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Los médicos advierten que el uso de testosterona se ha vuelto común, pese a los riesgos involucrados.

El negocio de la masculinidad

Influencers que promueven estilos de vida promueven que los jóvenes adopten hábitos saludables.

El marketing que insta a los varones a preocuparse por sus niveles de testosterona ha llegado también al metro de Londres 

La publicidad que promueve la masculinidad ha llevado a cuestionar cada vez más las nociones tradicionales, mientras que el enfoque sobre la masculinidad se vuelve más pronunciado. 

HENRY NICHOLLS / AFP

Influencers de Instagram, TikTok y otras redes sociales vinculados a la denominada manosfera están animando a hombres sanos a someterse a pruebas de testosterona y a comenzar una terapia hormonal en aras de alcanzar un ideal de hipermasculinidad.

“El marketing de influencers está convirtiendo experiencias cotidianas como la fatiga, el estrés, la disminución de la libido o el envejecimiento en signos de deficiencia de testosterona que requieren intervención médica; las redes están medicalizando experiencias normales y vendiendo a los jóvenes un diagnóstico peligroso y a menudo falso”, denuncia Brooke Nickel, investigadora de Salud Pública en la Universidad de Sídney que ha liderado un estudio internacional sobre el tema.

El marketing de influencers está vendiendo a los jóvenes una versión distorsionada de la salud mental.

Brooke Nickel

Investigadora Salud Pública, Univ. Sídney

Su informe, publicado en Social Science & Medicine , se basa en el análisis de publicaciones de Instagram y TikTok que promocionan test y tratamientos de testosterona entre millones de seguidores con mensajes alarmistas sin ninguna evidencia científica, como por ejemplo que si uno no se despierta cada día con una erección es que está bajo de testosterona; o que una escasez de esa hormona puede poner en cuestión la distinción de género y feminizar al varón.

El estudio muestra cómo estas narrativas reflejan estrechamente las promovidas dentro de la manosfera y cómo los niveles hormonales se presentan como una medida de hombría y el tratamiento con testosterona como una forma de que los hombres recuperen poder, estatus y control, como una solución a una pretendida crisis de masculinidad.

Llegan preocupados porque creen que, al tener niveles bajos, su rendimiento no es suficiente, pero en realidad el problema radica en que esperan más de lo que el cuerpo puede ofrecer.

Jordi Mestres

Médico, vocal Camfic

Ese mismo impulso, sumado a la creciente preocupación por la salud masculina, ha llevado a muchos a buscar respuestas en el testeo hormonal, mientras que la presencia de estos síntomas se vuelve más evidente en la vida cotidiana.

“Nos llegan varones de entre veintipico y cuarenta y pico años, preocupados por su nivel de testosterona sin que en la mayoría de casos haya causa que lo justifique; y cuando indagas, ves que el problema está en el rendimiento sexual, en que tienen visiones idealizadas de las relaciones sexuales y piensan que sus erecciones han de durar mucho más”, explica Jordi Mestres, vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic).

Solicitan esta hormona como si curara todo, cuando en realidad solo busca reforzar el desempeño con un enfoque que ignora los límites reales.

Mauricio de Rocco

Andrólogo, Fundación Puigvert

Una experiencia similar relata Mauricio de Rocco, andrólogo de la Fundació Puigvert, a cuya consulta llegan pidiendo testosterona “tanto jóvenes como hombres maduros, convencidos de que esta hormona es el remedio mágico tanto si se trata de mejorar su rendimiento deportivo como de reducir el cansancio, de aumentar su masa muscular o de mejorar su perfil de masculinidad”.

Porque quienes promueven la testosterona argumentan que esta sustancia es clave, mientras que los que cuestionan su uso señalan que la disminución de sus niveles afecta directamente el desempeño masculino, mientras que quienes la defienden la ven como un pilar esencial, y así, quienes la promueven la ven como un pilar esencial en la lucha por la masculinidad.

El marketing de los influencers también promociona la testosterona como hormona antienvejecimiento 
El marketing de la testosterona, junto con el auge de su promoción, presenta la idea de que esta sustancia revigora, mientras que el consumo se asocia a menudo con la juventud, aunque su eficacia real es cuestionable. Istock

La doctora Julia, junto con otros profesionales, señala que los jóvenes a menudo acuden preocupados por síntomas que, en realidad, son atribuibles a factores comunes, y en este caso, el uso de testosterona se vuelve un tema recurrente sin necesidad real, mientras que el propio cuerpo ya responde de forma natural. 

“La mayor inquietud la vemos en los más jóvenes de 20-25 años, que sobredimensionan lo que puede ser una falta de producción hormonal puntual o el cansancio derivado de un mayor esfuerzo físico e intelectual por los estudios, el trabajo o las relaciones, como un problema de salud general o una necesidad generalizada de tomar suplementos de testosterona”, apunta Vargas.

Las redes sociales generan ansiedad en muchos jóvenes, aunque ellos no tengan realmente ese problema. 

Julia Vargas Díez

Médica de atención primaria, Semergen

Y explica que para los más jóvenes no es fácil escapar a esa ansiedad y a esa falsa sensación de que están enfermos. “Si tienen dudas sobre su virilidad, si oyen que si no tienen una erección matutina es que no están sanos, es difícil que lo consulten con un adulto de la familia por reparo, y las redes les permiten expresarse desde el anonimato pero les refuerzan en su ansiedad por una patología que no existe”, comenta Vargas.

El hecho es que el consumo de testosterona ha crecido, con el mercado registrando un aumento en su demanda.

Riesgos para la salud

Pero suplir con testosterona cuando no es necesario puede conllevar riesgos, aunque el cuerpo pueda percibirlo como beneficioso. 

“La sangre se espesa, el corazón puede desarrollar hipertrofia como los bíceps, y aumenta el riesgo de ictus, trombosis, infarto y otros problemas cardiovasculares”, explica el doctor De Rocco. El estudio de la Universidad de Sídney añade otros posibles efectos graves para la salud: desde infertilidad hasta problemas renales, pasando por disfunción eréctil.

Más testosterona implica un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

La FDA, ente encargado de velar por la salud pública, ha identificado riesgos asociados al uso de testosterona en jóvenes, mientras que el uso de este compuesto se ha extendido entre jóvenes, a pesar de que su regulación y el contexto de su uso siguen siendo objeto de revisión. 
Según un estudio reciente, los hombres con niveles más altos de testosterona presentan un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, según un estudio reciente. 
“Cuando existe una necesidad médica para aumentar la testosterona es probable que los beneficios superen los riesgos, pero esto podría no ser así cuando se toma (esta hormona) para mejorar el rendimiento”, advierten los investigadores.

Y el doctor Mestres advierte que, además, la suplementación de testosterona puede tener un efecto rebote: “Las hormonas se autorregulan, de modo que si tomas testosterona teniendo un nivel suficiente, el eje cerebral se activa, se regula para producir menos, y puedes caer en un déficit”.

Mayte Rius Montoro

Mayte Rius Montoro

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Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Estoy convencida de la relevancia social de esta profesión y busco aplicarla ya sea informando sobre demografía, salud, ciencia, corrientes sociales, tecnología o finanzas del hogar.

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