Las Claves
- Las emisiones de gases de efecto invernadero en España aumentaron un 0,6% durante 2025, dificultando los objetivos climáticos europeos.
- El mayor consumo de gas natural tras el apagón de abril y el transporte por carretera impulsaron este incremento contaminante.
- El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima exige reducciones anuales del 5% para cumplir la meta fijada para
Las emanaciones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento atmosférico, mostraron un alza durante 2025 en España, lo cual dificulta las metas ambientales pactadas con la UE, de acuerdo con cifras preliminares del Observatorio de la Sostenibilidad (OS). El mayor consumo de gas natural después del corte eléctrico de abril junto al aumento del combustible utilizado en la movilidad vial constituyen los dos motivos fundamentales que justifican este comportamiento.
Durante el ejercicio previo, las emanaciones de gases de efecto invernadero se incrementaron un 0,6% llegando a los 270,04 millones de toneladas CO2equivalente, de acuerdo con la información examinada. Dicho valor supone un descenso del 5,8% en comparación con los registros de 1990 (utilizados como base). Asimismo, constituye una reducción del 38% frente a los niveles de 2005.
Sin embargo, este avance se sitúa distante de la meta climática pactada por España frente a la Comisión Europea para 2030. Específicamente, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) fijó que las emisiones tienen que reducirse un 32% en 2030 en comparación con las cifras de 1990.
“A este ritmo, las emisiones deberían disminuir en torno al 5% cada año de aquí al 2030, lo que se antoja como algo muy improbable”, asegura Fernando Prieto, responsable del Observatorio de Sostenibilidad.
En dicha subida repercute igualmente el mayor coste del carburante durante los trayectos realizados por carretera.
La leve subida de las emanaciones de gases se debió al corte eléctrico del 28 de abril, que provocó una mayor producción a través de gas natural, cuyas centrales se emplearon fundamentalmente para proporcionar más firmeza y seguridad a la red eléctrica, aunque esto fuera en perjuicio de la energía fotovoltaica.
La otra causa relevante fue el incremento en la utilización de derivados del petróleo, primordialmente en el transporte terrestre y en el ámbito de la aviación.
Mayor uso del gas natural
Las descargas contaminantes de los ciclos combinados de gas natural aumentaron un 26% comparado con 2024 (con una subida de 3,7 millones de toneladas de CO2 equivalente.
“El gran apagón, el mayor que se ha dado en Europa en las últimas décadas, ha supuesto un punto de inflexión en la gestión del sector eléctrico, ha dado lugar a un aumento de emisiones y a un incremento de precios”, lo que ha derivado en una pérdida del potencial de generación mediante energía eólica y solar fotovoltaica, indica el documento.
La determinación del organismo regulador de “quemar más gas” ha causado el desaprovechamiento de cuantiosas sumas de energía en las áreas fotovoltaica y eólica, según apunta el reporte. En total, las emisiones de la industria eléctrica crecieron un 9% hasta situarse en 29,47 millones de toneladas de CO2equivalente.
La demanda anual de energía primaria se incrementó en un 2%: registrando un alza del 6% para el gas natural y de un 1% en lo que respecta al petróleo (hasta el mes de octubre), con repuntes del 8% en la gasolina y del 3% en el gasóleo. Respecto al queroseno, su utilización se elevó un 5%.
“El aumento del PIB el año fue de un 2,9% y va a ser muy difícil reducir las emisiones de gases mientras siga la actual dependencia del petróleo, sobre todo teniendo en cuenta que no se han producido reducciones de gases en el sector de producción de electricidad”, añade el informe.
Tránsito terrestre:.reducida proporción del traslado de bienes mediante el ferrocarril
Por su parte, “el transporte por carretera requiere un esfuerzo mucho mayor de electrificación y descarbonización”, se señala. “Si no se descarboniza el transporte por carretera, que en 2025 ha seguido creciendo tanto en mercancías como en viajeros, será difícil reducir las emisiones. La cuota del transporte de mercancías por tren supone tan solo un 4%”.
Durante el año 2025, se produjo el hundimiento final en el consumo de carbón, el cual constituye una porción insignificante de la energía primaria (se redujo un 50%); la generación eólica descendió un 4% y la solar fotovoltaica se incrementó un 12%. Sin embargo, la proporción de generación verde alcanzaría aproximadamente el 56%, conforme a los datos de Red Eléctrica de España.
Escasea la reserva energética
El documento subraya sin embargo el elevado nivel de desperdicio en la generación de energía eólica y solar fotovoltaica debido a la carencia de infraestructuras de almacenamiento mediante baterías y bombeo. “Una mejor gestión hubiera podido minimizar estas pérdidas”, se señala. El estudio lamenta la ausencia de un respaldo más sólido para el sector residencial respecto a la reforma de inmuebles y destaca las preocupantes cifras de pobreza energética en España.
A este cómputo global habría que incorporar también las emanaciones gaseosas originadas por los fuegos forestales, valoradas en 19 millones de toneladas de CO2 equivalente (cerca de 4 veces más este periodo frente a los precedentes), junto con los vertidos del transporte aéreo internacional y del tránsito marítimo (no integrados en el esquema de medición actual).
España no está disminuyendo sus emanaciones de carbono con la rapidez necesaria.
Fernando Prieto indica que “España no se está descarbonizando al ritmo que debería, y recuerda que hay reformas estructurales pendientes de hacer para poder eliminar los combustibles fósiles, que se están posponiendo”. Bajo esta perspectiva, critica el crecimiento del tráfico por aire y manifiesta su preocupación por que “aumente la presencia del gas en la generación eléctrica cuando se instalen masivamente los centros de datos previstos, sobre todo en Aragón”.
José Santamarta, responsable primordial del estudio, indica que “a pesar del aumento de las renovables, se ha quemado mucho más gas debido al gran apagón y a la falta de pericia del sistema regulador, mientras que por otro lado se ha incrementado el uso del petróleo y sus productos derivados”. Las áreas de la economía vinculadas a la movilidad y la actividad turística, con una llegada de visitantes estimada en cerca de 100 millones, además del incremento en el consumo de energías fósiles, han provocado este crecimiento de los gases emitidos.
La energía fotovoltaica sigue con su avance.
Según las cifras provisionales de Red Eléctrica de España, la eólica encabezaría nuevamente la cesta energética del país (22%). Tras esta, en las posiciones principales de producción se hallan la nuclear y la solar fotovoltaica, en ese orden, con porcentajes próximos al 19%. Esta última modalidad logra un nuevo récord anual. Después se sitúan el ciclo combinado, con casi el 17% global, la hidráulica (12%) y la cogeneración (cerca de un 6%).
Por otro lado, el carbón, que ya funcionaba como una fuente de generación marginal, se prevé que concluya el ejercicio con la participación y producción más reducidas de su trayectoria en España. Contribuiría con el 0,6% de la cifra global y caería por encima del 50% en relación al año previo.
Esta situación responde, esencialmente, a la transformación de la central térmica de Aboño II (en Asturias) en turbina de vapor, proceso que se llevó a cabo a mediados de julio.
Los pronósticos de Red Eléctrica sugieren igualmente que los sistemas de almacenamiento, como las instalaciones de bombeo o las baterías enlazadas a la red, habrían facilitado este año la incorporación de cerca de 9,4 TWh al sistema eléctrico español, maximizando de esta manera el rendimiento de las energías renovables.
