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'One Piece', rumbo a un nuevo destino con su segunda temporada

Estreno inminente

La adaptación desafió las expectativas manteniendo el color y la locura del manga

One Piece.

One Piece.

Netflix

La serie de acción real de One Piece derribó una verdad asumida como universal: que algunas obras de animación no podían traducirse a la acción real sin tener que renunciar a su imaginario. Se tiene que rebajar el color y/o el vestuario y/o el sentido del humor y/o los rasgos de los personajes para poder mantener cierta coherencia y que la obra resultante no sea un circo.

Los guionistas Matt Owens y Steven Maeda se arriesgaron y, en consecuencia, tuvieron un éxito inesperado tras la fallida Cowboy Bebop: su obra consiguió 72 millones de visionados en sus primeros meses en el catálogo de Netflix con unas críticas en su mayoría positivas. Crearon una tormenta perfecta, elevando el perfil del manga, que se publica desde 1997, entre nuevos públicos; y del anime, en emisión desde 1999 y con 1155 episodios a sus espaldas.

One Piece.
One Piece.Netflix

En la segunda temporada, que lleva por título One Piece: Rumbo a la Grand Line y Netflix estrena el próximo martes, Luffy y Los Sombrero de Paja zarpan hacia la Grand Line, una zona del mar tan peligrosa como asombrosa: toca enfrentarse a dinosaurios, gigantes o a la actriz Lero Abova como Nico Robin.

¿Cuál podría ser el objetivo? Convertirse en el nuevo título de Netflix para unir a padres e hijos (de cierta edad) frente a un mismo título. Este es el rol que hasta ahora tenía Stranger things, si bien esta adaptación ejecuta la misión desde un imaginario tan opuesto como es el japonés (y no la nostalgia estadounidense).