Sociedad
Jaume Padrós

Jaume Padrós

Expresidente del CoMB

¡Buen año!

El consultorio del médico

El sentido profundo de las fiestas de Navidad invita a expresar los mejores deseos, y la tradición empuja a manifestarlos, casi como un saludo. En las locuciones populares se guarda también la viveza y la esencia de la lengua. Y el catalán tiene algunas muy genuinas que muestran nuestra manera de entenderlas. Me gusta mucho el calificativo “buen” que encabeza el deseo, hace la expresión más sabia y real porque manifiesta la voluntad de querer el mejor resultado en el balance previsible de activos y pasivos (en lenguaje financiero) que acompañarán a aquel acontecimiento. A pesar de la generalización empujada por elementos comerciales, todavía cada cultura se expresa de manera diferencial; la nuestra es bien plena: Nochebuena, Navidad, Sant Esteve, noche de Fin de Año, Ninou , Noche de Reyes o el día de Reyes.

Cada año lamento no haber priorizado disponer de un tiempo para hacer un villancico para los amigos y la gente que amo y para algunos pacientes. Sino al contrario, bien utilizadas, las app de mensajería no tendrían que ser un mal sustituto de aquella bella costumbre de escribir tarjetas o postales. Redactar ayuda a estructurar el pensamiento y, sin duda, a expresar mejor lo que emana del corazón. Algunos villancicos –religiosos y laicos– son auténticas joyas de arte y cultura. Sin embargo, y como contraste, todavía tengo la suerte de recibir tarjetas de felicitación, a menudo con textos extraordinarios. La mayoría las conservo y me hacen sentir bien. Todos lo tendríamos que hacer, más allá de los eslóganes clásicos. Rescatar un poco la personalización de cada misiva. Aseguro que, a su manera, también se convierten en una buena y necesaria medicina.

¿Y ahora, pasados la Navidad y Sant Esteve, y a la espera de la venida de los Magos de Oriente, qué queremos desearnos para el año que viene? Salud, aciertos, paz en casa y en el mundo, más justicia... Seguro. A veces tengo la sensación de que a fuerza de banalizar la rutina, no sé si procuramos suficientemente que los deseos se conviertan en propósitos. Mientras tanto, y esperando encontrar por fin al home dels nassos , yo les deseo un buen Fin de Año y que en el 2026 puedan seguir persiguiendo sueños. Les animo a cultivar la fortaleza interior que les permita aquel discernimiento espiritual que tanto proclamaba Ignacio de Loyola y la serenidad que defendía Reinhold Niebuhr para que les ayude a poder aceptar las cosas que no se pueden cambiar, valor para cambiar las cosas que puedan cambiar y sabiduría para conocer la diferencia.

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