Juan ‘Nattex’ Suárez, experto en descanso, 57 años: “No dormir suficiente entre semana y ‘recuperar’ el finde es como no comer en toda la semana y pretender arreglarlo el domingo”
Descanso
El experto en descanso, con 57 años y toda una vida entre colchones y hábitos de sueño, explica por qué a partir de los 50 dormir se vuelve más frágil, cómo influye el frío nocturno y qué errores comunes están arruinando el descanso de miles de adultos

Juan lleva desde los 16 dedicándose al mundo del descanso, y a sus 57 años asegura que duerme mejor que nunca

Durante años, dormir poco fue casi un símbolo de éxito. Cuantas menos horas en la cama, más productividad, más ambición, más valor social. Hoy sabemos que era justo al revés. Dormir mal no solo nos vuelve más lentos y más irascibles: acorta la vida, y Juan ‘Nattex’ Suárez lo vio antes que muchos. Lleva desde los 16 años dedicado al mundo del descanso, desde la fabricación del colchón hasta su llegada a la casa del cliente, y ha observado durante décadas cómo cambian los cuerpos… y las noches.
A sus 57 años, Nattex no habla desde la teoría, sino desde la experiencia. Se levanta cada día a las siete de la mañana, entrena, mantiene una vida social activa y duerme mejor ahora que cuando era joven. En esta entrevista con Guyana Guardian desmonta mitos muy extendidos sobre el frío, las mantas, las horas de sueño y la falsa idea de que “ya no vale la pena cambiar”. Porque, insiste, dormir bien no es un lujo: es la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
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No le damos la importancia que merece
Dormimos más horas que antes, pero mucha gente se levanta cansada. ¿Qué está fallando hoy en el descanso?
Pasamos más tiempo en la cama, pero no estamos descansando. Dormir no es lo mismo que recuperar. Lo que veo cada día es abuso de pantallas, mucho estrés mental —pensamos demasiado en el pasado y en el futuro—, horarios irregulares y malos hábitos de vida. Al cuerpo le falta oscuridad, rutina y una temperatura adecuada. Y luego está el soporte: no le damos la importancia que merece a dónde dormimos.

¿Cuál es el error más común en personas que creen que duermen bien, pero no descansan?
Pensar que basta con meterse en la cama. Mucha gente se despierta varias veces por la noche y mira el móvil. El teléfono no debería estar en la habitación. Cenar tarde, no hacer algo de actividad física, no cuidar la postura… todo suma. Veo colchones hundidos que no se cambian, personas durmiendo encorvadas, brazos metidos bajo la almohada para buscar altura. Es una epidemia de mala calidad de descanso.
Se habla mucho del frío. ¿Dormir con frío empeora el descanso o es solo una percepción?
Nadie duerme bien con frío extremo, pero el cuerpo necesita bajar su temperatura para dormir. Por eso, en verano, refrescarte un poco mejora el sueño. El problema es el exceso: si el ambiente está demasiado frío, el cuerpo entra en modo alerta. Lo ideal suele estar entre los 16 y los 20 grados, según la persona. Si hace demasiado calor, sudas y te mueves más; si hace demasiado frío, te tensas. Ninguna de las dos cosas ayuda.
Cuando se pierde músculo, aparece más sensación de frío nocturno y peor calidad de sueño
¿Dormir con muchas mantas ayuda o puede ser contraproducente?
Hay una falsa creencia de que más peso es mejor descanso. Un poco de sensación de abrigo puede ayudar, pero el exceso es malo. Cuando quieres cambiar de postura y tienes mucho peso encima, te despiertas. Lo ideal es un abrigo progresivo, transpirable, que conserve el calor sin generar sudor, porque el sudor se enfría y te vuelve a despertar. No va de acumular mantas, va de elegir bien.
A partir de los 50, muchas personas notan que duermen peor. ¿Por qué cambia el sueño con la edad?
Porque el cuerpo cambia. Cuando eres joven estás creciendo, aprendiendo, desarrollándote, y necesitas más horas de “reparación”. A partir de los 50 no duermes peor, el problema es que sigues aplicando reglas de cuando tenías 30. Yo lo comparo con un coche del París-Dakar: sin equipo de asistencia no llega. Con los años ya no creces, no aprendes cosas nuevas cada día, y el cuerpo necesita menos horas. Pero hay un factor clave: la masa muscular.

¿Qué papel juega la masa muscular en el descanso?
Es fundamental. Mantenerse activo no es solo ir una hora al gimnasio: es moverte durante el día. La masa muscular regula la temperatura corporal, mejora la circulación y favorece la producción de melatonina. Cuando se pierde músculo, aparece más sensación de frío nocturno y peor calidad de sueño. Por eso muchas personas mayores se despiertan de madrugada con frío.
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Mantener buenos hábitos es clave
Usted tiene 57 años y se le ve en forma. ¿Qué hábitos mantiene?
Regularidad absoluta. Me levanto a las siete, cuido mis horarios, entreno fuerza, no consumo alcohol de forma habitual y mantengo vida social. Socializar es clave: la soledad empeora el sueño. El descanso es la base de todo. Si duermes bien, comes mejor y te mueves más. Tengo amigos de 80 años preparando maratones porque tienen buenos hábitos.
¿Hoy duerme mejor que cuando era joven?
Muchísimo mejor. Antes dormía donde y cuando podía. Ahora sé que lo que no duermes hoy no lo recuperas mañana. El sueño no funciona como el dinero. No dormir entre semana y “recuperar” el fin de semana no existe. Es como no comer en toda la semana y pretender arreglarlo el domingo.

¿Ha cambiado su forma de priorizar el descanso?
Radicalmente. Antes dormir era lo último. Hoy es una prioridad. Si tengo que viajar, prefiero parar y dormir bien antes que llegar de madrugada y rendir mal al día siguiente. La claridad mental que me da dormir bien es adictiva.
Si tuviera que dar un solo consejo para dormir mejor en invierno, especialmente a partir de los 50, ¿cuál sería?
Horarios regulares, habitación fresca, cuerpo caliente y cuidar el soporte donde duermes. Mucha gente piensa que “ya da igual”, y no es cierto. Colchón, sábanas y almohada cambian por completo la calidad del sueño. Dormir bien no es un lujo: es salud a largo plazo.
