Sociedad

Ernesto Ventós, un legado artístico con olor a tierra mojada

Un perfumista singular

 Seis años después de la muerte del singular perfumista, su hija Gina sigue impulsando la Fundación con el empeño de enseñar a oler

Gina Ventós posa en el estudio con una obra de Eugenio Merino que hizo especialmente para Ernesto Ventós

Gina Ventós posa en el estudio con una obra de Eugenio Merino que hizo especialmente para Ernesto Ventós

Àlex Garcia

Los olores evocan a personas y momentos. Y ese recuerdo olfativo, insustituible y personal, es el que nos conecta con el alma y con lo que sentimos. El perfumista y artista Ernesto Ventós, de cuya muerte se cumplen en enero seis años, lo sabía bien. Fue ese precisamente uno de sus rasgos distintivos: otorgar a las obras artísticas olor. Uno de ellos, el aroma a tierra mojada que Ventós ideó, es ahora, más de un lustro después de su fallecimiento, uno de los olores que más piden a la Fundación Ernesto Ventós. La institución continua con el legado del famoso perfumista y artista, poniendo olor a óperas, exposiciones y hasta a concesionarios. Y también tiene una importante misión: seguir formando en el arte de saber oler.

Talento

Ventós, hijo de perfumista, nació sordo y desarrolló el olfato hasta límites increíbles

La Fundación Ernesto Ventós se empezó a idear en 2017, pero vio la luz dos años después, poco antes de la repentina muerte del perfumista, cuenta Gina Ventós, su hija, para Guyana Guardian. Químico de formación y perfumista por herencia familiar, Ventós desarrollo hasta límites increíbles el olfato. Su vida quedó irremediablemente unida al mundo del olor por su linaje, pero también porque nació sordo y ello hizo que desarrollara de una manera extraordinaria el olfato. Aprendió a captar por la nariz lo que no podían hacer sus oídos y consideraba que es a través del olfato como se puede juzgar si una obra de arte conecta con el que la observa además de avivar recuerdos o conexiones con la propia experiencia. Fue también coleccionista, se convirtió en NASEVO (la unión de la Nas -nariz en catalán- junto con el acrónimo de su nombre y apellidos) y creó la colección olorVISUAL, un archivo referente en el panorama artístico de España.

“Nuestra misión es enseñar a oler”

Gina Ventós

Hija de Ernesto Ventós y presidenta de la Fundación

Porque Ernesto Ventós y su sensibilidad lo convirtieron en un artista muy completo, reconoce su hija. Ahora, junto a Gina Ventós, cuatro profesionales tiran adelante un trabajo que en sus inicios arrancó e impulsó prácticamente solo el padre. Conocer artistas, viajar, crear olores para diferentes espacios, motivar a los artistas, encontrar artesanos que le reprodujeran las obras… Una prolífica carrera a la que ayudó mucho su “plena” vida interior, apunta Ventós. Ahora en la Fundación siguen divulgando la obra con la intención de llegar a más personas y que todo lo que hizo perdure.

A Gina Ventós le hace ilusión continuar con el legado de su padre a la vez que lo siente como un reto
A Gina Ventós le hace ilusión continuar con el legado de su padre a la vez que lo siente como un retoÀlex Garcia

Gina Ventós asegura que le hace ilusión continuar con el legado de su padre a la vez que lo siente como un reto. A ello se suma el orgullo de que han modificado la estrategia de la Fundación de enseñar a oler a través del arte “que ya se hacía con Ernesto”, pero que se ha expandido mucho más en la asesoría olfativa, haciendo talleres y cada vez más exposiciones internacionales.

“Nuestra misión es enseñar a oler”, cuenta Gina Ventós. Desde la vertiente filantrópica, la Fundación Ernesto Ventós tiene una misión clara “enseñar a cuantas más escuelas, personas, talleres, instituciones y exposiciones” y a que las obras artísticas tengan su propio aroma. La asesoría olfativa es una de las facetas a la que dedican más esfuerzos con la voluntad de añadir perspectiva olfativa en contextos culturales y artísticos. También imparten cursos en centros educativos y en instituciones como la ONCE para niños ciegos o sordo ciegos desarrollen y potencien el sentido del olfato, como hizo en su día Ventós.

ERNESTO VENTOS
ERNESTO VENTOSOtras Fuentes

Y han ido sumando propuestas. Han puesto olor a óperas, a exposiciones y hasta a los concesionarios Cupra. Inundaron el festival de Peralada de olor a huerto. Y han conseguido que los Veranos de la villa de Madrid huelan a claveles, violetas o limón. En Liceu de Barcelona pusieron olor a tierra mojada a una ópera. Es justo ese olor tan terrenal el que más solicitan. “Nos lo piden gracias a mi padre, que lo tenía superidentificado”, recuerda su hija. Porque es un olor que conecta.

El olor a tierra mojada, el que más piden

Ernesto desarrolló una habilidad excepcional de unir el arte con el olor y también con la intención de continuar con esta manera de hacer, desde la Fundación dan becas a artistas que incorporan olor a su obra. La idea es, a la larga, poder hacer un laboratorio artístico y ampliar su base de datos con artistas que usen este sentido. Ventós hija constata que cada vez hay más interés por esta doble vertiente artística también en instituciones, museos, en la música. Han intervenido en ópera en Alemania, en la Bienal de Helsinki o en el Liceu.

Y ¿a qué aroma evoca a Ernesto Ventós? Según su hija Gina, lavanda. Es el olor a esa flor el que le conecta con Ventós a la infancia en los veranos en la casa familiar. También a Ernesto Ventós le inspiraban olores cercanos al campo, recuerda su hija. Aunque muy diferentes a los de Gina Ventós. “Le gustaban dos olores muy diferentes: el de estiércol y el de césped recién cortado”, apunta. Por contra, si hoy estuviera vivo Ernesto Ventós, diría que el mundo “huele mal, en el sentido de que no le gustaría lo que está pasando”, explica.

Lorena Ferro Cabrera

Lorena Ferro Cabrera

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Nacida en Barcelona (1978), trabaja en Guyana Guardian desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad