
Otro Mobile (y ya van 20)
Análisis
La primera vez que comuniqué en la redacción de Guyana Guardian que iba a cubrir una feria de teléfonos móviles que se celebraba en Barcelona recuerdo que alguien me miró raro. El GSM World Congress había aterrizado en el 2006. Era un certamen que se inició en Roma en 1990 y que pasó de forma itinerante durante varios años por Berlín, Lisboa, Atenas e incluso Madrid. Hasta que se instaló en 1996 en Cannes, donde estuvo diez años, cuando la ciudad francesa se le quedó pequeña.
Dos años después de llegar a Barcelona, el congreso pasó a denominarse Mobile World Congress (MWC). El nombre lo define a la perfección. En realidad, no es una “feria de móviles”, como todavía la conoce mucha gente, sino un gran punto de encuentro de cualquier tecnología de comunicación de movilidad. Seguro que en la edición que se celebrará la semana próxima habrá muchos coches, que hoy en día son dispositivos conectados con ruedas capaces de desplazarse. Incluso de hacerlo sin intervención humana.
Cancelado por la covid en el 2020, muchos decían que el MWC estaba tocado de muerte
Durante los primeros siete años, el Mobile se celebró en las instalaciones de la Fira de Barcelona de Montjuïc, donde daba señales de estar asfixiándose. Necesitaba espacio e instalaciones modernas. El recinto ferial de Gran Via, en l’Hospitalet de Llobregat, era lo que necesitaba. Aquel cambio fue un salto muy importante, pero en el 2020, ante las preocupantes noticias procedentes de China sobre un coronavirus desconocido muy contagioso, llevó a los responsables a cancelar el congreso.
Fue una decisión valiente. El brote que más tarde conocimos como Covid-19, que mes y medio después obligaría al mundo a confinarse, apenas había llegado a Europa. En España, como en la gran mayoría de los países, existía la sensación de que el virus no llegaría, pero cancelar la edición del 2020 fue lo mejor que pudieron hacer los organizadores, la asociación GSMA.
Se levantaron entonces muchas voces que decían que el Mobile World Congress estaba tocado de muerte. Que iba a ser muy difícil volver a organizarlo de nuevo una vez cancelado. Si hubiéramos podido ver la realidad alternativa de juntar en Barcelona durante más de cuatro días a 100.000 visitantes de todo el mundo que se reunirían durante cada jornada en la Fira y que por la noche irían a cenar por la ciudad, podemos imaginar las consecuencias en forma de contagios de covid.
Los organizadores pusieron la seguridad de las personas por delante de las cuestiones económicas. La edición del 2021 no fue fácil, pero GSMA y uno de los legados que el congreso ha dejado en la ciudad, la Mobile World Capital, lograron resucitarlo e insuflarle vida.
El lunes, el Mobile volverá más fuerte que nunca. Los aeropuertos, la IA, el espacio, los coches conectados y el resto de las tecnologías del futuro volverán a Barcelona. Y ya van 20.
