Mario, un ciudadano español afincado en Australia: “La única dificultad es aguantar psicológicamente, pero en 4 horas cubro el alquiler de todo un mes”
TRABAJO
El muchacho labora en el sector algodonero y especifica la remuneración que percibe después de finalizar sus extensas horas de faena.

Mario, en dos momentos del vídeo

Numerosos ciudadanos jóvenes de España eligen trasladarse a Australia con el fin de hallar empleo y un futuro más próspero, seducidos por la opción de adquirir vivencias globales, optimizar su manejo del inglés y encontrar vacantes que impulsen su progreso humano y de carrera. Australia significa para diversos individuos una fase de instrucción y exploración, donde consiguen potenciar su autonomía, adentrarse en tradiciones ajenas y diseñar un esquema existencial más vasto, sin que tal decisión signifique obligatoriamente un desprecio hacia su tierra de nacimiento.
Mario es un muchacho que optó por mudarse a Australia hace seis años. Mediante su perfil en TikTok ha relatado de qué manera, laborando en la zafra algodonera, logra obtener una suma considerable de ingresos: “Tardo cuatro horas de trabajo en cubrir el alquiler de todo un mes”, comenta al inicio.

Lo más difícil es la resistencia psicológica tras meses de jornadas eternas en el día de la marmota.
La época de la cosecha algodonera en Australia representa el ciclo anual dedicado al cultivo y recolección de dicha fibra, fundamentalmente de marzo a mayo, y constituye un motor relevante de trabajo estacional en las áreas rurales de la nación. A lo largo de este tiempo, numerosos campos requieren personal para diversas labores del agro, lo cual capta el interés de empleados nacionales y de fuera, sobre todo de jóvenes con permisos de estancia limitada que desean obtener práctica profesional y acumular ahorros.
El muchacho relata que desempeña sus labores en una de estas fincas de algodón durante 12 horas cada jornada, de lunes a domingo. Se refiere a una instalación agraria consagrada a la plantación y manufactura de algodón. En dicho lugar se llevan a cabo todos los trabajos propios de este recurso, incluyendo la siembra, el suministro de agua, la atención de los arbustos y la recolección.
Mario no cree que su labor resulte agotadora para el cuerpo ya que su tarea consiste en vaciar vehículos de carga, organizar el algodón dentro de los depósitos y completar el llenado de recipientes destinados a la exportación global: “La única dificultad es aguantar mentalmente hacer tantas horas durante meses viviendo el día de la marmota”, admite.
Sobre su remuneración, el muchacho detalla que cobra 31 dólares australianos por hora ordinaria y 56 dólares australianos en las horas extra: “Son 430 dólares entre semana y 1.230 dólares los fines de semana. En siete días suelo cobrar 3.470 euros a los que hay que restarle un 15% de tasas. Hace un total de 1.808 euros semanales. En otro vídeo, detalla que paga 140 dólares semanales en alquiler, 90 dólares en comida y en transporte, al vivir cerca, se gasta únicamente 20 dólares en gasolina: “Al final, pago todo más o menos en medio día de trabajo. Trabajo como un esclavo pero el resto de días son de puro ahorro”, manifiesta.
El autor de contenidos finaliza con un análisis acerca de su circunstancia, revelando la verdad de una forma de vivir que despierta un interés creciente entre la juventud: “No quiero engañar a nadie ni hacer pensar que en Australia llueve dinero en cuanto aterrizas. Solo mostrar que es un país donde si sabes hacer medio bien las cosas puedes sacarle un provecho económico, además del millón de aventuras y aprendizajes que no te los quita nadie”, concluye afirmando.
