El vino de la semana: Valdemonjas Abrí las alas 2021

Beber

De un viejo majuelo comprado por azar en marzo de 2009 nace este amplio pero elegante tinto ribereño con el que esta bodega vallisoletana abre sus alas y se pone a volar. Es un DO Ribera sabroso, largo y de corte moderno

El vino de la semana: Valdemonjas Abrí las alas 2021

Abrí las alas 2021, de Valdemonjas S.L. - DO Ribera del Duero

“Si tú tienes un viñedo que ha aguantado 100 años es que algo tiene”, afirma el fundador de la bodega ribereña Valdemonjas, el enólogo Alejandro Moyano. Se refiere, en concreto, a un viejo viñedo plantado en vaso en el ínfimo majuelo El Nogal de la Valera, en el municipio burgalés de La Horra. Aquí nacen las uvas de su icónico tinto fino Abrí las alas. Su nombre lo eligieron convencidos de que “es el vino con el que abrimos las alas y nos ponemos a volar”. Alejandro Moyano, que dice que “monté Valdemonjas como una afición”, reconoce que compró en 2009 esta viña plantada hace más de 85 años, entre los 800 y los 810 metros de altitud, “sin saber nada de él, ni de viñedos viejos”. Y añade que “echamos la uva a fermentar esa misma añada del 2009, volví a los tres días, lo caté y dije ¡ostras! ¿qué es esto?”. Y también asegura que “nunca ha dado una mala añada”. Su rendimiento medio es de unos 3.500 kilos de uvas por hectárea. Y la pretensión es elaborar un gran vino, con amplitud, pero sin renunciar a la elegancia.

Sala de barricas de la bodega de la familia Moyano

Sala de barricas de la bodega de la familia Moyano

El Nogal de la Valera es un carasol del margen derecho del río Duero formado por arenas permeables sobre arcillas profundas. Desde Valdemonjas se subraya que “aquí se producen tintos finos autóctonos, dispares, joyas vitícolas que han sobrevivido a la modernización por su propia idiosincrasia de majuelo familiar heredado de padres a hijos”. Son solo 6.000 metros cuadrados “de bajo valor agronómico, pero de excepcional para el cultivo de la vid. Lo compraron por azar en marzo de 2009. No tienen dudas de que “este patrimonio único contiene las esencias de la gran enología: peculiaridad, complejidad y personalidad”. Asimismo, indican que “El Nogal de la Valera mantiene toda su fuerza y poderío, fiel reflejo de la calidad del medio en el que se sustenta”.

La familia propietaria con Luca D'Attoma

La familia propietaria con Luca D'Attoma

Pedro - Ordieres

En la contraetiqueta de Abrí las alas se afirma que es fruto de cepas curtidas por el tiempo, que les regalan “la sabiduría de lo vivido”. También aseguran que ha nacido “de la ilusión, el trabajo y la esperanza centenarias” y, a la vez, “de la pasión y de los sueños que solo comprenden quienes los viven”. Su etiqueta la preside una obra de Pati Núñez, la prestigiosa diseñadora gráfica y directora de arte catalana especializada en branding y packaging. Se trata de un dibujo de una máquina voladora americana con patente del siglo XIX.

Es un tinto fino de un único viñedo que es trabajado actualmente bajo los parámetros de la agricultura ecológica, con abonos de oveja ecológica. No usan, pues, ni fertilizantes, ni fungicidas ni insecticidas químicos de síntesis. El manejo de este majuelo es tradicional y artesanal. En él practican una poda de respeto, dando a cada planta “lo que pida”. Creen en unos conceptos enológicos que potencien los valores atesorados en la uva. El resultado, dicen, “son vinos que no pasan desapercibidos, sugerentes, hechos de pasión, mimo y una pizca de rebeldía”. Para conseguirlo, buscan la complicidad de los mejores profesionales. 

Sus depósitos ovoides de hormigón

Sus depósitos ovoides de hormigón

Realizan hasta tres pases en cada vendimia para alcanzar la maduración fenólica completa de sus uvas. Trabajan con levaduras indígenas seleccionadas, y con una mesa de selección de las bayas en la entrada en la bodega. Para elaborar Abrí las alas realizan fermentaciones alcohólicas francas en un pequeño depósito ovoide de hormigón, de 18hl. Practican extracciones limpias, y las fermentaciones malolácticas en barricas. La crianza de la presente añada se prolongó por espacio de 19 meses en barricas de roble francés de primer y segundo uso.

La añada del 2021 se embotelló en agosto de 2023, y se cerró con tapón de corcho natural flor. La campaña de este año vino marcada por una pluviometría escasa pero bien repartida que, junto a unas temperaturas moderadas, les dejaron “una uva muy homogénea y compensada, con polifenoles y un color por encima de la media”. Afirman que la del 2021 es, sin duda, una de sus mejores vendimias junto a la del 2019. El Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero calificó como “excelente” a la añada del 2021.

Abrí las Alas

Abrí las Alas

Abrí las alas 2021 es de capa alta y del color de las cerezas picotas, brillante y con las lágrimas ligeramente tintadas. Catada la muestra número 411 de un total de 925 de 75 cl. (De este vino no se elaboran botellas en formato de litro y medio). En nariz afloran notas que recuerdan a la fruta negra y también roja en un lecho de elegante vainilla (revelando su crianza en barricas de 228 litros de capacidad, de roble francés de grano fino y tostado medio largo). Es un vino elegante pero complejo a la vez. Exhibe también notas balsámicas (eucaliptus y romero) y empireumáticas (café), con un toque de regaliz. La fruta madura y su licorosidad (15º de alcohol) es compensada por una buena acidez. Sus taninos están domados, aunque son recios. Es un DO Ribera sabroso, largo y de corte moderno. A Alejandro Moyano le gusta disfrutarlo con un chuletón de vaca curada o bien con un bacalao al ajoarriero. Su hijo Alexis lo prefiere con un pincho de lechazo al sarmiento, y también con un rodaballo o virrey (alfonsiño) a la brasa.

Viñedo El Nogal de la Valera

Viñedo El Nogal de la Valera

Valdemonjas, cuyo nombre proviene de un viñedo del Valle de las Monjas de Quintanilla de Arriba (Valladolid), es un proyecto familiar iniciado en 1997. Ese año adquirieron el Pago de Valdemonjas, y en 1998 se realizó la plantación del viñedo principal del proyecto, al que se unió en 2009 El Nogal de la Valera. A finales de 2021 sumaron tres pequeños majuelos de Quintana del Pidio (Burgos): Tardevás, La Cuesta de la Olma y La Finquilla. Los primeros pasos en la región de Alejandro Moyano fueron como gerente de la bodega Abadía Retuerta de Sardón de Duero, entre 1992 y 1997, y en Pagos del Infante y Lynus Viñedos y Bodegas. 

Anteriormente este agrónomo trabajó en una multinacional de semillas. Alejandro Moyano es copropietario de Valdemonjas con su esposa María Rosario Agüera y sus dos hijos: Alexis (director general) y Jorge (trabaja en Londres). Manifiestan que “la historia de Valdemonjas va unida a la de Alejandro y Charo, a la unión de agricultura y música, terruño y arte buscando la sensibilidad en el vino a través del cuidado y mimo de la planta”. El italiano Luca D’Attoma, de Capannori (Toscana), es su consultor enológico; y Rubén Manchado es quien dirige los trabajos agrícolas. Hoy trabajan para conseguir “vinos con una personalidad propia diferenciada”.

Exterior de la bodega de Quintanilla de Arriba rodeada de viñedos

Exterior de la bodega de Quintanilla de Arriba rodeada de viñedos

Su bodega, de diseño ecosostenible, siguió el proyecto de dos jóvenes arquitectas, Ana Agag y Silvia Paredes, cuya carrera se ha desarrollado principalmente en el conocido estudio británico Foster + Partners y que cuentan, además, con experiencia en el diseño, construcción y remodelación de bodegas. El diseño de la bodega de Valdemonjas les permite generar su propia energía eléctrica con paneles fotovoltaicos integrados en la cubierta. Disponen de sistemas pasivos de control solar y ventilaciones cruzadas naturales de los espacios que les permiten prescindir de sistemas de aire acondicionado, con el ahorro energético derivado. 

La nave de crianza, enterrada, abovedada y construida según los cánones de la tradición, permite mantener temperaturas y humedad sin aporte de sistemas externos de climatización. Además, la cubierta inclinada permite recoger las aguas de lluvia y almacenarlas en unos amplios aljibes subterráneos. Filtradas y tratadas, estas aguas son reutilizadas en todos los procesos de limpieza y sanitarios de la bodega. Están comprometidos socialmente con los objetivos de desarrollo sostenible fijados por la ONU para 2030 trabajando para reducir su registro de huella de carbono. Todos sus vehículos son eléctricos.

El nogal de la Valera

El nogal de la Valera

En Valdemonjas suman 7 hectáreas de viñedos en propiedad en Quintanilla de Arriba (Valladolid) y 1,5 entre La Horra y Quintana del Pidio (Burgos), trabajadas siguiendo la agricultura ecológica con certificación. Cuentan con seis referencias en el mercado global, y otras dos marcas para Suiza. Actualmente elaboran en torno a 60.000 botellas anuales, de las cuales destinan un 50% a la exportación. Suiza, Alemania, Puerto Rico y México son sus principales mercados internacionales. Se han abierto al enoturismo. Incluso ofrecen visitas a medida, con reserva previa.

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