El esfuerzo de TVE por ayudar a construir una nueva imagen del país mediante las series
Durante la Transición
En ‘Un país en la pantalla’ la periodista Raquel Piñeiro analiza cómo películas y series de televisión han reflejado la evolución de la sociedad española desde la II República a nuestros días

El cine y las series como escaparate de lo que fuimos: películas con moraleja, la vida rural, el éxodo a las ciudades, el turismo, la droga, el terrorismo, la homosexualidad… Todo está en sus páginas.

El subtítulo, sencillo y sin una sola coma, es inmejorable: la periodista Raquel Piñeiro explica en este libro la historia de nuestro país a través del cine y las series desde que Meliès clavó un cohete en el ojo de la Luna: de la recreación de la Edad Media a la época actual pasando por Isabel II, Alfonso XIII, la República, la Guerra Civil, el franquismo y la Transición. El cine y las series como escaparate de lo que fuimos: costumbres, gastronomía, mitos, películas con moraleja, la vida rural, el éxodo a las ciudades, el turismo, la droga, el terrorismo, la homosexualidad… Todo está en las páginas de Un país en la pantalla (geoPlaneta). “He buceado horas y horas en FlixOlé y en el archivo de RTVE, visto mucho cine y tomado notas de los créditos –que suelen incluir las localizaciones–, interminables consultas en Google Street View para ubicar direcciones concretas, libros y hemerotecas”, explica la autora sobre el proceso de documentación.
Raquel es la creadora de la serie Bodas icónicas en Vanity Fair, autora de Cuadernos de actividades para mentes viajeras, en Lonely Planet, y de libros como Cosas que nunca olvidarás de tu Erasmus y Manual de supervivencia para viajar por España

La Guerra Civil trunca la incipiente escena cinematográfica de la II República (La verbena de la Paloma, Nobleza Baturra y Morena Clara, entre otras) y no es hasta los años 50 en que el cine español arranca como verdadera industria. “Desde Washington Irving y Merimé se asocia lo español con el folklore andaluz, tónica que continúa durante el franquismo hasta los 60”. Es partir de entonces que se acuña el término españolada: “Lo peor de esas producciones, que son películas con un mensaje en consonancia con la dictadura, incluso con el humor se filtra la moraleja. Visto ahora, en cambio, es resulta muy interesante desde un punto de vista sociológico. Lo mejor, sin duda, la calidad de sus intérpretes. Tanto las primeras estrellas como los secundarios respiran verdad. Tenían una dicción excelente y eran profesionales buenos en cualquier papel. Da gusto verlos y oírlos”.

Rafael Azcona y Luis García Berlanga
Saltarse la censura con humor
Resulta obligado hacer un capítulo aparte en esta entrevista para hablar del guionista Rafael Azcona y el director Luis García Berlanga porque la historia de nuestras pantallas no hubiese sido la misma sin la conjunción de tales talentos. “Y además, es completamente atemporal. Y es que el trabajo de Azcona y Berlanga es fundamental no solo por la calidad innegable de sus películas sino porque conseguían sortear la censura, de El verdugo a Plácido, tratando los temas mediante el humor y de una forma muy fina. La escopeta nacional (1978), que reúne a algunos de los mejores intérpretes de nuestra historia, refleja el momento histórico como un retrato al óleo y además, es intemporal”.

A partir de los 60 se impone como subcategoría el landismo, término acuñado para el ubicuo Alfredo Landa, con la emigración a Alemania primero y las suecas de la Costa del Sol después, reflejando la España del desarrollismo. “Recomiendo En un lugar de la Manga, con Concha Velasco y Manolo Escobar, porque además de poder ver cómo era la Manga del Mar Menor a finales de los 60 y principios de los 70 –un paraíso de dunas y playas con poquísimos edificios y dos hoteles–, trata sobre unos constructores que quieren edificar. Escobar se niega a venderles sus terrenos y el mensaje acaba siendo el más propio de su época, es decir, de los sentimientos no se vive, entrégate al desarrollismo.”


España, un plató de cine
Grandes producciones de Hollywood
Conocido es que en el desierto de Almería se rodaron varios espagueti western pero no tanto que fue nuestro país acogió a Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, 55 Días en Pekín y El imperio del sol. “También Indiana Jones y la última cruzada. Hay una escena de persecución en la misma playa donde David Bisbal grabó el videoclip de Ave María. Y hay ejemplos menos conocidos aún, como La muerte y la doncella, de Polanski, que se rodó en los acantilados de Valdoviño, en Galicia”. El asunto continuó en los años 70, 80 y siguientes y en los últimos tiempos estamos más acostumbrados y ya no resulta tan extraordinario que se escoja Euskadi o Girona o Extremadura como escenarios de Juego de Tronos, señala Raquel. “España nunca ha dejado de ser un plató de cine, pero no existía una estructura con una gran productora operando aquí y encargándose de construir estudios y de funcionar con una visión más comercial”.


Resulta llamativo el éxito de Curro Jiménez, comenzada a emitir en 1976. “Es un bandolero, un personaje inédito, no propio de la Andalucía folklórica ni de la construcción en la Costa del Sol, sino que se mueve en la serranía andaluza cambiando así el escenario habitual. Era una serie de aventuras que ofrecía un nuevo héroe”. Y desde luego, la serie española con más reposiciones. “Verano Azul, de Antonio Mercero, es una serie trascendente porque encarna la España de los 80 en sus personajes: la clase media, el veraneo, cierta capacidad económica, etc. Incluyendo el guiño a Pancho, un chico de clase baja, que se integra perfectamente en el grupo”.


Señala Raquel que en los 90, las televisiones autonómicas crean sus propias series ambientando la acción en pueblos pequeños, no en ciudades: Nissaga de poder o Ventdelplà (TV3), Mareas vivas o Padre Casares (TVG), Arrayán (Canal Sur) o Goenkale de ETB, como ejemplos principales. “Estas telenovelas están rodadas en un momento en que la mayoría de la gente de esos municipios viven en grandes urbes pero entiendo que enmarcarlas en entornos rurales contribuye a mantener la esencia propia, sea lo que sea eso”. Naturalmente, no podemos cerrar este episodio sin mencionar Cuéntame, una serie río de la que sus protagonistas, la familia Alcántara, pueden presumir de haber estado en los más importantes episodios de los últimos 50 años.