Se intensifica la vigilancia del Teide debido a las “anomalías” detectadas.
Repunte actividad sísmica
Junto con la emisión de vapores, el cambio en el terreno de Tenerife y el incremento de la actividad sísmica, se han sumado señales “inusuales” en los últimos días.

Parque Nacional del Teide.

El Instituto Geográfico Nacional (IGN), encargado de la monitorización volcánica en Canarias, reforzará las inspecciones y el seguimiento en Tenerife ante el aumento de los temblores en los últimos quince días y la detección de señales “inusuales”, como la observada el lunes que inquietó a los científicos. Ayer se produjo otro evento parecido, aunque de menor persistencia. Pese a que los técnicos garantizan que no existe amenaza de erupción a corto o medio plazo (semanas o meses), sí señalan que Tenerife es una isla con actividad volcánica latente, que alberga magma en su interior y que se están percibiendo “anomalías” vinculados a este proceso.
Hace tres años, la isla empezó a deformarse y ya ha acumulado dos centímetros de deformación que no cesan; al contrario, la deformación continúa sin detenerse. A esto se suma el aumento en el flujo de dióxido de carbono en el cráter del Teide, detectado desde 2016, junto con un incremento en la sismicidad. Desde el 7 de febrero de este año se han registrado más de 260 terremotos de baja magnitud al suroeste de las Cañadas del Teide. Solo este fin de semana se registraron 90, y el lunes se detectó esa señal “inusual”, que alertó a los científicos y activó una reunión extraordinaria del Pevolca, el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias, que integra hasta ocho organismos como el IGN, el CSIC o el IGME, entre otros.
No se espera una erupción en semanas o meses, pero el magma continúa acumulándose en el interior de la isla
“Fueron muchos pulsos continuos y lo peculiar fue que duró 90 minutos. Eso nunca lo habíamos visto y nos llamó la atención”, aclara el responsable del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez. Dicho pulso volvió a registrarse ayer, aunque solo persistió unos diez minutos, de las 4.45 a las 4.55. “Esto es algo nuevo, pero no es una señal precursora previa a una erupción como vivimos en La Palma”, señala Domínguez. No obstante, el especialista no garantiza totalmente que no ocurra un proceso eruptivo en Tenerife dentro de un mes, dado que siempre existe un riesgo mínimo. “Es muy pequeña pero existe”, añade.
Debido a este escenario, el IGN proyecta implementar de inmediato nuevos centros de registro para dichas señales en Tenerife y reforzar la supervisión. “Estamos muy vigilantes, como se ha visto, pero vamos a hacer un seguimiento más cercano de todo lo que sucede. Vamos a focalizarnos más en Tenerife por las anomalías que se están detectando en la isla y que siguen”, manifiesta. Conforme explica, el IGN se encuentra evaluando “dónde poner más el foco” a partir de las recientes métricas y avisos obtenidos. En esta línea, resalta que se optimizarán los diagnósticos automáticos y los modelos matemáticos para examinar fenómenos como el del lunes, cuya investigación resulta complicada. “Siempre estamos mejorando”, insiste.
Domínguez indica como “algo tranquilizador” que los indicios atípicos registrados el lunes y el día previo se sitúan en la zona idéntica a los temblores, hacia el poniente de las Cañadas, manteniendo niveles constantes de 10 a 12 kilómetros. “La situación sería preocupante si viéramos que el magma estuviera subiendo a la superficie pero eso no se está produciendo. La actividad se mantiene a la misma profundidad”, aclara el responsable del IGN, quien sugiere que si eventualmente, “en unos meses o dentro de cincuenta años”, tuviera lugar un estallido volcánico en Tenerife este resultaría de carácter basáltico, similar al sucedido en La Palma, mediante la formación de una fisura terrestre, y no debido a una actividad del volcán del Teide. “Que el Teide puede entrar en erupción es posible, pero por probabilidad será basáltica”, manifiesta.
Un nuevo estallido volcánico en el transcurso de los siguientes 100 a 200 años.
Itahiza Domínguez, quien encabeza el Instituto Geográfico Nacional (IGN), señala que los eventos volcánicos históricos en Tenerife, según los datos documentados, ocurren habitualmente en intervalos de entre 100 y 200 años. Considerando que el episodio más reciente tuvo lugar al noroeste de Tenerife durante 1909, con el volcán del Chinyero, resultaría lógico suponer que un nuevo evento podría estar próximo. El centenario de aquel suceso se alcanzó en 2009. “Teóricamente podría tocar ahora pero también en 100 años. No lo sabemos”, aclara. De cualquier forma, afirma que una vez se inicie la fase de reactivación, el seguimiento es exhaustivo, tal como sucedió en La Palma durante 2021. Aquella actividad volcánica persistió 85 días y se originó después de una semana de incremento en la cantidad y fuerza de los terremotos, cuya profundidad disminuía progresivamente hasta la apertura de la fisura en el terreno.
Domínguez comenta que el magma se va almacenando en las profundidades de una isla volcánicamente activa por muchos años. “Ese material nuevo genera sobrepresión y provoca que el sistema hidrotermal esté más activo y haya emisión de gases, pero de ahí a que pueda haber una erupción, no lo sabemos”, expone. El director del IGN solicita a los residentes de la isla de Tenerife que conserven la serenidad y busquen información en las fuentes oficiales.