Sociedad

Los estudiantes inmigrantes ricos sufren más 'bullying' que los más pobres

Acoso escolar

Un estudio de la OCDE analiza las diferencias en el acoso entre grupos de estudiantes en el mundo

El acoso escolar .

El acoso escolar.

Carlos Luján - Europa Press / Europa Press

La inmigración es un factor de vulnerabilidad para padecer acoso escolar, en cualquier caso y en ambos géneros, pero lo que no se conocía hasta ahora es que los alumnos de entornos favorecidos sufrieran con mayor frecuencia e intensidad la exclusión, el rechazo y las agresiones por parte de sus compañeros, más que los de origen inmigrante de centros pobres. 

A esta conclusión ha llegado un metaanálisis de la OCDE que utiliza la información adicional sobre este tema que aportan los alumnos en las evaluaciones de PISA, PIRLS o TIMSS, que son de diferentes edades escolares. El estudio se llama Acoso escolar: Prevalencia, impacto y respuestas en distintos países y se ha publicado esta misma mañana.

La OCDE no se limita a las respuestas directas de los estudiantes sino que construye un índice continuo de intensidad de bullying (0, una intensidad nula y 18, muy alta) basado en seis comportamientos (exclusión, burlas, amenazas, daños a pertenencias, rumores y agresión física). Analiza varios segmentos como el género, migración, nivel socioeconómico del estudiante, el del centro, e incorpora la diferencia entre la renta familiar y el nivel de rentas del conjunto de las familias de la escuela.

En centros favorecidos los varones de origen extranjero sufren un 64% más de acoso que las niñas nativas, variable de referencia

Ser inmigrante es, claramente, un factor de riesgo para ser excluido, agredido o vejado, presencialmente o en las redes sociales. De hecho, ser diferente a lo normativamente establecido (físico, orientación sexual, expresión de género, etnia o discapacidad). El acoso es un fenómeno persistente y estructural que se da de forma generalizada en las escuelas de todos los países del mundo.

El estudio divide la población en cuatro niveles de renta (de alta a baja) y se compara el nivel de probabilidad de sufrir bullying con respecto a la referencia de una chica nacida en el país. Se observa que en centros de renta alta los varones inmigrantes son susceptibles de sufrir acoso con una diferencia del 64% respecto al de las niñas nativas de su perfil. Ese dato es inferior si el inmigrante es mujer, aunque la distancia sigue siendo grande con respecto a las nativas de su mismo entorno social (32%).

En centros formados por familias de renta muy baja o baja no se da una diferencia tan grande. Un 11% en el caso de los chicos inmigrantes de baja economía respecto a las nativas del mismo cuartil, y un 35% en el caso de una renta medio baja.  

El riesgo de los inmigrantes de sufrir el acoso sucede tanto si el niño va a un centro de su nivel socioeconómico como si lo hace -y la probabilidad aumenta- en escuelas donde la mayoría de las familias superan la renta y capital cultural de la suya.

Según algunas investigaciones, cuanto mayor es la igualdad económica, mayor es la percepción y la denuncia de acoso

La OCDE no da explicaciones a estos resultados, pero lanza algunas líneas de hipótesis basadas en investigaciones sociológicas de la migración. Según las mismas, cuanto mayor es la integración socioeconómica, mayor es la percepción y más se denuncia la discriminación.

La llamada “paradoja de la integración” sugiere que los estudiantes inmigrantes de economías familiares favorecidas y educados tienen mayores expectativas de igualdad que los de renta baja, son más sensibles a conductas excluyentes e identifican mejor los  comportamientos de maltrato.

Los estudiantes ricos y con buenas notas suelen ser, además, una minoría dentro del grupo lo que les hace destacar más.  

Los estudiantes ricos y con buenas notas desafían los estereotipos predominantes

Desafían los estereotipos predominantes que asocian el origen inmigrante con desventajas socioeconómicas o bajo rendimiento académico. La OCDE cita una investigación americana que señala que los estudiantes afroamericanos y latinoamericanos ricos sufrían más acoso que lo pobres porque  rompían con los estereotipos etnoraciales vinculados a la desventaja. Era una reacción defensiva por un aumento de la competencia, junto a la exclusión basada en la identidad.

En general, el fenómeno del acoso es recurrente en las escuelas de todos los países del mundo, salvo en Corea y Japón que destacan como excepciones. El informe señala que el grueso de los estudiantes, un 85%, ha padecido maltrato asociado al acoso de intensidad baja (de 0 a 5 en el índice). Y un 2% ha sufrido acoso severo y repetido en el tiempo, ante la presencia de sus compañeros (con intensidad de 10 a 18).

Las investigaciones revelan que los estudiantes percibidos como diferentes o pertenecientes a grupos minoritarios son particularmente vulnerables al acoso escolar. Esto incluye a aquellos estudiantes que se desvían de las normas sociales en cuanto a, por ejemplo, su físico, orientación sexual, expresión de género, etnia o discapacidad.

 Por ejemplo, entre los estudiantes desfavorecidos, los niños de origen inmigrante obtienen una puntuación un 11 % superior a la de las niñas nativas en el índice de intensidad del acoso escolar. Sin embargo, entre los estudiantes con ventajas, los niños de origen inmigrante obtienen una puntuación un 64 % superior a la de las niñas nativas. En otras palabras, tener un origen inmigrante se asocia con los mayores aumentos en el índice de intensidad del acoso escolar, especialmente entre los niños con ventajas socioeconómicas.

La relación entre la probabilidad de sufrir acoso escolar y las variables individuales y contextuales 

Por ejemplo, entre los estudiantes desfavorecidos, los chicos con antecedentes migratorios puntúan un 11% por encima de las chicas nativas en el índice de intensidad del acoso. Sin embargo, entre los estudiantes favorecidos, los chicos con antecedentes migratorios puntúan un 64% por encima de las chicas nativas.

El informe advierte de que el acoso escolar, ya sea presencial o en línea, “constituye una barrera para una educación inclusiva y de alta calidad, así como para la cohesión social”.

N general, la intensidad media del acoso en los países de la OCDE disminuyó un 0,92 % entre 2015 y 2022. Corea y Japón destacan como excepciones notables, habiendo experimentado una disminución constante en la intensidad del acoso entre 2015 y 2022.Dinamarca también destaca, ya que su índice de intensidad de acoso aumentó ligeramente entre 2018 y 2022 (+1,12 %), mientras que disminuyó en todos los demás países durante el mismo período.

Para combatir el bullying, la OCDE apuesta por implicaciones políticas relativas a una estrategia “coherente” contra el acoso a nivel sistémico, el fortalecimiento de la capacidad del personal escolar, intervenciones escolares que combinen la prevención universal con el apoyo focalizado, el monitoreo rutinario de la prevalencia y evaluaciones de impacto sólidas.

El documento hace referencia a la aprobación en España de la obligación de que los colegios implementen protocolos contra el acoso y el ciberacoso y de que nombren a un coordinador de protección y bienestar en cada centro, con funciones centradas principalmente en la prevención, detección y protección de los alumnos que sufren violencia y acoso.

Asimismo, pone de manifiesto los numerosos impactos negativos del acoso escolar. A corto plazo, el acoso puede tener graves efectos adversos en los estudiantes afectados, socavando su salud mental y bienestar, y conduciendo a menudo a una reducción de la asistencia escolar y a un menor rendimiento académico.

A nivel escolar, estos daños pueden extenderse al erosionar la sensación de seguridad de los estudiantes y el clima escolar general, lo cual, a su vez, se asocia con un menor rendimiento académico a nivel de centro.

A largo plazo, para una minoría expuesta a comportamientos graves y persistentes, el acoso puede conducir al aislamiento social, problemas de salud mental persistentes, un mayor riesgo de abandono de la educación y la formación y, en última instancia, a menores cualificaciones. “Estos efectos individuales podrían generar finalmente costos sociales, por ejemplo, mediante el aumento del gasto social y sanitario”, asegura la OCDE.

Factores de riesgo y protección

El estudio hila fino respecto a las competencias personales que presenta un estudiante. Ciertas competencias personales protegen a los niños de ser acosados: ser sociable, tener una buena autoestima y cierta capacidad para resolver problemas. En cambio, son factores de riesgo de sufrir y también de participar en bullying, el consumo de sustancias, el absentismo escolar y el bajo autocontrol.

Las dinámicas familiares influyen igualmente.  Por ejemplo, la exposición a la violencia intrafamiliar se asocia con una mayor probabilidad de sufrir acoso escolar. Por el contrario, una crianza afectiva pero firme se aleja de la experiencia del acoso escolar.

El contexto también desempeña un papel fundamental. Tener amistades positivas, sentirse aceptado por los compañeros y formar parte de grupos de compañeros protege, mientras que el rechazo social y la pertenencia a grupos acosadores aumentan el riesgo tanto de participar como de sufrirlo. 

A nivel escolar, un clima escolar positivo, vínculos más fuertes con los compañeros y relaciones positivas entre profesorado y alumno también son factores protectores. Por el contrario, poco apoyo docente, un clima escolar conflictivo y la ausencia de normas claras contra el acoso escolar son factores de riesgo para sufrirlo y participar en el acoso.

Afectaciones del acoso

La OCDE recuerda que, a corto plazo, el acoso escolar puede tener graves efectos adversos en los estudiantes afectados, socavando su salud mental y bienestar. Asisten menos a la escuela y bajan sus notas. 

A nivel escolar también afecta en cuanto a la confianza de los estudiantes en el profesorado y el clima general. Eso se asocia con un menor rendimiento académico de los alumnos.

A largo plazo, para ese 2% expuesto a un acoso grave y persistente, puede repercutir en aislamiento social, problemas de salud mental (depresión, ansiedad, consumo de tóxicos y otros), abandono escolar, menor cualificación y mayor riesgo de desempleo. Estos efectos individuales, incide el informe, generan en última instancia un aumento del gasto social y sanitario.

Carina Farreras De Hojas

Carina Farreras De Hojas

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Profesional de la comunicación. Ha ejercido su labor en las áreas de Política, Economía, Opinión y Cultura de Guyana Guardian. Desde hace un tiempo se encarga de las noticias relativas a Educación y Universidades en Sociedad.