Sociedad

España: del secano a las fuertes ri

ECOMAG. Día Mundial del Agua

Tras una temporada invernal de lluvias y viento de récord en la

Algunas de las consecuencias de los fenómenos atmosféricos y el aumento de las temperaturas en la península desde inicios de 2025 hasta hoy 

Ciertos impactos de los eventos meteorológicos y la elevación de las temperaturas en la región peninsular desde el comienzo de 2025 hasta el presente. 

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Si bien es cierto que el año, en términos hidrológicos, se ha beneficiado de estos episodios, también lo es que tras años de dura sequía, el exceso de lluvia ha comportado problemas. 

Entre el 1 de octubre de 2025 y el 10 de febrero pasado se acumularon 429 litros por metro cuadrado de media en el país, aunque solo desde principios de año 400 municipios han alcanzado los 500 l/m2. Y es que el de 2026 fue el mes de enero con menos horas de luz solar desde 1996, además del más lluvioso desde que hay registros. Resultado de tanta agua caída del cielo, hoy los embalses y pantanos almacenan un 25% más de agua que la media de los últimos diez años por estas fechas.

Un resultado extra de tal saturación hídrica fue que el suelo anegado dejó de filtrar las precipitaciones, provocando escenarios de riesgo en municipios como Grazalema, donde se registraron 581 l/m2 en solo 24 horas; hacia el norte, A Coruña alcanzó los 38 días seguidos de lluvia. En diversas zonas de la península resultó necesario desalojar pueblos enteros, abrir los aliviaderos de embalses al límite de su volumen y avisar sobre la amenaza de caudales fluviales en estado máximo de alerta. 

España registró una media de 429 litros/

Ahora, tras dejar el invierno atrás, toda la atención se centra en el deshielo. Los gruesos de nieve acumulada han sido también excepcionales en las cadenas montañosas, lo que promete abundante trasvase de agua a ríos y embalses ya muy estresados tras los recientes episodios tempestuosos. 

El debate sobre la gestión del agua, el estado de presas y pantanos y la necesidad o no de construir nuevas instalaciones para la acumulación de agua está sobre la mesa y se suma al debate de fondo: ¿Hasta qué punto estos episodios, consecuencia del cambio climático, han venido para quedarse, o bien son el fruto puntual de una desestabilización del anticiclón de las Azores? 

Récord de borrascas

Durante lo que va del intervalo 2025-2026, España ha alcanzado una cantidad histórica de borrascas y danas, contabilizando 19 eventos, lo que sobrepasa por dos a los 17 acumulados en 2023-2024. Este dato representa una marca sin precedentes, por lo menos desde el inicio de la denominación de estos sistemas climáticos en 2017, si bien únicamente se asigna nombre a los que activan avisos de nivel naranja o rojo debido a la presencia de ráfagas intensas. 

De la acumulación de borrascas y danas, repasamos las de mayor impacto. Encabeza el listado, tanto por orden cronológico como por sus consecuencias, Alice, la dana que se registró a partir del 7 de octubre de 2025 y que desató todas las alarmas en la comunidad valenciana. Precipitaciones muy fuertes afectaron a València, Alicante y Murcia y el archipiélago balear, entre los días 8 y 13 de octubre de 2025. Se acumularon lluvias superiores a 250-300 mm en 48-72 horas en puntos del litoral de la Comunidad Valenciana, lo que supuso evacuaciones de algunas poblaciones y el miedo ante el recuerdo de la tragedia desencadenada por la dana de un año antes. 

¿Cuál es la razón por la que se nombran los eventos meteorológicos?

Diversos especialistas sostienen que asignarles una denominación ayuda a que la ciudadanía las identifique mejor y agiliza la transmisión de los datos pertinentes. No obstante, fue recién durante el intervalo 2017-2018 cuando el conjunto de organismos meteorológicos estatales de la región suroccidental de Europa (que incluye a los de Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Andorra y España) comenzó a bautizar a los temporales y danas de gran trascendencia.

Un mes más tarde, en noviembre, la borrasca Claudia afectó en especial a Andalucía occidental y al archipiélago canario; sin dar tregua, el 11 de diciembre llegó Emilia, una nueva borrasca que dejó una estampa poco habitual: el Teide nevado, y acumuló importantes lluvias en la fachada mediterránea y el sureste.

España registra un récord de 19 bor

Poco más de un mes después, el 16 de enero las fuertes lluvias regresaron en forma de nuevo de borrasca, en este caso bautizada como Harry que, pese a tener el centro en el norte de África, afectó al Mediterráneo central con un fuerte temporal marítimo. Un mes después, el 11 de febrero fue el turno de Oriana. Cierra el listado Therese, el último fenómeno meteorológico registrado a mediados de marzo, con centro en el área portuguesa de la península. 

Víctor y Wilma son los siguientes nombres que la AEMET tiene en el cajón para nombrar a las que están por venir, aunque la extraordinaria situación del otoño y el invierno pasados apunta que es muy probable que falten apelativos para todo lo que queda por venir en la temporada 2026.

Un sistema de borrasca obedece a una estructura de tempestad ‘más tradicional’, caracterizada por aire gélido en las capas superiores y un núcleo definido de bajas presiones, generando periodos de mayor amplitud y persistencia en comparación con la dana. La dana (acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos), carece de dicho núcleo puntual de baja presión, lo cual conlleva que su trayectoria resulte más impredecible y sea capaz de originar momentos de precipitaciones intensas y localizadas. 

Cómo distinguir borrasca y dana

Una depresión atmosférica obedece a una estructura de tempestad ‘más tradicional’, con un aire gélido en las alturas pero un núcleo específico de presiones mínimas, con periodos de mayor alcance y
más persistentes que la dana. La dana (acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos), carece de ese núcleo definido de bajas presiones lo que significa que
su desplazamiento sea más errático y pueda provocar episodios de lluvias torrenciales concentradas.

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