La defensa por la igualdad empuja a miles de mujeres a protestar en Catalunya
Manifestaciones 8-M
Un feminismo global llena de morado el centro de Barcelona, con unas 22.000 asistentes en la manifestación principal y unas 1.500 en la segunda convocada

Las cuatro gotas que han caído al mediodía, justo a la salida de la primera manifestación del 8-M en Barcelona, no han amedrentado a miles de mujeres que se han sumado para reivindicar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora proclamando el derecho a la igualdad. Un derecho justo y básico que sienten amenazado en este 2026 por muchos frentes: la ola reaccionaria en el mundo, las guerras que dañan más a las mujeres, el aumento de la violencia sexual con el peor inicio de año en cuanto a feminicidios en España. Como expresa Clara, una joven que ha asistido a la manifestación de passeig de Gràcia, “nos sobran y nos desbordan los motivos”.
Unas 25.000 personas han celebrado el 8-M de forma festiva y reivindicativa. De estas, 22.000 en la manifestación mayoritaria en Barcelona, 1.500 en la protesta alternativa en la misma ciudad. En Tarragona, otras 1.500. En Girona, se manifestarán por la tarde. Como novedad, ellas no estaban solas. Un gran número de hombres se ha unido a la ola feminista.
En Barcelona, la marcha convocada por Assemblea 8-M, ha empezado en Jardinets de Gràcia minutos después de las 11.30 horas, y ha descendido por passeig de Gràcia hasta plaza Catalunya, continuando por la Ronda Sant Pere hasta Arc de Triomf. La portavoz de la Assemblea 8-M Aida Sánchez ha reivindicado la marcha “unitaria” y transinclusiva” para reconocer el feminismo como una “línea de defensa de la vida”, “capaz de crear una existencia alternativa a la ola conservadora y ultra que está llegando a tantos lugares del mundo”.

Lo cierto es que la manifestación no ha sido unitaria en el sentido de acoger a todos los movimientos feministas. Por quinta vez, el feminismo se ha dividido. La manifestación convocada por el Moviment Feminista de Barcelona con el lema “Mujeres en lucha! Basta de violencia y explotación” se ha iniciado media hora más tarde respecto a la mayoritaria y ha sumado unos 1.500 asistentes.
“Los papeles de Epstein, el avance de la ultraderecha, las muertes de mujeres asesinadas por sus parejas... Son tantos los motivos para enfadarse”
Sobran los motivos porque son muchos, variados, crecientes los que han expresado mediante pancartas las asistentes. El temor al avance fascista en el mundo, el miedo a normalizar la desigualdad porque 'el feminismo ha ido muy lejos', la indignación por el machismo y la violencia sexual contra las mujeres y, el remate, la protesta antibelicista con el no a la guerra. El lema principal de la Assemblea 8-M era 'Ante el imperialismo colonial y fascista: lucha transfeminista'.

El sol ha lucido poco después del arranque de la manifestación despejando la amenaza de lluvia y en unas dos horas de cánticos y bailes al son de las batucadas femeninas ha finalizado la manifestación. Una marea morada visible y audible: “Si el 8-M no salimos con la que está cayendo...”.
“En esta protesta somo extrañas conocidas”, definía una joven psicóloga que proponía a las manifestantes ampliar el círculo de mujeres que a ratos gritaban desesperada y terapéuticamente su rabia. La indignación era transversal en las pancartas. Una lo definía todo: “Rabia es lo que siento”.
“Sé que el fascismo lo van a parar ellas, estoy convencido”, asegura un manifestante
La estudiante de biotecnología Sara también mostraba la ofensa con una enigmática frase: “Soy el 'algún día' de mi abuela”. Explica con dolor que su abuela septuagenaria está encadenada a un marido machista. “No tiene dinero para irse de casa”.
A pocos metros, una joven periodista de 30 años se une a la manifestación junto a su novio para protestar por la interrupción de la trayectoria laboral que sufren las mujeres con la maternidad.
Familias con camisetas morada. Laura (42 años) va acompañada de sus padres ( de 65 y 72 años) y de su hija Sofía y de su sobrina Claudia, de 4 y 8 años de edad, respectivamente. “Los papeles de Jeffrey Epstein, el avance de la ultraderecha, la persecución a periodistas feministas, las muertes de mujeres asesinadas por sus parejas... Son tantos los motivos para enfadarse”, afirma.
La madre de Laura, Isabel, está asustada ante el crecimiento de hombres y mujeres que creen que el feminismo se está pasando de rosca. Considera que la mujer es pacifista por naturaleza y que quienes deciden ir a la guerra son hombres. Toni, su marido, padre de Laura, teme los efectos de la involución que ha vuelto al mundo más peligroso para la humanidad. Junto a su temor, la esperanza. “Sé que el fascismo lo van a parar ellas, estoy convencido”, asegura.
“En Palestina, Afganistán, Irán, las mujeres no pueden salir de casa sin miedo a morir”
No muy lejos una mujer teme también la ola reaccionaria y pide blindar sus derechos en un cartón que ondea al viento: “El aborto, a la Constitución”
La vejez también ha estado presente. Un grupo de nueve viudas reclaman el derecho a su pensión. “El Tribunal Constitucional -explica Carmen Pinillos- tumbó el avance de disfrutar de una pensión de tu pareja si no estabas casada. En Catalunya, antes de esta sentencia, no era necesario registrarse como pareja de hecho para tener la pensión de viudedad, bastaba con acreditar una convivencia estable. Ahora ya no es así. El gobierno quiso modificarlo el pasado octubre y Junts no lo votó”, se lamenta.
La violencia machista ha estado entre las protestas principales en un día en que los Mossos d'Esquadra han dado a conocer que registraron a lo largo de 2025 un total de 27.763 denuncias relacionadas con violencias machistas en el ámbito de la pareja, en el familiar y en relación con violencias sexuales. Hasta este marzo, el Grup d'Atenció a la Víctima realiza seguimiento de 24.044 mujeres, de las cuales un 76% disponen de una medida judicial de protección vigente.
“No están todas, faltan las asesinada”, “¿Qué hace un marichulo como tú en un siglo como éste?” “El porno enseña a violar, mejor educación en los coles”. “Opinas que el feminismo no te representa y te olvidas que gracias a él opinas”. Una chica rusa, Alina, vestida de morado, apunta que está en Barcelona huyendo de la violencia en Rusia.
“Señoros, ¿quieren parar de hacer guerras?” Exhiben su lema unas manifestantes. A su lado, unas veinteañeras explican que las mujeres les importa la vida y son las que sustentan el planeta con sus cuidados. Olatz, Isa y Sara consideran que el feminismo es antiracista y anticolonial. Sienten que hoy es un privilegio salir a la calle a protestar porque muchas mujeres en el mundo no pueden hacerlo y mencionan Palestina, Afganistán, Irán. “No pueden salir de casa sin miedo a morir”. Tienen amigas en Palestina. Sahdh y Reem, de 24 y 20 años, respectivamente. Temen por sus vidas. “Estamos aquí por ellas también”.
“Hemos sacado del baúl las pancartas del 'No a la guerra' de Irak de 2003”
Y por el mismo motivo, el recrudecimiento de la guerra en el mundo, un grupo de mujeres de entre 70 y 90 años, han sacado del baúl las pancartas que sirvieron para enarbolar el no a la guerra de Irak. “Entonces, en 2003, teníamos veinte años menos”, se ríen exhibiendo sentido de humor. “No pensaba que volveríamos a utilizarlas, en realidad, es dramático”, dice consternada Antonia. Ellas no son “extrañas conocidas”, pero si comparten con las demás muchos motivos para reivindicar el 8-M. “Nos sobran los motivos. Si no es hoy, ¿cuándo?”.
Entre los políticos han estado presentes el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; la consellera de Igualdad y Feminismo de la Generalitat, Eva Menor, y la presidenta de la Diputación de Barcelona y portavoz del PSC, Lluïsa Moret.
También han asistido las dirigentes Elisenda Alamany, Esther Capella, Diana Riba y Eva Baró (ERC), Jéssica Albiach, Aina Vidal y Gemma Tarafa (Comuns), Judith Toronjo, (Junts) y Su Moreno (CUP), entre otras.
