Según Katherine LaNasa, la enfermería requiere proteger las emociones igual que en una batalla.
Entrevista
La estrella de 'The Pitt' desempeña otra vez un papel fundamental en la continuación de la producción que se ha estrenado recientemente.

La artista, en el transcurso de la 31.ª gala anual de los premios Critics’ Choice en Los Ángeles

Posee una extensa trayectoria cinematográfica y sobre todo televisiva, sumando cuarenta años de labor ininterrumpida participando en producciones como Three sisters , Decepcion , Satisfaction y Truth be told , además de bastantes más. Pese a que por mucho tiempo se limitó a ser la intérprete elegida si Robin Wright no se encontraba libre, solo debía perseverar hasta alcanzar su momento estelar. Tal éxito llegó con The Pitt , la ficción médica de John Wells donde interpreta a la enfermera jefa Dana Evans, rol que le otorgó el Emmy y recientemente el Critics Choice. Dentro de la segunda entrega que inició estos días en HBO Max, Katherine LaNasa seguirá destacando como una de las figuras fundamentales de este potente relato.
¿En qué momento percibió que “The Pitt” se estaba transformando en un auténtico suceso?
Cuando los intérpretes que acudían al set para realizar papeles de actor invitado nos comentaban que habían visto la serie, me provocaban una sensación muy extraña, como si personas desconocidas hubieran entrado en mi hogar, ya que se había creado una relación de mucha cercanía con todos los que trabajábamos de manera habitual. Esto incluía a los extras, y el hecho de que los actores invitados conocieran nuestras identidades y personajes nos permitió comprender que, de algún modo, nos habíamos transformado en figuras públicas. Se sentía como si alguien hubiera inspeccionado nuestro armario personal. Asimismo, ocurrían situaciones bastante inusuales en la vía pública. Acudía con mi hija a un centro comercial y cada 25 o 30 minutos me encontraba con alguien que me expresaba su admiración por mi labor en The Pitt . De hecho, percibía que mi presencia les causaba nerviosismo. No es que salga de compras con frecuencia, pero es en esos momentos de interacción cuando uno nota que las cosas han cambiado. Normalmente mi rutina se limita al trayecto entre mi casa y el empleo, sin embargo, en el centro comercial, mientras buscaba un par de zapatos, el dependiente me brindó un trato muy cordial. Posteriormente, al retirarme y bajar las escaleras, él se acercó corriendo para pedirme disculpas, confesando que se había puesto nervioso por tener que asistirme. En Los Ángeles lo común es que no te digan nada. La mayoría de la gente actúa como si no te conociera. De encontrarme en Luisiana, mi lugar de origen, percibiría la transformación con mayor intensidad, pero en Los Ángeles uno nunca llega a sentirse realmente famoso. Uno se percibe como alguien invisible. Es magnífico, sin embargo, llega un punto en el que notas que los demás te observan y eso puede ser muy inquietante.
¿Cómo se preparó para convertirse en esta enfermera tan creíble?
Previo al inicio del rodaje de la entrega inicial, realicé una capacitación junto a una enfermera denominada Kathy Garvin, quien desempeña sus labores en el hospital regional de Los Ángeles. Conversar con ella resultó de gran utilidad, sumado a ciertas vivencias de mi ámbito privado. Un aspecto fundamental para encarnar a este personaje consistió en comprender que tales profesionales requieren un vínculo estrecho con quienes atienden, poseyendo una profunda empatía sin dejar de ser sumamente eficaces. Es imperativo que logren contener sus sentimientos, ya que su entorno se asemeja a una zona de conflicto. Necesitan asimilar lo ocurrido para enfocarse de inmediato en el próximo desafío. Afortunadamente, desciendo de un linaje de mujeres resilientes y esforzadas que, simultáneamente, son sumamente afectuosas y cálidas. Considero que poseo dicha característica personalmente, y sospecho que fue el motivo por el cual obtuve el personaje.
¿En qué medida laborar en un estudio como el de ustedes facilita representar a una enfermera?
Es de gran ayuda. Laboramos en un plató gigantesco que recrea la sala de urgencias de un hospital. El hecho de funcionar con una rutina establecida permite que surja una naturalidad distintiva en las tomas, pues nos sentimos calmados pese a la dureza de los conflictos que representamos. Llevamos las mismas prendas diariamente y habitamos el mismo entorno, como si realmente fuéramos los protagonistas. Cuento con mi propio escritorio y mis objetos personales están en los cajones. El set influye significativamente en nuestra sensación como grupo. Consigue que todo se perciba con total veracidad en todo momento.
Frecuentemente protagoniza secuencias de gran carga emocional en la producción, especialmente si intervienen menores. ¿De qué manera evita terminar agotada tras las jornadas de grabación?
Resulta complicado. Frecuentemente, durante el rodaje, no percibimos que la producción posee una carga sentimental tan intensa. Parece existir un componente oculto vinculado a nuestra manera de filmar. Uno piensa que simplemente actúa y, de repente, se ve invadido por diversas sensaciones. Evoco que en la entrega anterior rodábamos junto a Noah Wyle ciertos fragmentos de recuerdos, con pasajes bastante difíciles sobre Adamson, su guía, quien ya no vivía. Poseo un descendiente que ya era mayor de edad al morir su progenitor, y súbitamente la labor en el set me vinculó con mis vivencias personales. Me resultó imposible contener el llanto en plena grabación. Noah me brindó un abrazo muy cálido. La semana pasada ocurrió algo parecido nuevamente. Un papel atravesaba una situación compleja y comprendo perfectamente la incapacidad de hablar con un ser querido. A menudo trato de controlarme para no trasladar mis sentimientos íntimos a la secuencia que capturamos. No obstante, hay instantes en los que me veo desbordada. Afortunadamente, dentro del reparto nos apoyamos mutuamente. Recientemente aparté a Fiona Dourif para conversar brevemente y lograr que se tranquilizara. Quienes participamos en el ciclo inicial edificamos este universo de forma colectiva, lo que fomentó un gran compañerismo. Depositamos una fe total en el resto y gozamos de una gran seguridad mutua. Anhelamos que todos los colegas alcancen el triunfo que les corresponde. Percibimos un gran apoyo de nuestros compañeros y notamos que se ha forjado una atmósfera de trabajo magnífica entre nosotros.
La estructura de la producción en tiempo real nos impide conocer los sucesos que tienen lugar una vez que estos protagonistas regresan a sus hogares. ¿Descubren la trama completa al recibir el libreto?
Debido al formato episódico de la producción y a que los libretos restantes no están redactados al iniciar el rodaje de cada entrega, los intérpretes desconocen qué les depara el futuro. Esta dinámica difiere considerablemente de trabajar en un largometraje o en una miniserie. En este contexto, es necesario someterse a las directrices de los escritores. Respecto a mi experiencia, Dana atravesó diversas transformaciones. Evoco una ocasión en la que me impactó tanto el contenido del libreto que acudí a R. Scott Gemmill para confirmar si mi interpretación era correcta. Tuve que depositar mi fe en su visión, ya que ignoraba sus planes específicos para ella. No obstante, Scott posee una gran habilidad para estructurar el argumento y los roles de este relato, así que opté por entregarle mi total confianza.