El hombre del día en Francia: sexta hija a los 91 años de seis madres distintas
Vida sentimental agitada
“¿Excepcional? ¡Yo vivo!”, señala Pierre Sablé, feliz y ajeno a las críticas

Pierre Sablé, 91 años, y su esposa Aïcha, de 39, con la pequeña Louise Maria, de siete meses

El hombre del día en Francia se llama Pierre Sablé, tiene 91 años y vive –y trabaja la tierra– en Boule d’Amont, una aldea situada a 26 kilómetros de Perpiñán, cuyo gran diario, L’Indépendant , lo ha catapultado a la fama. A la buena y a la mala: Sablé ha sido padre de una niña. Su sexta hija –tuvo un hijo varón ya fallecido–, de seis madres diferentes...
Signo de los tiempos y en cuestión de horas, este hombre, que transmite vigor, buena forma física y bonheur , se ha convertido en un tipo controvertido al que unos acusan con gravedad y santa indignación por garantizar una juventud sin padre para su pequeña Louise Maria y otros expresan abiertamente su simpatía, como si fuese el Papuchi francés del siglo XXI ( Papuchi , apelativo cariñoso del padre del cantante Julio Iglesias, que repitió paternidad a los 89 años, uno antes de fallecer).
“Ya sé que ser padre a mi edad... Pero ese no es mi problema. ¿Cuántos niños son abandonados a diario en el mundo?”
Por teléfono, Pierre Sablé atiende a este periodista a trancas y a barrancas –la mala cobertura– y amabilidad suma. “¿Si me extraña esta popularidad? Bueno, yo no veo nada extraordinario, y la prueba es que usted me ha llamado y le atiendo”. Lo suyo es singular. Fue padre por primera vez a los 31 años de una niña y hace dos meses volvió a serlo de otra. De modo que Carole, 60 años, tiene ahora una hermana de siete meses, Lousie Marie.
Vida sentimental agitada, Sablé ha tenido siete hijos de los que viven seis, niñas, y de madres diferentes: Carole, Julie (50 años), Pauline (35) Celeste (30), Jeanne (24) y Louise Marie. Hijos aparte, L’Indepéndant ya recogió hace años sus hazañas en el maratón de Nueva York, algo que le enorgullece: séptimo en la categoría de 75-79 años en la edición del 2014. Francia obliga, ha practicado el ciclismo y el esquí con regularidad. “Simplemente, me gusta el deporte y planto en la tierra cada día como si tuviera 20 años menos”, señala.
Los cortes telefónicos no impiden ir al meollo: las críticas por su paternidad, pese a que su esposa, Aïcha, de 39 años, dice que “es un buen esposo, un buen padre y si la pregunta es si me hace feliz, la respuesta es: sí mucho”.
Habla en legítima defensa Pierre Sablé: “Mucha gente me dice si no he pensado en qué será de mi hija dentro de unos años. ¿Es excepcional? Sí, ya lo sé, pero ese no es mi problema. Yo vivo. ¿Cuántos seres humanos hay en este momento en la tierra que mueren, a veces por accidente? ¿Cuántos niños son abandonados? Mi pequeña nunca será una niña abandonada”. Le han llegado a sus oídos comentarios con mala uva. “Pero son más los amables y me quedo con eso”.
Los comentarios en las redes, en su mayoría anónimos, reprochan –e insultan– a Pierre Sablé por su actitud y de sacar pecho (cosa que no hace en la charla). Quieren, parece, que se avergüence y pida perdón. “Repugnante. Duplica en edad a la madre. Una niña que sólo conocerá a su padre unos años. El egoísmo de este hombre sólo conocerá el límite de la muerte”, señala un comentario a la noticia en el citado rotativo.
“Yo estoy contento con mi vida y lo que veo a mi alrededor es felicidad”, responde. Le esperan más periodistas.