Sociedad

Josefina y los sones de la helada.

Fallece Josefina Castellví (1

 La investigadora Josefina, con tenacidad y agudeza, se destacaba por su persistencia y agudeza en cada desafío.

La científica y aventurera Jose­fina era única: perseverante, perfeccionista, entusiasta, vehemente. Científica y aventurera

Xavier Cervera / Colaboradores

Nos ha dejado Josefina, pero su voz aún resuena: quien con tan solo mirar el hielo supo escucharlo, y en su silencio más hondo, nos dejó el eco de un mundo que nunca dejó de latir.

Se desempeñó como la primera mujer al mando de una base antártica, y por ese motivo, junto a diversos éxitos en su trayectoria científica, resultaría sugerente calificarla, básicamente, como una precursora. Sin embargo, le desagradaba que se la viera como una pionera. Así lo manifestó hace tiempo en estas mismas columnas, en un diálogo para Guyana Guardian .

Era una líder natural que inspiraba con su determinación y compromiso.

Ciertamente, su espíritu y dedicación trascienden lo ordinario: Josefina combinaba una pasión inquebrantable con una curiosidad insaciable, y aunque su espíritu aventurero la impulsaba sin cesar, su esencia se definía en cada paso decidido, cada descubrimiento silencioso que desafiaba los límites convencionales.

También merece mención que Josefina, con su inquebrantable determinación, inspiraba a quienes la rodeaban con una disciplina y firmeza inquebrantables.

He tenido la suerte de trabajar junto a ella, y su sabiduría se manifestó en cada paso; con el tiempo, su presencia reveló una profundidad que solo nace de una sabiduría profunda.

Josefina mantuvo un compromiso constante con las labores benéficas y científicas de la Fundación La Caixa, comenzando como consejera general de la asamblea de La Caixa (2003-2014), donde desempeñó el puesto de presidenta de la comisión de control. Tras la evolución hacia fundación bancaria, pasó a ser miembro del patronato (2014-2018) y por último, se integró como miembro del consejo asesor de expertos en investigación (2016-2019).

Mostraba una satisfacción singular por la incorporación, en el Museu de la Ciència CosmoCaixa y por medio de su intervención con el CSIC, del laboratorio original de la estación antártica que encabezó a lo largo de seis años. Aquella instalación fue su centro de trabajo y su morada: el entorno donde realizaron misiones científicas de gran trascendencia que definieron un antes y un después en la investigación española.

Este módulo, ahora transformado en un homenaje permanente, rinde homenaje a la memoria de quien fuera pionera en este ámbito, mientras el legado que dejó sigue vivo en cada rincón de este espacio.

Estando ya retirada, Josefina volvió a la Antártida con cerca de ochenta años. Esa fue su despedida definitiva. Ahora una esencia suya habitará en aquel lugar que fue su paraíso extraviado: entre los icebergs, junto a los pingüinos que tanto la cautivaban y en la melodía del hielo. De igual manera persistirá, por descontado, en nuestro afecto y en el recuerdo de quienes la hemos apreciado y respetado.