La transformación digital ha propiciado un contexto de abundancia informativa sin precedentes; al mismo tiempo, ha facilitado la proliferación de la desinformación y la circulación de contenidos no verificados. La presión de los algoritmos, el impacto creciente de las plataformas digitales y la irrupción de la inteligencia artificial son factores que pueden poner en riesgo la calidad, la independencia y la credibilidad de las fuentes a las que acceden los ciudadanos.
Por eso, más que nunca es necesario destacar la importancia de la información veraz y del periodismo profesional como pilares esenciales de la democracia y de la libertad individual y colectiva. Este es el propósito de la campaña que, bajo el lema “Tu PODER es estar INFORMADO. Protege tu derecho a la información. Protege el periodismo”, ha lanzado la Asociación de Medios de Información (AMI).
Reportera durante una crónica en plena calle
La campaña pone el acento en una reflexión clave: no toda la información es periodismo, ni todo contenido informativo garantiza el derecho a la información. El periodismo profesional se define por su vocación de servicio público, y también por los criterios éticos y una metodología. Informar exige verificar hechos, contrastar fuentes, contextualizar acontecimientos y asumir responsabilidades. El desarrollo de esta labor requiere formación, tiempo, recursos e independencia editorial.
La defensa del derecho a la información interpela al conjunto de la sociedad. La fragilidad económica del sector debilita el debate público
Siete medidas
¿Qué podemos hacer como ciudadanos para salvaguardar el derecho a la información? AMI propone siete acciones concretas para que cada persona contribuya a que medios y periodistas ejerzan su actividad con independencia y rigor.
La primera es apoyar económicamente a los medios de información. El periodismo necesita recursos para existir. Comprar, suscribirnos o registrarnos en medios rigurosos e independientes es la forma de acceder a información contrastada y veraz.
AMI propone siete acciones concretas para que cada persona contribuya a que medios y periodistas ejerzan su actividad con independencia y rigor
Además, debemos exigir transparencia, pluralismo y rendición de cuentas. El ciudadano informado es también vigilante. Reclama políticas que garanticen la pluralidad de voces y eviten la concentración de medios. Defiende las leyes de acceso a la información pública y su cumplimiento efectivo. Y cuestiona los intentos de censura o presión sobre periodistas desde el poder político o económico.
Proteger activamente la libertad de expresión es fundamental: rechazar los discursos de odio o las campañas de acoso contra periodistas, especialmente en redes sociales; y apoyar públicamente a los profesionales atacados por su trabajo.
El ciudadano informado es también vigilante. Reclama políticas que garanticen la pluralidad de voces y eviten la concentración de medios. Defiende las leyes de acceso a la información pública y su cumplimiento efectivo
Las personas tenemos poder de elección. En nuestra mano está consumir información de manera crítica y responsable. Nosotros decidimos qué periodismo sobrevive. Si contamos con una buena educación mediática, seremos capaces de distinguir entre información y opinión, entre medios profesionales y propaganda.
En quinto lugar, es necesario defender el derecho a saber, entendido como un bien común. El periodismo no solo informa, sino que fiscaliza al poder. La prensa libre ayuda a proteger la democracia, a exigir transparencia de gobiernos, partidos y empresas.
Si contamos con una buena educación mediática, seremos capaces de distinguir entre información y opinión, entre medios profesionales y propaganda
Apoyar jurídicamente la libertad de prensa es, por supuesto, un pilar básico. Esto se concreta en acciones como respaldar iniciativas que fortalezcan la seguridad y la independencia de los periodistas; exigir investigaciones efectivas ante amenazas, agresiones o censura; o denunciar públicamente las vulneraciones a la libertad de información.
Por último, es importante respetar la propiedad intelectual y los derechos de los medios. Sin sostenibilidad económica no hay periodismo libre. Por eso, no debemos compartir contenidos pirateados o copiados que no citen al medio original.
En definitiva, la información no es un lujo, sino un derecho fundamental reconocido por las democracias avanzadas. Cuando el periodismo se degrada o se manipula, la capacidad de los ciudadanos de tomar decisiones libres y conscientes se debilita. Una sociedad bien informada es, siempre, más crítica, más libre y más resistente a la manipulación.
