Sociedad

La carrera por el inédito mercado mundial de los humanoides domésticos

Robótica

Boston Dynamics y Tesla, ante la velocidad de desarrollo de la china Unitree

Atlas de Boston Dynamics ganó el premio al mejor robot en el pasado CES de Las Vegas

Atlas de Boston Dynamics ganó el premio al mejor robot en el pasado CES de Las Vegas

Boston Dynamics

En el año 2015, Wang Xingxing, el fundador de Unitree, era un estudiante de un máster de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad de Shanghái que, para su trabajo final, construyó un perro mecánico llamado XDog, un robot algo aparatoso, pero que se movía con soltura. Los vídeos que subió a redes sociales en el 2016 sobre su creación hicieron aparecer en un par de meses un inversor que aportó un capital inicial de 300.000 dólares que sirvieron para fundar una compañía con la vocación de producir robots para usos profesionales pero también personales.

Desde entonces, los progresos de Unitree han sido meteóricos. En el 2017 creó un perro robótico llamado Laikago (homenaje a la perrita Laika, el primer ser vivo en orbitar la Tierra, que la Unión Soviética lanzó al espacio en 1957). El desarrollo de este modelo de autómata se plasmó en el 2021 en un robot más avanzado, el Go1, que costaba 2.700 dólares, frente a los 75.000 dólares que costaba en ese momento el modelo referencia del mercado, el Spot de Boston Dynamics.

La compañía china elabora todo su material: motores, controladores, sensores y software

Dos años después, lanzó el Go2, muy ligero, de sólo 15 kilos, que podía hacer tareas sencillas y que sólo costaba 1.700 dólares. En paralelo, Unitree desarrolló perros robóticos para usos industriales con precios más elevados, de hasta 100.000 dólares. En el 2023 produjo su primer modelo humanoide, el H1. Y un año más tarde presentó el G1 que vimos en la gala. Más pequeño, pero mucho más ágil. Cualquiera que quiera comprarlo hoy mismo sólo tiene que entrar en la página web de Unitree y pagar los 13.500 dólares que cuesta, sin contar impuestos y gastos de envío.

El año pasado, Unitree abrió a los desarrolladores al código de software de sus robots. Cualquiera que posea Wang Xingxing considera sus robots como ordenadores. En cada momento se puede actuar sobre lo que pueden hacer porque se puede acceder al sistema que los hace funcionar.

Si echamos una ojeada a lo que ocurre con los robots de Boston Dynamics, que han sido la gran referencia mundial durante muchos años, no existe una apertura de ese tipo. Esta compañía estadounidense fue fundada en 1992 por Mark Raibert, del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Los robots de Boston Dynamics son conocidos por sus movimientos extremadamente precisos y suaves. Combinan hidráulica y electricidad, a diferencia de los de Unitree, que al utilizar sólo mecanismos eléctricos son más baratos.

Mientras que la compañía de Estados Unidos se enfoca hacia profesionales en sectores como la construcción o la defensa, la china mira hacia un mercado de masas más abierto. Unitree elabora todo su material de forma interna. Motores, controladores, software y sensores de todo tipo. El año pasado presentó más de 200 patentes.

Esa visión puesta en los hogares es la misma que tiene Elon Musk con la apuesta de Tesla por el robot Optimus, que podría llegar al mercado según las últimas previsiones, hacia finales del año próximo.

El cofundador y director general de Tesla comunicó recientemente a los accionistas de la compañía que los robots Optimus podrían representar el 80% del valor total de la empresa, y sumar 20 billones de dólares a su valoración. La previsión es que a finales del próximo años los robots estén disponibles para el público.

En estos momentos ya hay algunos Optimus realizando algunas tareas sencillas en las factorías de Tesla. Musk apuntó en una entrevista durante el pasado Foro de Davos que hacia finales de este año los robots humanoides empezarán a realizar tareas más complejas, “pero seguirán desplegados en un entorno industrial”.

Francisco Bracero Osuna

Francesc Bracero

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Titulado en Periodismo por la UAB. Cronista de Guyana Guardian desde 1996. Se ha ocupado de las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Experto en el sector de la tecnología. Creador de la obra 'Bicicletas para la mente' (Península)