Sociedad

La ciudadanía europea ve con pesimismo el futuro mundial, mas no el de la UE.

Eurobarómetro

Los ciudadanos de España, que se encuentran entre los más inquietos por cuestiones de protección, muestran una visión más negativa respecto al porvenir de España.

Un 57 % de los ciudadanos son optimistas sobre el futuro de la Unión Europea y de su propio país

Un 57 % de los ciudadanos manifiesta optimismo respecto al futuro de la Unión Europea y de su propio país.

Ana Jiménez / Propias

Las personas de la Unión Europea se muestran más pesimistas que optimistas ante el porvenir global, si bien conservan la confianza en el horizonte de la Unión Europea, sus naciones o sus entornos familiares, según indica el Eurobarómetro difundido este miércoles por el Parlamento Europeo.

Esta es la ocasión inaugural en que el Eurobarómetro solicita la perspectiva sobre el porvenir del globo y, si bien los sondeos se llevaron a cabo en noviembre de 2025 —antes de que se agravara el discurso de Estados Unidos acerca de Groenlandia, por ejemplo—, las estadísticas reflejan que una mayoría (52 %) se muestra negativa respecto al destino del mundo frente a un 44 % con esperanza.

Esta constituye la ocasión inicial en la que el Eurobarómetro consulta el parecer respecto al porvenir del planeta.

Por el contrario, el 57 % de la población manifiesta optimismo respecto al porvenir de la Unión Europea y de su propia nación (frente a un 39 y 41 % con una visión pesimista, respectivamente), e incluso un 76 % se siente positivo sobre el destino de su familia y el suyo propio.

Los ciudadanos de España, específicamente, presentan cifras parecidas al promedio europeo respecto a su percepción sobre el porvenir global y del bloque comunitario, si bien muestran una valoración más negativa del futuro de España (50 % de optimismo y 46 % de pesimismo) y una más positiva sobre su ámbito familiar y personal (81 % de optimismo y 17 % de pesimismo).

Asimismo, la ciudadanía de España figura entre las más alarmadas del continente por casi todos los temas de seguridad, abarcando desde las contiendas bélicas próximas a la Unión Europea (que angustian al 84 % de los españoles ante el 79 % de los polacos o el 78 % de los finlandeses) hasta el terrorismo, ámbito en el que el 80 % de los españoles preocupados solo se ve aventajado por el 83 % de los italianos.

Los ciudadanos españoles se encuentran asimismo entre quienes más confían en la función de amparo de la UE ante las crisis internacionales.

Asimismo, exceden el promedio europeo en su inquietud ante las ofensivas cibernéticas de naciones ajenas, los “flujos migratorios descontrolados”, las catástrofes naturales acentuadas por la crisis climática, la subordinación a estados externos para el abastecimiento de energía o su seguridad, la incursión de drones extranjeros en suelo europeo o las tentativas de injerencia externa en los comicios.

Algo similar ocurre con las interrogantes acerca de la desinformación, los riesgos para la libertad de expresión, las narrativas de odio, la polarización, el material generado por inteligencia artificial o el resguardo de la información privada en internet.

Ante tales preocupaciones, la ciudadanía de España se sitúa entre las que más defienden que la función de salvaguarda de la UE ante las emergencias globales y los peligros de seguridad tendría que ganar peso (79 % frente al 66 % del promedio europeo) y aspiran a una organización comunitaria más cohesionada, con mayores recursos y una presencia más firme en el ámbito internacional.

Por otra parte, los españoles destacan como los únicos que señalan la financiación de la enseñanza y la ciencia como una prioridad clave para potenciar el estatus de la UE globalmente, frente a 18 naciones que consideran que la prioridad debe ser la defensa y seguridad y ocho que reclaman más medios para la industria y competitividad o para la autonomía y las infraestructuras de energía.

En el plano comunitario, la percepción que la población mantiene sobre la Unión Europea y el Parlamento Europeo ha sufrido un ligero deterioro respecto al sondeo previo, llevado a cabo en mayo de 2025, aunque paralelamente se eleva de nuevo la cuota de personas que estiman que la integración de su país en la UE es algo favorable.

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