Las Claves
- El parto humanizado prioriza la experiencia femenina y sus preferencias mediante un esquema de cuidados que combina ciencia y delicadeza.
- Gemma Ruiz Crespo destaca que el acompañamiento
La atención humanizada del parto se centra en la figura femenina, su experiencia propia y el acatamiento de sus preferencias, sin descuidar jamás la protección médica. Dicho esquema de cuidados, con una presencia creciente, amalgama el conocimiento científico con el respaldo y la delicadeza, asumiendo que un alumbramiento es íntegramente humanizado independientemente de si es por vía vaginal o si demanda el uso de anestesia, herramientas obstétricas o una cesárea.
“La presencia continua de la matrona, el acceso a información clara, la personalización del alivio del dolor, la libertad de movimiento y el cuidado del vínculo inmediato con el recién nacido son algunos de los pilares que convierten el parto en una experiencia segura, respetada y emocionalmente positiva para la madre y su familia”, afirma Gemma Ruiz Crespo, partera y responsable asistencial de Mi Matrona, el grupo de parteras del Hospital Quirónsalud Barcelona y del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona.
Específicamente, la especialista señala que el parto humanizado constituye un esquema de cuidado enfocado en la madre y en su propia experiencia del alumbramiento, sin importar la manera en que este se produzca. “Uno de los pilares esenciales de la humanización es el acompañamiento continuo de la matrona, que permanece presente durante todo el proceso, ofreciendo apoyo profesional, emocional y fisiológico, y actuando como referente estable para la mujer y para su acompañante. Esta continuidad, unida al trabajo coordinado con el equipo obstétrico, asegura una experiencia respetada, segura, y humana”, recalca.
Apoyo profesional
Una base esencial de la atención humanizada consiste en el apoyo constante de la matrona, quien se mantiene presente a lo largo de cada fase del desarrollo.
Gemma Ruiz Crespo, experta en obstetricia y responsable asistencial de Mi Matrona, la agrupación de parteras asociada con el Hospital Quirónsalud Barcelona y con el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona.
Lo más importante: la mujer no se siente sola
Gemma Ruiz mantiene que un parto es humanizado cuando:
- La mujer obtiene explicaciones claras y se involucra en cada determinación que repercuta en su procedimiento.
- Se respetan sus preferencias, dentro del marco de la seguridad clínica.
- El grupo se desempeña con atención, sensibilidad y equilibrio, prescindiendo de acciones superfluas; sin embargo, las aplica de modo acordado cuando conllevan una utilidad verdadera.
- Se cuida tanto el bienestar físico como el emocional.
Sin embargo, esta partera subraya ante todo que el nacimiento es humanizado siempre que la mujer no experimente soledad: “La presencia continua de la matrona y la confianza en el equipo obstétrico, sea cual sea la evolución clínica, es uno de los elementos que más contribuyen a que la experiencia sea positiva. Esta figura acompaña, informa, sostiene y ofrece seguridad desde el inicio del proceso hasta después del nacimiento”.
En qué consiste un parto humanizado
Esta matrona de los centros Quirónsalud Barcelona y Universitari Dexeus explica que el parto humanizado se desarrolla personalizando la asistencia según los requerimientos de cada madre, asegurando un espacio de confianza y protección.
“Durante un parto vaginal —fisiológico o con analgesia— la matrona acompaña de forma continuada, ofreciendo recursos de confort, libertad de movimiento y apoyo emocional a la futura mamá. En un parto instrumental o en una cesárea, la humanización se mantiene con mucha comunicación, explicando cada paso, garantizando la presencia del acompañante cuando es posible, y cuidando la experiencia emocional de la mujer”, sostiene la experta.
En cualquier circunstancia, garantiza que el seguimiento constante por parte de la matrona brinda “seguridad, confianza y coherencia asistencial”, funcionando a la vez como un nexo que vincula cada fase del recorrido.
La libertad de postura y el manejo del dolor
En el contexto de un nacimiento respetado, la matrona y responsable asistencial del colectivo de parteras del Hospital Quirónsalud Barcelona y Universitari Dexeus de Barcelona enfatiza la alternativa de que la madre determine su posición mientras transcurre el alumbramiento, lo cual potencia su bienestar y el desarrollo de la labor: “Esta libertad forma parte de la atención humanizada porque aumenta la sensación de autonomía y de control. Incluso en partos con epidural, muchas mujeres conservan la movilidad suficiente para cambiar de posición con el apoyo del equipo. La matrona tiene un papel clave en ayudar a encontrar las posturas más adecuadas y confortables, siendo nuevamente un referente de acompañamiento continuado”.
Sobre el tratamiento y la disminución del sufrimiento en el momento de dar a luz, indica que se adapta de manera individual siguiendo lo que prefiera la paciente, y abarca métodos farmacológicos y no farmacológicos.
“El agua caliente, la libertad de movimientos y los cambios de postura, las técnicas de respiración y de relajación, el masaje, además del empleo de pelotas, de lianas y de otros soportes de confort pueden suponer unos grandes aliados a la hora de aliviar el dolor a través de métodos no farmacológicos”, detalla.
Por su parte, las alternativas médicas en un alumbramiento humanizado comprenden, según detalla: la epidural, la walking epidural y otras analgesias ajustadas al estado clínico. “Sea cual sea el método elegido, la matrona acompaña, orienta y sostiene durante todo el proceso para que la mujer se sienta segura y respetada”, precisa.
El piel con piel es esencial
No obstante, resulta imposible referirse a un parto humanizado sin tener en cuenta el contacto piel con piel, tal como subraya esta matrona. “Consiste en colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre inmediatamente después del nacimiento, siempre que sea seguro. Favorece la regulación térmica, cardiorrespiratoria y metabólica del bebé, facilita el inicio de la lactancia, y refuerza el vínculo afectivo”, afirma Ruiz Crespo.
Momento clave
Situar al pequeño sobre el torso de la madre inmediatamente tras el alumbramiento consolida el vínculo afectivo y la conexión con el neonato.
Sostiene que resulta fundamental asegurarlo en cualquier modalidad de alumbramiento, abarcando tanto los instrumentales como las cesáreas, ajustando los protocolos de asistencia con el fin de facilitar que los cuidados iniciales del recién nacido ocurran encima de la progenitora: “La matrona, nuevamente en continuidad, acompaña este momento clave, lo que favorece la tranquilidad y la conexión entre la madre y el bebé”.
Para concluir, la responsable de asistencia de Mi Matrona, junto al grupo de parteras del Hospital Quirónsalud Barcelona y del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, destaca la función “activo y esencial” de quien acompaña en un alumbramiento humanizado, recalcando que “su presencia aporta seguridad emocional, apoyo físico y cercanía”.
“Tanto la matrona como el equipo obstétrico facilitan su participación en todo momento, tanto en partos vaginales como en cesáreas. La continuidad del acompañamiento profesional también permite que el acompañante se sienta integrado, informado, y parte del proceso. El nacimiento es un acontecimiento íntimo y familiar, y nuestro modelo garantiza que la mujer y su acompañante vivan ese momento desde el respeto, la seguridad y la cercanía”, concluye Gemma Ruiz.
