Los imprescindibles del Dansa Metropolitana: Rocío Molina, Poliana Lima, Marina Mascarell...
Guía
El festival reparte 90 espectáculos por Granollers, Badalona, Cornellà, Esplugues, l’Hospitalet, El Prat, Sabadell, Sant Cugat, Santa Coloma, Terrassa o Viladecans

Freebodies, el proyecto formativo que nació en Barcelona para la transición de jóvenes talentos hacia el mundo profesional, lleva una pieza de danza de calle a L’Estruch de Sabadell, el día 7

No será Barcelona la primera ni la última urbe que alienta a artistas de la danza a “habitar y transformar el espacio público”. Pero lo que pretende Dansa Metropolitana –hasta el 22 de marzo, con casi un centenar de espectáculos gratuitos y de pago– difiere de un festival europeo al uso. El mandato original de lo que empezó siendo la Quinzena Metropolitana de la Dansa y se ha ido extendiendo en el calendario de marzo no consiste en mostrar lo último y mejor de la danza internacional sino en llevar buen baile por una docena de municipios del cinturón barcelonés. ¿Para qué? Para crear públicos y generar una red de teatros y municipios interesados en este arte.
Este punto de partida de mínimos ha ido dando sus frutos en las nueve ediciones presentadas. Los municipios ya empiezan a saber lo que quieren. Piden nombres conocidos, pero están dispuestos a confiar en el equipo programador, por desconocidas que sean sus propuestas. A continuación abordamos una decena de perlas que salpican una programación vastísima. Comenzando por la brasileña Poliana Lima, que lleva tres lustros afincada en Madrid y a la que el Mercat de les Flors dedica un programa expandido: se verán The common ground (7 y 8/III) y, a dúo con la afrobritánica Yinka Esi Grave, A place to dance (13 y 14/III), que puede ser algo explosivo.
De Taiwán llega a Sant Cugat la compañía Hung Dance y de Dinamarca, Dansk Danseteater
También hay que ir hasta Santa Coloma, al teatro Sagarra (13/III), para conocer el trabajo de las hijas del director de escena Romeo Castellucci, las coreógrafas Teodora y Agata Castellucci que, junto con su hermano músico Demetrio, fundaron hace 20 años la compañía Dewey Dell, de la que Vito Matera es ahora dramaturgo y escenógrafo. Llegan con la premiada versión experimental de La Sacré du printemps, estrenada en la Triennale de Milán en el 2023: es el clásico de Stravinsky pero explorando temáticas de ritual y transformación, con insectos inidentificables que hablan de la constante interacción de la vida y la muerte en la naturaleza.

Y en el SAT! No hay que perderse a la compañía Kadidi (día 15) dirigiendo lo último de la coreógrafa ruandesa Dorothée Munyaneza. Esa potente voz de África en Europa –vive en Marsella– habla de la transmisión de la memoria corporal en Umuko (higuera), con cinco bailarines de su país.
De Taiwán llega a Sant Cugat la poética Birdy (15/III, Teatre-Auditori) de la compañía Hung Dance. La fundó hace una décadas LAI Hung-chung, con una fusión de ópera china, mitología, taichi y música electrónica. Plumas y bastones son símbolo de la lucha interior por conquistar la libertad individual en la comunidad. La pieza recibió el premio del público en la Tanzplattform Bern (Suiza) y el primer premio en el New York International Choreography Contest. En la plaza habrá espectáculo gratuito de La Quebrá.

Siguiendo con la oferta internacional, en la sala Atrium Viladecans vale la pena ver Musseque (21/III), del creador angoleño Fábio (Krayze) Januário. Formado en Portugal, tanto en danzas urbanas como en contemporáneas, el artista parte aquí de la guerra civil de Angola y la aparición del kuduro, un estilo que transforma la resistencia en celebración.
La creación local está muy bien representada en la Ciutat del Teatre, incluso con compañías que vienen del norte de Europa. Como la reconocida Marina Mascarell, actual directora artística del Dansk Danseteater. La compañía danesa mostrará en el Mercat (días 21 y 22) su Mongrel, que ya estrenó en Barcelona hace una década, por el Ballet de Göteborg. Y la teatral Bloody moon (18 y 19/III), una pieza para una decena de intérpretes que está inspirada en Georges Bataille y su transgresora violación de la norma respecto al sexo, el deseo, el erotismo, la liberación... Mascarell propone, en fin, una fiesta dionisíaca con un añadido de locura.
Esos mismos días, en el Teatre Lliure brillará la bailaora Rocío Molina (del 19 al 22/III) con Calentamiento. Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, León de Plata de la Bienal de Venecia y premios Max avalan a la investigadora del flamenco que cuenta aquí con la lúcida codirección y textos de Pablo Messiez, además de la dirección musical del Niño de Elche. Desde el humor, juega con el inicio infinito, resistiéndose a empezar y también a morir; evitando el fin de la fiesta.
En el TNC (del 6 al 8 y del 11 al 15/III) se verá Inestable, de Lali Ayguadé, otra importante coreógrafa catalana a la que el Dansa Metropolitana ha ido siguiendo. Esta vez reivindica la imperfección y la verdad que el cuerpo y la realidad tangencial revelan frente al mundo más y más virtual.

Entre los espectáculos gratuitos cabe citar Negro Luz, de Raquel Klein, una instalación coreográfica que investiga la oscuridad como materia escénica y como lugar en el que la percepción se expande. En L’Estruch de Sabadell (21/III) compartirá escena con el teatro físico de L’Émerveillée, la compañía barcelonesa que dirige Patricia Hastewell y que esta vez propone Inquiets : danza contemporánea que explora la quietud. Cinco intérpretes cubiertos de arcilla gris se inspiran en la obra escultórica de Juan Muñoz y se convierten en arte efímero contra un mundo acelerado.
Por último, en el teatro Zorrilla de Badalona (13/III), el bailaor granadino Manuel Liñán insiste en la necesidad de relacionarse. Junto a media docena de bailaores, transita deseos y transgresiones abrazando el espíritu coplero con un cuadro musical de vértigo.

Y ver si a la décima (edición) va la vencida y el año que viene se ve programado en este festival público al Ballet de Catalunya, que ya habrá debutado en el Met de Nueva York y que, como compañía de repertorio, está en el circuito internacional de coreógrafos. ¿O qué más hay que hacer para que los que se autofinancian tengan un espacio en casa? ¿Acaso no es esa una “fiesta abierta e inclusiva, pensada para todas las edades y sensibilidades”? “Del flamenco al hip-hop, del contemporáneo al ballet, con un programa que refleja la diversidad y la riqueza de la creación coreográfica actual”, reza en la web del certamen...

