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Peligra el agua dulce de las c

ECOMAG. Día Mundial del Agua

Las montañas ocupan el 24%

El retroceso del glaciar Briksdal, en el Parque Nacional Jostedalsbreen, en Noruega, es una prueba palpable de la pérdida de masa de hielo en el planeta 

La disminución del glaciar Briksdal, ubicado en el Parque Nacional Jostedalsbreen, en Noruega, representa un testimonio evidente de la reducción de las capas de hielo en el mundo. 

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En 2025 Naciones Unidas difundió, mediante la Unesco, un documento acerca de la realidad de los caudales hídricos del globo en el cual resaltaba la trascendencia de asegurar un crecimiento equilibrado en las cordilleras para salvaguardar el agua que fluye desde estas, enfocándose en las variaciones observadas en la criosfera –donde el agua se concentra de forma sólida- de las regiones de montaña. 

El estudio se fundamenta en una observación: en las dos décadas transcurridas entre 2000 y 2021, la captación global de agua creció un 14%, impulsada mayormente por los requerimientos de naciones en desarrollo económico. Actualmente, 25 estados -una cuarta parte de la población del globo- confiesan hallarse en condiciones de estrés hídrico; esto significa que la mitad de los residentes del mundo experimenta carencia de agua en ciertos momentos del año. 

Un cuarto de la población mundial en 2

Resulta preocupante que, aun con las intenciones positivas plasmadas en el ODS 6, el panorama no progrese. Por el contrario, los efectos de la crisis climática que intensifican la aridez y los eventos meteorológicos severos, el deterioro de los acuíferos y la pérdida de biodiversidad, sumados al incremento constante del consumo, solo logran empeorar el escenario. El impacto en las zonas de montaña, verdaderas reservas de recursos hídricos, no ofrece una perspectiva esperanzadora. Asimismo, la existencia de hielo en sus distintas formas actúa como un moderador térmico global, cuya eficacia disminuye conforme se reduce su masa.

Las montañas como reservas

Cerca del 24% del territorio terrestre está compuesto por zonas de montaña, lo que representa unos 33 millones de km2 (excluyendo la Antártida). Entre el 55 y el 60% de las reservas de agua dulce globales provienen de estos relieves; se estima que cerca de dos tercios del recurso hídrico utilizado en el sector agrícola derivaría de los flujos de montaña, favoreciendo igualmente a las poblaciones situadas en llanuras inferiores. El líquido originado por el deshielo garantiza además el abastecimiento de agua potable a dos mil millones de habitantes que residen en las cuencas hidrográficas de dichos macizos. 

En la criosfera se acumula el agua en estado sólido de las zonas montañosas 
En la criosfera se acumula el agua en estado sólido de las zonas montañosas Getty Images

Los cambios en las temperaturas provocados por el cambio climático tienen consecuencias en este proceso: las precipitaciones en forma de nieve se están reduciendo y el deshielo es más temprano, lo que supone una disminución de las aportaciones de agua dulce. Es claro ejemplo el palpable retroceso de casi todos los glaciares del mundo; se calcula que los glaciares habrán perdido en 2100 entre el 26 y el 41% de la masa total que tenían en 2015.

En Europa, este retroceso es muy evidente en el glaciar Briksdal, en Noruega. Este glaciar, de unos 11 km2 es uno de los brazos del Jostedal, la masa de hielo más grande de la Europa continental, con una superficie de más de 400 km cuadrados. En el Briskdal, hoy por hoy uno de los glaciares más visitados por su fácil accesibilidad, se evidencia un importante retroceso de la masa de hielo durante el último medio siglo, especialmente acentuada en los últimos treinta años.

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