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Antonio Alba, especialista en agricultura, explica las razones por las que el cloro es perjudicial para los cultivos: “Es el enemigo silencioso más fuerte que tenemos en el campo”

Agricultura

Antonio Alba, agrónomo, sobre porque el cloro perjudica los cultivos: “Es el enemigo silencioso más fuerte que tenemos en el campo”

Antonio Alba, especialista en agricultura, explica las razones por las que el cloro es perjudicial para los cultivos: “Es el enemigo silencioso más fuerte que tenemos en el campo”

El cloro constituye un componente habitual en diversos caudales de irrigación y su influencia en el sector agrícola suele, frecuentemente, ser ignorada. No obstante, su repercusión en las cosechas resulta crucial para el rendimiento de un cultivo, sobre todo en regiones donde el recurso hídrico presenta niveles altos de dicha sustancia.

El impacto del cloro sobre las plantaciones.

De este modo lo relata Antonio Alba, agrónomo andaluz, durante su paso por el podcast Agrolife, alertando que el cloro representa un inconveniente invisible para los productores. “El enemigo silencioso más fuerte que tenemos nosotros en nuestro campo es el cloro”, sostiene, remarcando que su mayor riesgo se halla en la interacción que establece con otros nutrientes fundamentales.

Conforme a Alba, una de las oposiciones más intensas en la nutrición de las plantas es la que ocurre entre el nitrógeno y el cloro. “Si tú tienes cloro disponible, en momentos que haya estrés, como en primavera cuando la temperatura sube muy rápido, o en invierno cuando hay caídas muy acentuadas, la planta no asimila nitrógeno y empieza a asimilar cloro”, aclara. La dificultad radica en que “el cloro es veneno para la planta”.

En Andalucía el sector agrícola tiene mucha importancia
En Andalucía el sector agrícola tiene mucha importancia

Los efectos de esa integración repercuten de forma inmediata en el rendimiento productivo. “Le limita completamente el potencial productivo”, indica el especialista agrícola. Alba cuantifica la magnitud de esta incidencia: “Si una planta tiene genéticamente un potencial productivo de diez y en el agua hay diez milimoles de cloro, el potencial productivo pasa a ser ocho. Si te vas a veinte milimoles de cloro, el potencial productivo va a ser seis”.

Debido a esto, el especialista exhorta a los productores a verificar sus reportes hídricos. “El que nos esté escuchando, que agarre un análisis de su agua y esté mirando ahora mismo cuánto cloro hay”, menciona, destacando lo crucial que resulta comprender las condiciones del agua para adelantarse a posibles fallos.

Pese a este panorama, Alba resalta la aptitud de ajuste de la industria. “En el campo almeriense somos muy resilientes con el cloro”, asegura. Una de las tácticas más recurrentes consiste en la limpieza del terreno: “Tenemos que tirar mucha agua, drenar mucho, incluso en suelo, para intentar lavar todo ese cloro y que la planta no lo asimile”.

Diferentes formas de disminuir los niveles de cloro

Aparte del drenaje, los expertos sugieren adaptar los planes de nutrición, controlar los valores de nitratos y, si resulta factible, combinar caudales o utilizar métodos para disminuir la presencia de cloro. Estas medidas contribuyen a atenuar el efecto de “ese enemigo invisible” que, tal como indica Alba, continúa representando el vínculo entre nitratos y cloro dentro de las plantaciones.