Claire Danes encara un desafío inédito como introvertida intelectual y reservada.
Entrevista
La intérprete encabeza la miniserie 'La bestia en mi' (Netflix), un papel que le ha permitido conseguir una candidatura a un Globo de Oro.

La actriz, durante la premiere de la serie

Aquellos que añoren su interpretación de la agente de la CIA Carrie Mathison, el papel que le otorgó dos de sus tres Emmys y dos de sus cuatro Globos de Oro (junto a variadas nominaciones a ambos trofeos), se asombrarán al verla en un registro muy distinto en La bestia en mi , la miniserie de Netflix que ha convertido a Claire Danes nuevamente en aspirante al Globo de Oro. El proyecto también concursa en la categoría de mejor miniserie, a la vez que Matthew Rhys ha obtenido la nominación como mejor actor. A sus 46 años, la actriz que saltó al estrellato en televisión con Es mi vida , destaca otra vez encarnando a una exitosa novelista con un bloqueo que busca vencer relatando la vida de un vecino con pésima fama (Rhys).
¿Cuál fue el mayor atractivo de interpretar a Aggie?
Jamás había encarnado a una persona tan reservada, con una mente tan analítica y contenida. Posee una gran agitación en su fuero interno. Son muchas las vivencias que experimenta y que decide silenciar. Esa contradicción resultó muy entretenida, aunque me causó respeto ponerme en su piel. No tenía claro cómo debía actuar y sentía intriga por llegar a comprenderla. Me atrajo su agudeza, su perspectiva vital y su carácter bastante difícil.
Su papel aparenta proyectar la esencia del de Matthew Rhys, aunque simultáneamente existe un magnetismo recíproco entre ambos. ¿De qué manera resultó la experiencia laboral a su lado?
Resultó sumamente vibrante ya que la rivalidad entre ambos es manifiesta. Cada uno de estos sujetos reside de forma muy apartada pero por motivos distintos; los dos son geniales y eso los vuelve individuos solitarios. Fue muy grato lograr interpretar y combatir al mismo tiempo con alguien que poseía un rol tan cautivador como el mío. Lo positivo es que este vínculo es inestable y azaroso debido a que ninguno de los dos es muy equilibrado. El producto de esta combinación es televisión de máxima categoría.
Aggie representa una figura sumamente elaborada. Posee gran intelecto, un profundo autoconocimiento y resulta del todo inesperada. ¿De qué manera logró aprovechar sus paradojas internas manteniendo su esencia humana?
En realidad, ella carece del autoconocimiento que imagina poseer al inicio del relato. Me encantaron sus contradicciones, lo cual representó el reto y el mayor interés de encarnar este rol. Mi principal duda residía en cómo dar vida a un individuo tan distante y hermético en diversos aspectos, sumamente reprimido, pero que simultáneamente muestra una propensión al estallido muy evidente, ya que no lo oculta del todo. Me asustaba dudar de si lograría representarla con veracidad y tener fe en que el público hallaría a esta figura lo bastante fascinante. Realmente fue posible, aunque necesité el respaldo de los compañeros, especialmente de Antonio Campos, el autor, quien edificó este universo. Él diseñó un ambiente muy singular donde surge esa tirantez entre la calma y el miedo real por lo que podría suceder, incitando a quien mira a cuestionarse qué quebrará ese sosiego y de qué forma sucederá.
¿Con que aspecto de su personaje se puede llegar a identificar?
Ojalá que con ninguno. Sinceramente, valoro su intelecto. No poseo la agudeza de Aggie, ni la de casi todos los papeles que he encarnado, pero eso es justamente lo entretenido. Disfruto mucho dando vida a alguien que resulta ser una superheroína en ese aspecto. Sucedía lo mismo con Carrie. Asimismo, Aggie tiene un punto de soberbia. Se muestra como una persona muy reservada, pero es consciente de que supera a todos en ingenio dentro de la sala y eso le genera una gran satisfacción.
¿A medida que iba leyendo el guion fue cambiando su percepción del personaje?
Desde luego. No gestiona su sufrimiento de forma tan inmediata como desearía. Por el contrario, lo transforma en esta rabia, rencor y fijación hacia este individuo. Y representa la única salida que halla para sus dificultades. Es consciente de su inmovilidad. Requiere de algún factor que la extraiga de esa condición, y percibe que este vínculo y esta interacción serán la clave. De todas formas, se muestra como una relatora sumamente compleja, elaborando un relato que le es útil durante esta etapa de inestabilidad afectiva. Sin embargo, permanece atrapada en su propia invención, un fenómeno que solemos experimentar todos involuntariamente. Este escenario le funciona temporalmente hasta que pierde su utilidad. Considero que se encuentra desolada por la experiencia traumática. La ha desbordado totalmente. Y constituye la alternativa que concibe en ese instante, a pesar de sus evidentes restricciones.
Ha trabajado con Howard Gordon en Homeland. ¿Cómo fue reencontrarse con él?
Desde luego. Resulta un auténtico privilegio retomar labores con personas con quienes compartes una trayectoria extensa y satisfactoria. Te otorga un beneficio considerable desde el comienzo debido a que existe una seguridad recíproca bastante firme. Resulta interesante que al iniciar la filmación de esta producción, desconocía el rumbo que seguiría el relato ya que aquellos capítulos todavía no se habían redactado. Sin embargo, no experimenté inquietud alguna. Tenía la certeza de que Howard elegiría la mejor ruta factible. Participé en múltiples viajes sin rumbo fijo junto a él durante nuestro trabajo conjunto en Homeland y cada uno concluyó de forma exitosa, al tiempo que me percibía apoyada y resguardada. Me alegró enormemente que Howard decidiera integrarse al grupo.
