Sociedad

Operar a 3.000 kilómetros de distancia: primer programa europeo de telecirugía

Entre Barcelona y Canarias

Alberto Breda realiza 11 operaciones de

El cirujano Alberto Breda se sienta frente a la consola, fija la vista en el monitor, donde aparecen las entrañas del paciente, y empieza a manejar los mandos que guían con precisión los movimientos de unos brazos robóticos. Comienza una intervención quirúrgica convencional, con la diferencia de que el paciente está a 3.000 kilómetros del médico.

El equipo de quirófano, en el hospital de Las Palmas siguiendo una cirugía 
El equipo de quirófano, en el hospital de Las Palmas siguiendo una cirugía Terceros

Breda, presidente de la sección de cirugía robótica de la Sociedad Europea de Urología (ERUS) y subdirector del servicio de Urología de la Fundació Puigvert, ha implementado el primer programa clínico estructurado de telecirugía robótica fuera de China, entre Barcelona y Canarias. No es ciencia ficción: en las primeras tres semanas de febrero practicó 11 operaciones, algunas de gran complejidad.

La idea del programa es demostrar que geográficamente no hay barreras para la cirugía en España”

Alberto Breda

Cirujano

“No todos los ciudadanos tienen la suerte de nacer en un lugar donde la asistencia sanitaria sea de primera calidad y no toda la gente tiene la suerte de tener cirujanos altamente cualificados que puedan operarles en caso de extrema necesidad”, argumenta el urólogo a Guyana Guardian en defensa de la telecirugía. “No solo hablamos de África –precisa-, sino también de hospitales en zonas rurales de Catalunya. La idea del programa es demostrar que geográficamente no hay barreras dentro de España”.

En el 2024, Breda practicó la primera refrectomía parcial transcontinental del mundo vía telecirugía, desde Francia a un paciente en China. Ahora, después de 18 meses de trabajo, busca consolidar un programa clínico de telecirugía en España. En este contexto se han practicado desde la Fundació Puigvert, en Barcelona, 11 intervenciones urológicas de distinta complejidad a pacientes del hospital San Roque, en Las Palmas de Gran Canaria.

Los doctores Breda y Juárez del Dago 
Los doctores Breda y Juárez del Dago Terceros

“A nivel de resultados médicos, hasta ahora todos los pacientes han tenido un resultado óptimo, a pesar de casos muy complejos como una metástasis poscirugía de riñón muy complicada que pudimos solucionar”, explica a Guyana Guardian Pablo Suárez, CEO del grupo urológico GUA-Urointec, cuyo equipo asume la coordinación del entorno quirúrgico y la integración del modelo en la práctica hospitalaria real.

En total se han practicado cuatro adenomectomías por hiperplasia benigna de próstata, tres nefrectomías parciales, tres prostatectomías radicales y una resección de masa retroperitoneal, y todos los pacientes han sido dados de alta. La clave está en el rendimiento tecnológico, según el doctor Breda: “La latencia media registrada –el tiempo que trascurre entre que el cirujano mueve el mando de la consola y el movimiento del brazo robótico- oscila entre 30 y 70 milisegundos, una fracción prácticamente imperceptible para el cerebro humano, muy inferior a los 132 milisegundos registrados durante la refrectomía parcial que realicé en el 2024 entre Burdeos y Pekín”.

La telecirugía empieza en España con la urología por el hecho de que es la especialidad más familiarizada con el uso de la tecnología robótica, desde el año 2000. Pero es escalable a otras especialidades, según Breda. Y ha comenzado por Canarias porque “representa un punto estratégico de conexión entre Europa, África y América”, aunque puede trasladarse a escalas más locales: “Puede trasladarse a pacientes de La Seu d’Urgell o el Matarranya, que están lejos de instituciones que puedan disponer de tecnología robótica”.

Para el cirujano no cambia nada. “Es como si estuviera en quirófano, mirando la misma pantalla”, dice Breda. El paciente se evita desplazamientos. Según Pablo Juárez, encargado de tomar posesión del procedimiento si se produjera un fallo en la tecnología, los primeros intervenidos en Canarias han aceptado la innovación y han tenido una experiencia positiva.

Alberto Breda, en la consola desde la que se manejan los brazos robóticos 
Alberto Breda, en la consola desde la que se manejan los brazos robóticos Terceros

“Todo se basa en la comunicación –afirma-. Hay que explicarlo muy bien en la consulta y deben saber que estamos trabajando con total coordinación. Estamos sumando mayor número de urólogos a la manera en que trabajábamos antes. Saben que tienen un cirujano de paciente y un cirujano de quirófano cerca de ellos”.

En opinión del médico, la tecnología ya está a punto y “hay que ir dando tiempo a pacientes, médicos y hospitales para que vayan asimilándola”. “Nadie sabe a ciencia cierta por dónde va a ir, pero estamos convencidos de que va a cambiar la forma de tratar a los pacientes. Les estamos dando mejores garantías, simplificando el proceso en materia de logística, de tiempos, y poco a poco iremos encontrando mayor aplicabilidad”.

Para Breda, la puesta en marcha del programa piloto es un “hito histórico” que puede abrir muchísimas más puertas. “Es el comienzo de eliminar barreras con una herramienta que también puede contribuir a reducir las listas de espera de los hospitales, o al telementoring de los cirujanos”, afirma.

A medida que los hospitales van adquiriendo robots quirúrgicos, en muchas ocasiones los cirujanos deben desplazarse durante semanas o meses para aprender a manejarlos. La telecirugía podrá evitar estos desplazamientos, “es una de las grandes posibilidades de formación de profesionales a distancia”.

El proyecto utiliza tecnología china, donde en el 2023 se estableció el primer programa de telecirugía del mundo

El gobierno de China estableció en el 2023 el primer programa de telecirugía del mundo, con varios hospitales conectados entre sí. La experiencia española, cuyos promotores han asegurado que la conexión Barcelona-Las Palmas se prolongará al menos hasta el final del 2027, utiliza la misma tecnología.

A través de ERUS, Breda pretende estructurar más programas clínicos en el ámbito europeo. No hay ningún impedimento tecnológico, sino que el problema es estrictamente burocrático. “Tendremos que ver si en el futuro las políticas locales e internacionales permitirán que médicos que se han formado en otros naciones puedan operar pacientes de diferente nacionalidad en el marco de un servicio sanitario público”.

Antonio López Tovar

Antoni López Tovar

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