Un viajero del Alvia afirma que después de aguardar “una hora” se dirigió a solicitar ayuda al lugar en el que estaba el Iryo.
Accidente de tren en Adamuz
Mario Samper relata que la experiencia atravesada se sintió como una cinta de horror.

Los operarios trabajan en el lugar del accidente del Alvia

Un residente de Mazagón (Huelva) y usuario del servicio Alvia que estuvo involucrado en el accidente de tren en Adamuz (Córdoba) el último 18 de enero, Mario Samper, resultó ser la persona que, en compañía de otro viajero de esa misma línea que cubría la ruta Madrid-Huelva, caminó, “por un camino angosto”, hacia el lugar donde se hallaba el segundo convoy siniestrado, un Iryo que realizaba el recorrido Málaga-Madrid, y avisó a la Guardia Civil con el fin de que se brindara socorro igualmente a quienes iban en el Alvia, acción que Samper realizó tras “una hora esperando” a que recibieran auxilio, según comunica Europa Press.
De esta manera lo ha manifestado el viajero, en testimonios para la Cadena SER difundidos por Europa Press, puntualizando que al comenzar el trayecto para pedir socorro lo efectuaron “desconociendo totalmente que había otra situación similar o parecida en el Iryo, y a mitad de camino nos cruzamos con personas que portaban linternas, vimos que eran guardias civiles y nos preguntaron qué hacíamos en ese sitio”, asombrándose ante “vernos allí, y ya les explicamos que veníamos de un descarrilamiento, y ellos a partir de ahí alertaron a sus mandos”.
Respecto a si recibió un trato adecuado, el viajero onubense ha señalado que, “una vez que nos reúnen a todos en la estación de Adamuz, sí veo que hay una gran coordinación entre todos los medios”, y “es de agradecer cómo actuaron todos los medios. Pero sí es verdad también que después del descarrilamiento estuvimos aproximadamente, pues no sé, sobre una hora en la que nadie nos ayudó”.
“No sabían que estábamos allí y pasó un tiempo considerable, y eso fue lo que hizo que otro compañero y yo nos dirigiéramos a donde veíamos los rotativos, que no se acercaban, porque, claro, estaban liados con el otro tren”, según ha explicado.
Sobre lo que acontecía en el Alvia, tras el impacto con el Iryo y el descarrilamiento, y antes de partir a pedir asistencia, Samper ha manifestado que “aquello era una película de terror y los altos niveles de adrenalina que se nos disparaban en ese momento hacían que, pese a los problemas físicos que teníamos, pues nos dedicáramos, tanto yo, como otras muchas personas, a ayudar a los heridos” y extraerlos de los vagones.