No fue 'OT': el primer programa que puso a Risto Mejide en la mesa del jurado hace 20 años, un formato que nada tenía que ver con la música
Punto de partida
Tras anunciar que la actual undécima edición de 'Got Talent España' será su última etapa en el concurso de Telecinco, el publicista cierra un ciclo que comenzó en una cadena distinta y evaluando creaciones industriales en lugar de voces

Risto Mejide, en una imagen de archivo.

Ya hace años que se convirtió en indispensable de la mesa del jurado de cualquier talent que se precie. Risto Mejide, el hombre que convirtió la severidad en una marca registrada, vuelve a ocupar su silla esta noche en una nueva gala de Got Talent España. Sin embargo, el aire de despedida sobrevuela el plató de Fuencarral; el barcelonés ya ha confirmado que esta será su última temporada en el formato. Tras casi una década pulsando el botón rojo, el comunicador busca ahora priorizar su faceta como entrevistador en Chester y el análisis de la actualidad en Todo es mentira.
Esta renuncia marca el fin de una era para el televisivo, quien desembarcó en el concurso en 2017 como relevo de Jesús Vázquez. A pesar de que su figura parezca indisoluble de la crítica artística, el propio Risto ha explicado que su decisión responde a una evolución profesional orgánica hacia formatos de contenido más analítico. Pero para entender el peso de su silla actual, es necesario rebobinar dos décadas atrás, alejarse de los escenarios musicales y situarse en un plató donde lo que se juzgaba no era el talento vocal, sino la utilidad de las patentes.
“Tan amable como siempre”
El debut en Antena 3 que descubrió el potencial de un personaje único
Corría junio de 2006 cuando un joven publicista, con experiencia en agencias como Bassat Ogilvy y Saatchi & Saatchi, se sentaba por primera vez ante una cámara. No fue en el programa de Gestmusic que todos recuerdan, sino en El invento del siglo, un espacio de Antena 3 que buscaba los ingenios más brillantes de España. El formato resultó ser un batacazo histórico de audiencia y apenas sobrevivió en la parrilla, llegando a retirarse poco después de su estreno, pero dejó una semilla imprevista para la industria del entretenimiento.

En aquel plató, Mejide ya lucía sus inseparables gafas oscuras, el pelo largo y una acidez dialéctica que dejó atónitos a los inventores que acudían con sus prototipos. Años después, el propio publicista recordaría aquel momento en sus redes sociales con ironía: “Tan amable y adorable como siempre”, comentaba al compartir en sus redes allá por 2016 un fragmento de sus primeras valoraciones. Fue precisamente esa actitud gamberra y directa lo que llevó a la productora a rescatarlo de aquel naufragio para relanzar Operación Triunfo en su quinta edición, donde finalmente explotaría su popularidad.
Siempre sin filtros
El origen de una trayectoria de dos décadas marcada por la reinvención constante
Al hilo de lo anterior, es reseñable la forma en que Risto ha conmemorado en diversas ocasiones este aniversario, como en 2023, cuando reaccionó de nuevo a su debut con un significativo “17 años ya” acompañado de un gesto de incredulidad. Y es que aquel programa fue su “donde todo empezó”, la plataforma que le permitió transitar desde la dirección de cuentas publicitarias para artistas como U2 o Britney Spears hasta la primera línea del prime time. Porque aunque El invento del siglo fue un fracaso comercial, fue el éxito personal de Risto al demostrar que un juez podía ser más protagonista que los propios concursantes.

En plena recta final de su presencia en Got Talent, Mejide ya ha sorprendido tomando determinaciones ciertamente inusuales a modo de despedida. “He decidido que no voy a apretar el color rojo”, declaró en una de las últimas entregas, evidenciando que quiere disfrutar de esta última etapa juzgando con una permisividad inédita. Con 51 años y una sólida carrera como escritor de ocho libros y presentador de éxito, el hombre que debutó juzgando objetos curiosos en Atresmedia se prepara para abandonar las mesas de jurado que lo definieron ante el gran público. Tras de sí, un legado inolvidable de veinte años de televisión sin filtros.