
Pasión, teatro y música: la Semana Santa más viva
Especial Semana Santa
Sant Vicenç dels Horts combina una procesión de más de 400 años, un auto sacramental único y tres bandas en directo en una Semana Santa que es mucho más que una celebración religiosa

El Cos de Portants del Sant Crist preserva una tradición de más de 400 años que mezcla devoción, cultura popular y espectáculo
Hay lugares, también en Catalunya, donde la Semana Santa es toda una experiencia que entra por los sentidos. Sant Vicenç dels Horts es uno de ellos. Cada año, el municipio del Baix Llobregat transforma sus calles y su iglesia parroquial en escenario de una celebración que combina procesión, teatro sacro y música en directo en una propuesta que dura días y que, este año, se extiende del 27 de marzo al 5 de abril. Al frente está el Cos de Portants del Sant Crist, la entidad que organiza y preserva esta tradición desde hace más de cuatro siglos. Una trayectoria que no es solo antigüedad: es continuidad viva, año tras año, de prácticas que mezclan devoción, cultura popular y espectáculo.
El sonido que abre la fiesta
Todo empieza el viernes 27 de marzo, cuando los Armats y Vestals salen a desfilar por las calles de la villa. El redoble de los timbales, el golpear de lanzas y el ondear de las capas rojas del capitán manaia anuncian que la Semana Santa ha comenzado. Este desfile, que se repetirá el Viernes Santo a las 16.30 h, es uno de los momentos más vistosos de toda la celebración y uno de los grandes reclamos para quienes no conocen la tradición vicentina. Los Armats de Sant Vicenç forman parte de la historia del Auto Sacramental y de la procesión de Viernes Santo desde sus orígenes. La arenga del Centurión en el Auto Sacramental es uno de los momentos más esperados año tras año.
El redoble de los timbales, el golpear de lanzas y el ondear de las capas rojas de los Armats anuncian cada año que la Semana Santa de Sant Vicenç dels Horts ha comenzado

Una joya del teatro popular
El Auto Sacramental de Sant Vicenç dels Horts es, para muchos, el corazón de toda la celebración. Una manifestación sacra de teatro popular que representa la Pasión de Jesucristo a través de trece escenas acompañadas por los salmos cantados por un coro en directo y un trío de cuerda. La música es obra de Antoni Casasampere i Ferrés; los salmos, de Narcís Lunes i Boloix. Los orígenes del Auto se sitúan en el siglo XVI y en 1793 se adopta la forma literaria de fra Antoni de Sant Jeroni, monje de los Trinitarios Descalzos de Barcelona. Más de cuatro siglos de texto, música y escena que se representan este año el Martes Santo, 31 de marzo, a las 22 h, y el Viernes Santo, 4 de abril, a las 17.30 h y a las 19 h, en la Església de Sant Vicenç Màrtir. Aforo limitado a 250 localidades. Entradas a la venta anticipada en Entrápolis. Precio: 10 €.
El Auto Sacramental es una joya única del teatro popular: más de cuatro siglos de texto, música y escena que se representan con coro en directo y trío de cuerda

La procesión del silencio
Si el Auto Sacramental es teatro, la procesión de Penitencia es recogimiento. Cada Viernes Santo a las 21 h, el silencio se apodera de las calles de Sant Vicenç dels Horts. La comitiva sale de la Església de Sant Vicenç Màrtir y recorre las calles de la población acompañada de tres formaciones musicales: este año, la Agrupació Musical de Godall, la Associació Musical Pau Casals de Mollet del Vallès y la Banda de Sant Vicenç dels Horts.
Antes de la procesión, a las 19.30 h, las tres bandas ofrecen un concierto en la plaça de la Vila: un momento de confluencia entre lo sacro y lo festivo que resume muy bien el espíritu de esta Semana Santa. La encabezan los Estaferms, figura con origen en la guardia del barón de Cervelló, que se encargaba del orden público en días de aglomeración. Cuando la guardia desapareció entre los siglos XVII y XVIII, fue sustituida por vicentinos vestidos a la usanza de los guardas, escogidos entre los jóvenes de casas pudientes. El sustantivo “estaferm” proviene del verbo “estar” y el adjetivo “ferm”: los hombres firmes y fornidos que el barón elegía como guardaespaldas.