Relatos

Marc Ortega, 23 años, agricultor: “Cada vez se apuesta más por el producto de proximidad y hay más gente concienciada con ayudar a los agricultores, sin ellos desapareceríamos”

VIDA EN EL CAMPO

Este joven valenciano ha creado una empresa 'online' de fruta donde vende los productos de su huerto y de otros agricultores de la zona

Marc Ortega, agricultor de Valencia en su campo de naranjas

Marc Ortega, agricultor de Valencia en su campo de naranjas

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En una época en la que muchos jóvenes centran su carrera en la ciudad y el mundo digital, Marc Ortega (23) decidió optar por dedicarse al campo y lo reivindica como proyecto de vida y apuesta de futuro. “De pequeño iba con mi hermano a los campos de mi padre a ayudarle”, explica en una conversación con Guyana Guardian.  Marc también es jugador y entrenador de pelota valenciana, y con solo 19 años, decidió invertir lo que ganaba en comprar sus primeros campos de kakis y cítricos.

Este joven agricultor es de Alcàntera de Xúquer, un pueblo valenciano con profunda tradición agrícola que ha marcado su forma de entender el trabajo, el esfuerzo y la conexión con la tierra. “Tuve claro que quería apostar por la agricultura como forma de vida”, confiesa.  Todo lo que sabe sobre el campo lo ha ido aprendiendo durante estos años, preguntando a agricultores locales y contando con la sabiduría y la experiencia de su padre. “Continúo aprendiendo cada día y aún me queda mucho”, afirma. 

Empezar desde cero en el campo

Dos años después de comprar los primeros campos, empezó a subir contenido en YouTube donde explicaba cómo era su día a día en el campo. “Enseñaba cómo podar naranjas, kakis y técnicas de jardinería, pero para casa”, explica. Sus vídeos empezaron a interesar a la gente y fue haciendo más contenido también para redes sociales (el_manual_del_agricultor), donde acumula más de 100.000 seguidores. “Al principio no mostraba mi cara porque me daba vergüenza”, explica.  Después de 1 año subiendo vídeos en los que no se le veía, cogió confianza y empezó a salir. “Ver que está gustando lo que haces te hace estar orgulloso y seguro de lo que haces”, cuenta. Marc tenía claro que quería emprender “porque no me gustan los trabajos convencionales”, confiesa.

Tras dos años creando contenido en redes, en 2021 decidió montar su propia tienda online de fruta, que lleva el mismo nombre que su perfil en redes, para poder vender sus productos a toda España. Los cultivos que trabaja principalmente son naranjos, mandarinas y caquis, y para conseguir el resto de productos que ofrece, se apoya en otros agricultores locales. “Vendemos aguacates, ajos tiernos, pitallas… En esta zona hay muchos campos pequeños y a los grandes comercios no les interesa porque no les sale rentable; entonces los agricultores de la zona, que no saben dónde vender su producto, me escriben”, detalla. 

El producto siempre es directo del agricultor, nunca compro en mercados y así nos ayudamos mutuamente

Marc Ortega

Agricultor de Valencia

Marc Ortega, agricultor de Valencia, podando las naranjas
Marc Ortega, agricultor de Valencia, podando las naranjasCEDIDA

El negocio de Marc está pensado para distribuir producto de kilómetro 0. “Siempre es directo del agricultor, nunca compro en mercados. Así nos ayudamos mutuamente”. Este joven valenciano trabaja solo; por tanto, hay jornadas muy extensas. “Los lunes es cuando hay más trabajo porque el jueves es el último día de envíos y todo lo que entra viernes, sábado y domingo se acumula y hay muchos pedidos”. Desde primera hora, e incluso hay semanas que lo tiene que hacer el domingo, recolecta toda la fruta y envasa los pedidos que salen ese mismo día. “De momento trabajo solo, aunque la idea es expandir el negocio y contratar a más gente porque estamos creciendo mucho y la cosa pinta bien”, cuenta. Por la mañana, se encarga de recolectar y organizar los pedidos, y por la tarde da clases de pelota valenciana “que es otra de mis pasiones”.

Marc considera que su modelo de negocio es sostenible “porque la gente cada vez apuesta más por el producto de proximidad y hay gente muy concienciada con ayudar a los agricultores españoles, se agradece mucho porque sin ellos desapareceríamos. Esta mentalidad es lo que puede dar más esperanzas al campo”.

Hay gente muy concienciada con ayudar a los agricultores españoles y eso puede dar esperanza al campo

Marc Ortega

Agricultor de Valencia

Una de las grandes dificultades que presenta el campo actualmente es que cada vez hay más plagas y es más complicado acabar con ellas. “Cuando compré los primeros campos de kaki, mi padre me dijo que era muy fácil rentabilizarlo; ahora creo que es el cultivo que más plagas tiene”, detalla. Durante los dos primeros años fue muy complicado sacar adelante una cosecha buena. “Ahora mismo, para sacar una buena cosecha, tienes que estar encima del huerto y hacer tratamientos con abono y cuidar el suelo”, añade. “Antes se hacía con dos aplicaciones fáciles, un poco de abono y una poda, y sacabas buena cosecha; hoy en día ya no se puede porque está lleno de plagas y tienes que estar muy encima de ellos”, lamenta. 

Esta zona de la Ribera Alta es especialmente conocida por el cultivo de naranjas y de mandarinas, pero sobre todo por el kaki, ya que es “el producto estrella”. “Ha sido la cuna del kaki en toda España, pero cada vez hay menos porque se está volviendo muy complicado y cada año hay menos campos”, asegura. Marc explica que, aparte de las plagas, otro de los problemas de los kakis es que tiene la piel muy fina y cualquier contacto marca la piel “y en los supermercados quieren la fruta muy bonita, y no los quieren y se van más al suelo”. Hay mucha gente que tiene cultivos de kakis que no se dedica exclusivamente a esto y no les sale rentable. “Lo que hacen es arrancar los campos y así dejan de perder dinero. Es una pena, esperamos que se recupere ese cultivo”, cuenta. 

Marc Ortega preparando los envíos de los pedidos de su tienda 'online'
Marc Ortega preparando los envíos de los pedidos de su tienda 'online'CEDIDA

Esta zona siempre ha sido la cuna del kaki, pero cada vez hay menos porque se está volviendo muy complicado y cada vez hay menos campos

Marc Ortega

Agricultor en Valencia

Mientras estudiaba comercio, grababa los vídeos de redes e iba montando la página web para su tienda online. En octubre, cuando empezó la campaña de mandarinas, decidió que era el momento de arrancar el negocio. El primer día consiguió 15 pedidos, pero rápidamente fue aumentando el volumen. Subió un vídeo de mandarinas que se hizo viral y en solo dos días recibió más de 300 pedidos, una situación que le sobrepasó. Era el inicio de la temporada y empezó a comercializar la variedad Okitsu, que no todas maduran a la vez. “Unas están buenas, pero hay otras que están verdes y tienes que ir eligiendo. Me di cuenta de que no tenía suficientes maduras y tenía que hacer muchos pasos que tampoco conocía. Al final tuve que poner en la web que estaban agotadas, que era mejor que quedar mal con el cliente”, explica. 

Actualmente, pueden recibir una media semana de entre 200 y 300 pedidos, que suponen entre 1.500 y 2.000 kilos de fruta a la semana. “Aunque si hay algún vídeo que se hace viral, es una locura”, comenta. Marc vende su producto a toda España, aunque especialmente recibe muchos pedidos del norte. El producto que mejor se vende es la mandarina: “Es más fácil de pelar y poder llevar al trabajo que la naranja”. Sin embargo, el aguacate también es un producto que no para de crecer. 

Furgoneta cargada de pedidos para distribuir a toda España
Furgoneta cargada de pedidos para distribuir a toda EspañaCEDIDA

Vende más de 1.500 kilos de fruta a la semana

La competencia con las grandes superficies es muy complicada, pero ha encontrado la manera de que su negocio sea rentable ofreciendo un producto de mayor calidad. “Recolectamos el mismo día que enviamos la fruta y en un supermercado nunca va a poder ser así porque la logística es más larga y la fruta está más tiempo en cámaras frigoríficas; les ponen cera y fungicidas para evitar que salgan hongos. Eso implica que nuestra fruta es más saludable porque la enviamos directamente del campo”.

Pese a que trabaja muchas horas, asegura que no se puede quejar. “Me está yendo muy bien y gracias a la gente que confía en mí, se puede vivir muy bien, pero hay que trabajar una barbaridad, sobre todo al principio si empiezas de 0, como fue mi caso”. Su modelo de negocio ha sido la clave para poder vivir del campo: “Si vendiera a un comercio, no podría dedicarme a la agricultura ni loco”. 

Nuestra fruta es más saludable porque la enviamos directamente del campo

Marc Ortega

Agricultor de Valencia

Su objetivo es ir comprando tierras con otros cultivos. Dentro de las naranjas y las mandarinas hay muchas variedades que se recolectan en tiempos diferentes, por eso la idea es tener todas esas variedades “y poder ofrecer a mis clientes durante todos los meses que haya. También me gustaría tener un campo de aguacates propio. Me gustaría llegar a un punto en el que casi todo lo que pueda vender sea mío”, indica. Ampliar la oferta así como el número de envíos es uno de los retos de este joven agricultor. “Si esto creciera, aparte de vender mis productos, podría ayudar también a más agricultores de la zona que lo necesiten. La idea es hacer la empresa mucho más grande y estamos en buen camino”. 

Considera que los jóvenes agricultores lo tienen muy complicado si tienen que partir de cero, sin haber heredado ninguna tierra. “El que quiere vivir de la agricultura tiene que hacer lo que estoy haciendo porque invertir en tierra es caro y ahora, con los trabajos convencionales, no da para ahorrar mucho y, aunque ahorres para un campo pequeño, como la rentabilidad es baja, no da muchos beneficios”, señala. Además, denuncia que las ayudas que se dan a los jóvenes agricultores no son realistas porque te piden un número determinado de tierras que, cuando estás empezando, “es imposible que tengas”. 

Si vendiera mi producto a un comercio, no podría dedicarme a la agricultura ni loco

Marc Ortega

Agricultor de Valencia

La falta del relevo generacional es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la agricultura. “La incertidumbre de qué pasará cuando los agricultores más mayores se jubilen y los jóvenes querrán seguir o venderán las tierras”, cuenta. Otra de las cuestiones que genera incertidumbre es quién acabará comprando esas tierras: “Pueden caer en fondos de inversión grandes, que acabarán teniendo todos los cultivos, y la figura del pequeño agricultor tiene peligro de desaparecer”, lamenta.