protagonistas en el espacio de podcásting nuevos capítulos de Pop y muerte (Kiko Amat y Benja Villegas), Gas y municipios (Javi Ramos y Enzo Vizcaíno). A ello se le suman charlas como la de Ignasi Taltavull (La Ruina) sobre cómo dirigir un especial de comedia o propuestas más teatrales, como la reinterpretación de Carles Pedragosa del texto de Albert Pijuan Perquè no repensem el canibalisme al más puro estilo Ted Talk.
Durante seis días, Barcelona será un lugar donde reír de, con y a pesar de todo. Y eso es, hoy en día, y junto al tejido vecinal que generan propuestas como esta, lo mejor que puede ofrecerse en una ciudad. Porque, tal y como dijo en el cierre de la pasada edición Abi Enrech, “Se acercan tiempos tristes, que al menos nos cojan con una puta sonrisa en la boca”.
