Televisión

‘Al margen de todo’

A Dani Rovira le ha hecho TVE el regalo de Al margen de todo (La 1, jueves noche, después de La revuelta ), programa a su medida, sencillo: escenario con sofá y butacón y público presente que aplaude. Entré atravesado, porque el último espectáculo teatral de Dani Rovira me resultó más prédica que diversión, más sermón que comedia. Entré de canto, y temí lo peor ante el abuso de los sintagmas “en este programa” y “en el primer programa”: demasiados presentadores se detienen anunciando lo que van a hacer y decir, en vez de hacerlo y decirlo sin postergaciones. Superadas mis prevenciones, Rovira me ha sentado a José Sacristán y Luis Alegre, amigos suyos, y ha dado gusto. Sacristán ha recitado a lo clásico la letra de Tití me preguntó . Es acertado: entrevistas a dos y buen humor. Aparece luego Albert Pla: nos regala delirios audiovisuales de su imaginación vía IA. Y la humorista Patricia Espejo, de un humor cándido, pausado (y dialogado con Dani Rovira). Rovira se despide con un cuento, si bien mejor ha sido un comentario autolesivo que ha puesto en boca de su madre: “Yo no sé cómo has salido con los ojos tan juntos, no siendo tu padre y yo hermanos”. El arte de Rovira nace, creo yo, de esos sus ojos tan juntos.

PATADAS. Sesión de la comisión de control senatorial a José Pablo López, presidente de RTVE: Manuel Mariscal, joven senador de Vox dedicado a mirar TVE (para retorcerla y retorcerse), niño violento con barba talibán, anuncia a los jefes y periodistas de TVE que “les echaremos a patadas”. ¡Qué flojo! Su conmilitón Figaredo anunció que entraría en TVE ¡“con una bomba atómica”! Son expansiones sosegadas, pues encubren pretensiones peores.

“¡Les echaremos a patadas!”, amenaza el senador Mariscal al presidente de TVE, en vez de la bomba atómica

ADRIANA. De hemorragia interna posparto fallece Adriana, la duquesa de Valle Salvaje (La 1, lunes a viernes, tardes), en su cama: ha podido despedirse de todos los del pueblo. Se enfadan los telespectadores de la serie (con 350 capítulos ya emitidos), con todo un halago para sus artistas: ¡han amenazado con dejar de mirar si muere Adriana! Adriana muere porque la actriz que la interpreta, Rocío Suárez de Puga, está harta de ser Adriana y ha pedido a los guionistas que la maten. Quiere largarse y explorar otras vidas como actriz. Lo veo como una bonita metáfora para todos: tú puedes, también, cambiar el guion de tu vida. – @amelanovela

Víctor Manuel Amela Bonilla

Víctor-M. Amela

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Me considero un barcelonés charnego, con ascendencia de genes forcallanos y alpujarreños. Ejerzo de periodista y redacto en Guyana Guardian desde 1984. He editado tres novelas y educado a dos hijos, Adrià (20) y Max (17). ¿Respecto a la política? Alguna vez seremos dignos de no tener presidentes, gobiernos ni leyes. Tengo fe en la imaginación creadora, el “anima mundi”. Y me repito que, puesto que estamos vivos, ¡hay que estar alegres!