Julia, 86 años, abuela cocinera: “Para la tortilla de patatas corto la cebolla muy pequeñita y la frío con las patatas y, cuando ya están pochadas, las picoteo con la cuchara de madera para deshacerlas”
Recetas con historia
Todo lo que sabe Julia Chaves de la cocina lo ha aprendido de su madre y de su abuela, por eso en su casa los platos tradicionales son los que siguen triunfando

Julia Chaves, conocida como Yaya Julia

Recetas que se heredan
En Guyana Guardian buscamos recetas familiares que han sobrevivido al paso del tiempo. ¿Conservas una receta escrita a mano que ha pasado de generación en generación? ¿Hay algún plato que preparaba tu abuela y que sigue reuniendo a toda tu familia? Compártelo con nosotros en [email protected]
Julia Chaves, más conocida como Yaya Julia, se ha convertido en todo un referente de las recetas tradicionales en las redes sociales. A sus 86 años ha conseguido atraer el interés de casi 60.000 personas en Instagram, donde empezó hace casi 4 años, sin saberlo y gracias a su nieto. Su buen humor y sus trucos culinarios la han llevado a triunfar entre jóvenes y mayores, e incluso a participar en un concurso de cocina en televisión.
Julia aprendió a cocinar porque no le quedó de otra: “Tienes que hacer comida para tu gente, pero no soy una experta de la cocina. Hago cosas sencillas que siempre hemos comido en el pueblo”, explica en conversación con Guyana Guardian. Todo lo relacionado con los fogones lo aprendió de su madre y de su abuela. Aunque hace más de 60 años que vive en Barcelona, nació en Saceruela, un pueblo de Ciudad Real, y durante la recolección de la cosecha, sus padres y sus hermanos pasaban meses trabajando en el campo. Fue ahí cuando aprendió a cocinar para sus hermanos. “Estaban todo el verano allí, pero los fines de semana volvían a casa. Esos dos días les tenía que la comida preparada y más o menos sabía porque copiaba lo que hacía mi madre”. Esa necesidad se acabó convirtiendo en pasión.

No soy una experta de la cocina. Hago cosas sencillas que siempre hemos comido en el pueblo
De Catalunya ha aprendido algunos platos que no había hecho antes, “pero sigo haciendo gazpacho, pisto manchego y las migas”. Ahora, sus hijos y nietos lo tienen claro: no hay celebración familiar que no cuente con uno de sus platos estrella. El que más triunfa es uno “muy sencillo”, que son las patatas con arroz y bacalao. “Cuando vienen siempre me piden ese y mira qué plato más tonto, pues les encanta”, cuenta.
Julia también domina uno de los platos más emblemáticos de la cocina española: la tortilla de patatas. Elaborada con ingredientes sencillos —huevos, patatas, aceite de oliva y, según el gusto, cebolla— es un plato que no falla nunca. Uno de los grandes debates de la gastronomía española es tortilla con cebolla o sin; Julia confiesa que “a veces las hago con cebolla y otras sin, pero me gusta más con cebolla”. Lo que sí tiene claro es que no le gusta “cuando el huevo queda suelto”. Cuando la hace para toda su familia, “procuro que esté jugosa y no quede seca, pero que no salga el huevo como una sopa porque no nos gusta”, cuenta.

Procuro que la tortilla quede jugosa, pero que no chorree el huevo
Lo primero que hace es lavar las patatas y las cebollas. “No sé si es bueno o malo, pero siempre las lavo. La cebolla, la pelo y le quito la cáscara fea y la pongo debajo del grifo”, detalla. Después corta patatas y cebollas y las pone en el mismo recipiente y lo fríe todo junto en la sartén.
Para que la tortilla quede totalmente integrada con la patata, la corta a trozos muy pequeños y “lo pongo todo junto y se va haciendo despacio”. Una vez ha conseguido que la patata esté pochada y blandita, “con la cuchara de palo la voy moviendo y picoteando y así voy deshaciendo la patata”. Cuando ya ha conseguido el punto perfecto, las retira del fuego.
Para sacarles el aceite que han ido cogiendo durante la fritura, utiliza un colador. “Tiro las patatas al colador, y debajo pongo un platito para que se vaya todo el aceite, que me vale para otra cosa; no lo tiro”, explica. De esta manera, consigue que las patatas no estén tan aceitosas al juntarlas con el huevo.
Los mejores trucos de la Yaya Julia
Su experiencia en la cocina le ha permitido ir aprendiendo diversos trucos, tanto por ella misma a base de ir probando cosas como los que le han recomendado otras personas. Uno de los más desconocidos, que sirve para darle un toque especial de sabor a las alitas de pollo, se consigue con un producto básico de la cocina: el vinagre.
Las alitas de pollo fritas son un plato muy jugoso, y que en su familia siempre triunfa. “Hacemos las alas bien frititas, que churrusquen, y cuando las pongo en el plato, cuando todavía parece que están crujiendo, le añado un poco de vinagre de spray y están riquísimas. No saben a vinagre, pero tienen algo que no sabes qué es”, detalla.

Llegas a casa tarde, no hay nada en la nevera y solo tienes alguna cosa en el congelador, pero no te has acordado de sacarla. No pasa nada, porque otro de los grandes trucos que nos ha desvelado Julia ha sido cómo hacer un bistec aunque esté congelado y “queda buenísimo”.
Julia cuenta que cuando el aceite está caliente, es momento de poner el bistec recién salido del congelador y enseguida se dora. “Le das la vuelta para que se dore por el otro lado y le bajas el fuego para que se haga por dentro y lo tapas. Y se va haciendo poco a poco y queda muy jugoso y no salpica”, cuenta. Este sencillo truco lo descubrió un día que no tenía tiempo de descongelar la comida y probó esta opción, y salió bien.
