En Jerusalén, donde las sirenas antiaéreas suenan “prácticamente cada par de horas”, Helena Pelicano resume así el arranque de esta nueva fase del conflicto: “Han sido tres días muy complicados para Israel, aunque este es un país muy acostumbrado a la guerra”. La periodista relata cómo la vida cotidiana se ha desplazado literalmente bajo tierra: “La vida se ha trasladado a los búnkeres y prácticamente la gente solo sale durante unas horas hasta que recibe una nueva alarma”.
El impacto directo de los ataques se ha dejado sentir en las conexiones clave del país: un misil cayó “justo en la carretera de acceso a la ciudad” que une Jerusalén con Tel Aviv, la otra gran urbe israelí. Aun así, en la superficie se mantiene una calma tensa, con comercios cerrados y escuelas ofreciendo solo clases telemáticas, mientras en el cielo se suceden las interceptaciones de cohetes “dirigidos hacia Tel Aviv precisamente”.
Pelicano subraya que lo que se vive ya no es una escalada clásica sino algo cualitativamente nuevo: “Realmente la extensión de este conflicto es algo sin precedentes”. Según explica, “de momento lo que tenemos es una guerra total en todo Oriente Medio”, en la que “prácticamente todos los países de la región han sido atacados tanto por Israel y Estados Unidos como por Irán”.
Teherán no ha escatimado con su respuesta militar
La respuesta iraní, insiste, ha sido tan amplia como anunciada: “Irán lo ha anunciado desde que Estados Unidos lanzó sus amenazas con las protestas que comenzaron este enero y que debilitaron mucho al régimen”. Ahora, Teherán “no ha escatimado con su respuesta militar” y ha golpeado sobre todo “a los países del Golfo que albergan bases americanas”, a lo que se suman los ataques contra la base estadounidense y la británica en Chipre, lo que “amplía aún más ese frente, incluso hasta territorio europeo”.
En este tablero se mueven también, aunque de momento en la sombra, potencias como Rusia y China. Pelicano recuerda que Vladímir Putin “ha estado en contacto con Qatar”, país que “ha actuado en varias ocasiones como mediador entre Irán y Estados Unidos” y alberga la mayor base estadounidense de la región, mientras Moscú y Pekín “se mantienen fuera del conflicto” pero China “está monitoreando especialmente el estrecho de Ormuz” por su enorme relevancia comercial.
El régimen continúa estando muy fuerte porque tiene una característica especial, Irán es una teocracia”
El bloqueo parcial de esa ruta crítica ya se nota en la economía global. “Los precios del petróleo ya han subido hoy”, advierte la corresponsal, que recalca que el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico “son clave para la exportación de petróleo que llega a Europa, pero que llega a prácticamente todo el mundo”, un riesgo agravado por “los ataques sobre refinerías en Arabia Saudí” que amenazan con “desestabilizar todo el equilibrio económico mundial”.
Pese a la muerte del líder supremo Ali Jamenei, Pelicano insiste en que el aparato iraní sigue lejos del colapso: “El régimen continúa estando muy fuerte porque tiene una característica especial, Irán es una teocracia”. La estructura del Estado “es extremadamente fuerte” y la Guardia Revolucionaria, que “controla un tercio de la economía del país”, mantiene “el control de absolutamente toda la estructura estatal”, por lo que, concluye, “cuesta muchísimo acabar con el régimen iraní incluso con un enemigo tan potente como Estados Unidos e Israel”.