Vida

Vonda Wright, experta en longevidad: “No importa quién seas ni qué edad tengas, debes aprender a levantar pesas si no quieres terminar en una residencia”

SALUD

Cada vez es más necesario abandonar la mentalidad de que cumplir años es sinónimo de debilidad y fragilidad

Una joven levantando pesas en el gimnasio

Una joven levantando pesas en el gimnasio

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A medida que envejecemos nuestras capacidades físicas tienden a disminuir, pero la realidad muestra que muchas de esas pérdidas se deben más a la inactividad que al paso del tiempo. La falta de ejercicio y de estímulos regulares provoca que músculos, equilibrio y resistencia se deterioren con mayor rapidez, mientras que un estilo de vida activo puede preservar, e incluso mejorar, muchas habilidades físicas a lo largo de los años. 

Reconocer que el desgaste no es solo inevitable sino también prevenible invita a adoptar hábitos saludables desde edades tempranas y a mantenerlos a lo largo de toda la vida, convirtiendo el movimiento en una estrategia clave para envejecer con autonomía y calidad de vida. La experta en longevidad Vonda Wright ha reflexionado sobre ello en el podcast de 'ZOE': “El envejecimiento es lo más natural que nos ocurre desde el momento en el que nacemos y el problema que tenemos en la sociedad moderna es que somos más sedentarios que hace unas décadas”, empieza diciendo. 

Close-up of senior man and his wife using hands weights while exercising at home.
Close-up of senior man and his wife using hands weights while exercising at home.Getty Images

“Somos mucho más sedentarios que el pasado porque ya no hay trabajos tan físicos”

Vida sedentaria. El movimiento ha dejado de ser un componente natural de nuestro día a día como lo era en el pasado, cuando las tareas cotidianas requerían esfuerzo físico constante. Hoy, la automatización, los medios de transporte y la tecnología han reducido drásticamente la necesidad de desplazarse o realizar actividades que involucren al cuerpo, transformando nuestra rutina en un entorno predominantemente sedentario. Esta pérdida de actividad cotidiana no solo afecta la condición física, sino que también tiene consecuencias sobre la salud mental y el bienestar general, lo que subraya la importancia de reintegrar el movimiento de manera consciente en nuestras vidas para compensar la pasividad impuesta por los avances modernos.

Un grupo de personas hacen ejercicio con pesas
Un grupo de personas hacen ejercicio con pesasGetty Images/iStockphoto

Masa muscular. La experta en envejecimiento activo y movilidad recomienda fortalecer la masa muscular para no tener problemas en la tercera edad: “Una de las principales razones por las que las personas terminan en residencias de ancianos o centros de asistencia es que no pueden realizar tareas sencillas de la vida cotidiana. Levantarse de una silla, abrir un frasco sin ayuda, prepararse la comida... Todas estas tareas dependen de nuestra masa muscular”, recomienda. 

Fomentar el movimiento. Con sus palabras, Vonda Wright llama a toda la población a mantener una vida activa. Un simple ejercicio como levantar pesas podría ser suficiente: “No importa quién seas ni qué edad tengas, debes aprender a levantar pesas. Somos mucho más sedentarios que el pasado porque ya no hay trabajos tan físicos. Ya no somos agricultores o ganaderos en general. No criamos animales y no aramos los campos. Simplemente no lo hacemos. Y el movimiento es algo que debemos fomentar. El objetivo es evitar caídas, es evitar que tengan que cuidarte porque eres demasiado débil para levantarte de una silla, subir las escaleras, abrir el frasco de pepinillos o prepararte tu propia comida”, termina diciendo.

Pareja de ancianos en ropa deportiva haciendo ejercicio con mancuernas en el gimnasio
Pareja de ancianos en ropa deportiva haciendo ejercicio con mancuernas en el gimnasioGetty Images

Estudios. Numerosos estudios demuestran que el entrenamiento regular mejora la movilidad funcional en personas mayores, es decir, la capacidad de realizar actividades de la vida diaria con independencia y seguridad. Programas de ejercicio que combinan fuerza, equilibrio y flexibilidad han mostrado mejoras significativas en la velocidad de marcha, la estabilidad postural y la capacidad para subir escaleras o levantarse de una silla, reduciendo así el riesgo de caídas y dependencia. Una revisión sistemática de ensayos clínicos encontró que el entrenamiento de resistencia y ejercicios funcionales durante al menos 10 semanas aumentan la fuerza de agarre, la resistencia y la agilidad, mostrando que incluso iniciando a edades avanzadas se puede mantener y potenciar la movilidad funcional.

Reflexión. Si entrenamos de forma regular, sin importar la edad, es posible mantener la masa muscular, prevenir la pérdida de densidad ósea y mejorar tanto la capacidad cognitiva como la funcionalidad física. Nunca es tarde para comenzar a ejercitarse, ni siquiera para incorporar el levantamiento de pesas, ya que el ejercicio no desaparece con los años, sino que se adapta a nuestras necesidades y capacidades. Reconocer esto permite transformar la actividad física en una herramienta fundamental para envejecer con autonomía, preservar la salud y mejorar la calidad de vida, demostrando que la edad no es una barrera, sino un estímulo para mantener el cuerpo y la mente activos.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento