Tony Arellano, forjador de espadas: “Me considero un herrero de la Edad Media con electricidad”
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Arellano, con su taller en Toledo, es uno de los pocos espaderos artesanos que quedan en España

Tony Arellano, maestro espadero, en el papel de Espadero de Vivar en el parque temático de Puy du Fou

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En un mundo donde casi todo se fabrica en serie y a velocidad industrial, aún sobreviven oficios que exigen tiempo, paciencia y una relación casi íntima con la materia. La herrería artesanal es uno de ellos y Tony Arellano, con su taller en el casco histórico de Toledo, es uno de los pocos forjadores de espadas que quedan en España.
“Soy quinta generación de artesanos: mi familia se ha dedicado toda la vida a forjar en Toledo. Mi mayor influencia siempre han sido mi padre y mi abuelo, ya que son los que veía trabajar desde pequeño”, explica en una conversación con Guyana Guardian. Sus inicios en el mundo de la espadería se remontan al taller familiar. “Me crie allí y, sin darme cuenta, jugando, iba aprendiendo de los mejores”, cuenta.
No sabía si su futuro profesional estaría ligado a la artesanía. “Es algo que estaba innato; aunque mi padre siempre me enseñó el oficio, nunca me obligó a ejercerlo”, explica. Es más, siempre le animó a estudiar e insistía en que, si la artesanía lo tenía que llamar, lo haría. Y así fue; después de un tiempo de formación en Madrid, volvió a Toledo y con 20 años decidió dedicarse plenamente a este oficio. Casi sin ser consciente de ello, comenzó a obtener el reconocimiento de la profesión.

La primera espada que forjó con su padre no la olvidará nunca. “Fue un encargo especial, una espada de San Pablo”. En aquella primera vez, salieron muchas cosas mal “pero no lo suficiente como para que no valiese”, relata. Y es que, según cuenta, son muchas las cosas que pueden salir mal, ya que se trata de un proceso largo. “La espada más sencilla se puede hacer en 1 día o 1 y medio, mientras que hay otras que pueden tardar hasta cuatro semanas dependiendo de la complicación”, detalla. Lo que puede alargar más o menos el tiempo de elaboración es el tipo de pieza, la época en la que está encuadrada, el tamaño o para qué se va a utilizar. Su precio también es muy variable, ya que en función de las horas de trabajo “hay desde 200 o 250 euros hasta otras que pueden costar 4.000, 5.000 o 6.000 euros”.
Me crie en el taller y, sin darme cuenta, jugando, iba aprendiendo de los mejores
Hay diferentes fases en las que se puede complicar el trabajo, y es que para elaborar una obra desde cero, lo primero es forjar el mineral: “Trabajamos con hierro para crear un acero. Para la hoja trabajamos con carbono, que se calienta a unos 900 grados con carbón mineral y se golpea para darle forma y forjarlo”. Después, se crean las partes de la hoja: “punta, cuerpo principal y espiga”, y, por último, las espigas se encastran “en el resto de componentes que lleva una espada, que serían la cruz, el puño y el pomo”. Un nuevo diseño varía en función de si ya han realizado una igual previamente o es nueva. Si se trata de un diseño especial de una productora en concreto, “se dibuja en un cartón o en madera, y después se forja”, detalla.

En su taller trabajan cinco personas y, pese a que existen algunas herramientas modernas que facilitarían su día a día, lo siguen haciendo todo de forma manual. “Prácticamente me considero un herrero de la Edad Media con electricidad”, asegura. Para saber cuándo están perfectas, se les realizan diferentes tipos de pruebas para comprobar tanto la flexibilidad como la dureza. “He hecho muchas y sé cuándo está bien y el resultado es óptimo”, afirma.
Los ámbitos de trabajo de su taller son diversos. “El más importante es el cine y series, tanto nacionales como internacionales”. Sus obras han sido empuñadas por los protagonistas de series españolas como Águila Roja, Toledo, Isabel, Carlos V, El Ministerio del tiempo o La peste. A nivel internacional también han elaborado piezas para Romeo y Julieta, Zorro o The Walking Dead. Además, también trabajan para museos y castillos, así como en deportes en los cuales se usan espadas y para coleccionistas “que en su casa tienen alguna histórica como un objeto de arte, como si fuera un cuadro”.
Se puede vivir bien de este oficio y todos los días disfruto del trabajo que hago y eso no tiene precio
Tony también es el espadero oficial del parque temático Puy du Fou, que abrió sus puertas en Toledo en 2021 y el pasado fin de semana arrancó nueva temporada. Allí hace espadas en vivo y, en la mayoría de los espectáculos, las que salen son las suyas. En el parque encarna al Espadero de Vivar, quien forjó los aceros que El Cid utilizó en sus batallas. El parque se encarga de promover la artesanía y los oficios artesanos. “Nos ayuda a tener más visibilidad y poder explicar delante de mucha gente que este oficio sigue existiendo”, señala. Además, celebra que sea un “trampolín para que la gente vea que es un oficio, que es un legado cultural, que es historia y que mucho de lo que somos ahora lo hemos conquistado con una espada en la mano”.

Pese a haber elaborado miles de piezas, en su casa no tiene muchas, aunque hay unas a las que les guarda especial cariño. “Un juego de tres katanas que me hizo mi padre por mi comunión porque en esa época era muy friki del mundo japonés”, cuenta. Sobre si le queda alguna histórica por forjar, detalla que cree que las ha hecho todas. “He hecho la del Zorro, El Cid, Gran Capitán, la de Isabel la Católica o Hernán Cortés. Creo que todos los personajes principales que tienen una espada adherida los he hecho”, explica.
Cofundador y artesano espadero de Artesanía Tradicional Toledana, explica que en España solo conoce a cuatro o cinco espaderos artesanales más. “El nicho de mercado existe, y como somos pocos artesanales y tenemos trabajo”, cuenta. En este sentido, no considera que sea una profesión que se esté perdiendo y vaya a la baja: “Tengo mucho trabajo y tengo relevo. En mi taller somos cinco personas y mis tres hijos están aprendiendo el oficio. Sigo trabajando con mi padre y tenemos una buena salud a nivel laboral”, relata. Tony asegura que es un oficio del que se puede vivir bien y destaca que “tenemos algo que es posible que mucha gente no tenga, que es que disfruto todos los días del trabajo que hago y eso no tiene precio”.