Salma había perdido cualquier esperanza. Cerca de dos años encerrada contra su voluntad en una vivienda en la que era sometida a diario a vejaciones, terribles palizas y violaciones continuadas, fueron más que suficientes para perderle el miedo a lo que tal vez podría ser para ella una liberación: la muerte. Por ello, no se amedrentó ante la cruel amenaza que le hizo su captor poco después de secuestrarla. Asesinó y descuartizó a un gato en su presencia y le advirtió que si pretendía huir le iba a pasar lo mismo.
El pasado martes, 10 de febrero, la mujer marroquí de 38 años cuya familia denunció su desaparición el 1 de abril de 2024, vio una escalera en el patio de la vivienda donde permanecía retenida y, tras comprobar que su captor estaba durmiendo, subió la valla y huyo saltando la verja, de unos dos metros de altura. A Salma poco le importó la amenaza de muerte que caía sobre ella como una espada de Damocles, ni los afilados pinchos que remataban la valla que convertían la vivienda en un lugar inexpugnable.
El hombre de 54 años detenido en Murcia por la Policía Nacional como presunto autor de sendos delitos de violencia de género y detención ilegal.
Por fortuna, su secuestrador, que se encuentra en prisión provisional desde el pasado viernes, no se despertó de un sueño que se tornaría en pesadilla cuando los agentes de la Policía Nacional de Murcia llamaron a su puerta y le comunicaron la huida de su rehén. La magistrada de la plaza número 1 de la sección de Violencia sobre la Mujer del tribunal de instancia de Murcia ordenó su ingreso en prisión acusado de retener, maltratar y violar durante cerca de dos años a una mujer en su domicilio. Alberto S.M., conocido como “El Coletas”, de 54 años, afronta presuntos delitos continuados de malos tratos, amenazas, coacción y agresión sexual y por un delito de detención ilegal.
Alberto S.M., “El Coletas”, de 54 años, afronta presuntos delitos de malos tratos, amenazas, coacción y agresión sexual y detención ilegal
Aunque todavía queda mucha información por salir a la luz de un caso que ha sembrado una profunda consternación en la Región de Murcia, los hechos transcendidos parten de casi dos años atrás, cuando un hermano de Salma, residente en Barcelona, denuncia su desaparición. Esta historia de terror se inicia cuando la víctima le comunica a una persona con la que vivía en Murcia, a cambio de asistir en la casa, su decisión de trasladarse a la ciudad condal con su familia. Es entonces cuando Alberto S., con el que mantuvo una breve relación anterior, la secuestra y la recluye en una vivienda de planta baja de la huerta en la pedanía de San José de la Vega.
Cartel de Alerta Desaparecidos de la localización de Salma R.
De sus declaraciones se desprende que en su primer día de cautiverio comenzó el calvario al que fue sometido esta mujer. Tras darle una terrible paliza en la que deja su cuerpo tatuado de morados, el secuestrador la agrede sexualmente y le dice que va a ser su esclava ya que le pertenece. Salma relató que a diario la ataba a una camilla y la golpeaba hasta agotarse, resultado de estas tremendas palizas ha sido la perdida de varios dientes y la visión de un ojo. La joven fue sometida además a numerosas vejaciones, entre ellas una que recuerda con especial terror, “cuando en los meses de invierno me encerraba desnuda en el baño, sin luz ni calefacción”.
“Cuando en los meses de invierno me encerraba desnuda en el baño, sin luz ni calefacción”, relata la mujer, de 38 años
Tras su huida, Salma se dirige a casa de un antiguo novio con el que tenía amistad y es él quien la lleva al hospital Morales Meseguer de Murcia, según ha revelado el periodista de sucesos Nacho Abab. “Los facultativos se quedaron impresionados por la gran cantidad de lesiones con las que la víctima llegó al hospital, y tras escuchar su relato activaron el protocolo y llamaron a la Policía Nacional”. Hasta el centro hospitalario se desplazaron agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional.
“Los facultativos se quedaron impresionados por la gran cantidad de lesiones con las que la víctima llegó al hospital”
Posteriormente, una unidad de la Policía Nacional se presentó en la vivienda del detenido, calificado por sus vecinos como de una persona “huraña”. Alberto S., que estaba durmiendo y desconocía la huida de Salma, negó en todo momento los hechos. Los agentes, con orden judicial, registraron la casa, en cuyo interior localizaron numerosas armas blancas y de fuego, estupefacientes, así como la camilla descrita por la víctima. También fueron arrestados dos vecinos y un familiar por una presunta omisión de denuncia, pero quedaron en libertad.
La mujer que ha sido acusada de encubrir a su vecino.
La jueza de Violencia de Género interrogó el viernes a una de las detenidas, una vecina de Alberto S., acusada de encubrir en estos años la situación en la que vivía la víctima. La sospechosa, según explicaron fuentes judiciales, quedó en libertad provisional con cargos. La magistrada dictó, sin embargo, una orden que le impide acercarse o comunicarse con la víctima.
Esta mujer, de nombre María y vecina del agresor, coaccionaba a la víctima para que no denunciara las torturas a las que estaba siendo sometida, según explicó Alma en su declaración. Ella aseguró, además, que fue la investigada la que la llevó al hospital tras la brutal paliza en la que perdió la visión del ojo y que en ningún momento comunicó al centro médico la situación. Los agentes sospechan que la encubridora realizaba estos servicios a cambio de droga.
Tras ser atendida de sus heridas, Salma ha sido derivada a uno de los pisos de acogida de los que dispone la Comunidad Autónoma de Murcia para mujeres víctimas de violencia machista.
