Javi y Juanmi, agricultores: “No tenemos vacaciones reales porque tienes a unos seres vivos ahí que tienes que estar pendiente de ellos”
Profesiones
Las vacaciones reales siguen siendo un lujo que la gran mayoría de agricultores no se pueden permitir
Marc Miralles, joven agricultor, sobre su oficio en el futuro: “La agricultura va a estar muy buscada dentro de 5-10 años porque no hay un relevo generacional”

Javi y Juanmi, agricultores: “No tenemos vacaciones reales porque tienes a unos seres vivos ahí que tienes que estar pendiente de ellos”
Muchas veces la agricultura suele relacionarse con un trabajo que está ligado al campo, al aire libre, a una vida tranquila y a un cierto ritmo pausado. Pero la realidad cotidiana de muchos agricultores españoles, especialmente en zonas intensivas como Almería, se aleja mucho de esa imagen. Lo explican Javi y Juanmi, dos jóvenes agricultores dedicados a la agricultura bajo plástico en invernadero, que además divulgan su día a día en redes sociales.
Un oficio rentable pero muy imprevisible
“Ser agricultor hoy en día sí es rentable, pero hasta cierto punto”, explica Juanmi en el podcast Aelis. El problema, añade, es que cada campaña es una apuesta. “Te la juegas todos los años. Un mínimo fallo te tira contra las cuerdas, y cuando hablo de fallo puede ser una plaga, un virus o incluso ocho o nueve problemas distintos a la vez”. A esa incertidumbre se suman los bajos precios en origen y la falta de herramientas eficaces para combatir enfermedades, lo que convierte cada inversión en un riesgo real. “Dos años seguidos así y dejas de ser agricultor. Te deja fuera”, se lamenta.
Javi coincide en esa sensación de imprevisibilidad constante. “Nosotros no sabemos realmente lo que vamos a ganar. Hay años muy buenos y otros bastante peores”. En términos económicos explica que los ingresos pueden variar mucho: “Hay años que puedes ganar 2.000 o 3.000 euros al mes y otros que te quedas en 1.000. Decir una cifra exacta es jugársela”. Todo depende del clima, del mercado, de la superficie cultivada y, sobre todo, de que no aparezcan imprevistos que echen por tierra meses de trabajo.
Es difícil hacer vacaciones por la responsabilidad que tienen
Pero si hay un aspecto que marca especialmente la vida de los agricultores es el descanso. O, mejor dicho, la falta de él. “Tenemos cero días reales de vacaciones”, afirma Javi con rotundidad, preguntándole a su compañero que cuando fue la última vez que se cogió una semana de vacaciones. Aunque en teoría podrían ausentarse algunos días, la realidad es que el invernadero no se detiene. “Tienes unos seres vivos ahí y tienes que estar pendiente de ellos. Si hace viento y estás fuera, tienes que llamar a alguien para que vaya a mirar”.
Juanmi explica que irse unos días implica tener que movilizar a varias personas para el riego, para coordinar a los trabajadores y confiar en su equipo. “Tenemos la suerte de contar con gente que lleva muchos años con nosotros. Si no, no podríamos ni irnos un día”. Muchas veces, como en su caso, el apoyo familiar también resulta clave para cubrir ausencias puntuales.
Ambos reconocen que existen pequeños periodos de respiro, normalmente cuando el cultivo está parado, pero son la excepción. “Si eres agricultor pequeño y coincides con una época de solarización, sí puedes descansar algo, pero la mayor parte del año siempre hay algo que vigilar”, explica Javi.
Gracias a personas como Javi y Juanmi, que cuentan su día a día y hablan sin tapujos del sector podemos darnos cuenta de la complicada realidad que viven los agricultores en España. Un sector que es esencial, que está sometido a una enorme presión económica, donde todo puede cambiar año a año, y en el que la conciliación y las vacaciones reales siguen siendo un lujo que la gran mayoría no se puede permitir.
