Abel, fontanero profesional: “Dejad de lado las carreras de 5 años, la Formación Profesional es una muy buena salida y permite ganar mucha pasta”
EMPLEO
Un empresario del sector confiesa cuánto dinero gana y cuáles son las claves del éxito

Un fontanero solucionando un escape

La fontanería no es solo un oficio tradicional, sino también un negocio con potencial de sostenibilidad económica y ambiental. La eficiencia en el uso del agua, el ahorro energético y el mantenimiento de infraestructuras hacen que los fontaneros desempeñen un papel clave, ayudando a optimizar recursos, prevenir problemas mayores y reducir costes a largo plazo. Convertir la fontanería en una actividad profesional rentable depende no solo de la habilidad técnica, sino también de la capacidad de ofrecer soluciones responsables y adaptadas a las necesidades actuales de hogares y empresas.
Abel es un fontanero con años de experiencia como propietario de 'Fontur Servicios y Reparaciones'. Durante una conversación en el podcast 'The Apex Era' reflexionó sobre la realidad del oficio, los salarios y las claves para tener éxito.

“Uno de los errores más comunes es empezar a dar los primeros pasos trabajando con la familia”
El experto empezó reconociendo que un buen fontanero con nómina puede llegar a ganar 2.300 euros al mes, siendo la actitud la virtud que puede condicionar su trabajo: “Si veo a un tío que se desvive por la empresa, prefiero pagarle”, admite. Ste enfoque resalta que, en profesiones técnicas como la fontanería, combinar habilidad con responsabilidad y dedicación convierte un oficio en una carrera sostenible y reconocida, donde el esfuerzo personal se traduce en oportunidades y confianza.
Abel explica que uno de los mayores errores que cometen las empresas es permitir la fuga de talento por falta de oportunidades: “Tienes que intentar que se quede antes de que se vaya. La gente no valora lo que tiene hasta que lo pierde. Y en el mundo laboral, eso es un error que cuesta caro”, señala. Retener a los empleados no depende solo del salario, sino de ofrecerles desarrollo profesional, motivación y reconocimiento. Como recomienda el experto, es fundamental actuar antes de que un trabajador valioso decida marcharse, porque la inversión en talento es también una inversión en la sostenibilidad y éxito de la empresa.

Otro de los fallos más comunes, según Abel, es empezar a dar los primeros pasos trabajando con la familia porque es inevitable adoptar malas costumbres que se perpetúan con el paso del tiempo. Además, es de vital importancia contar con vehículo propio: “Si no tienes coche, lo vas a tener complicado”, advierte el experto.
Su recomendación pasa por empezar trabajando para otras empresas y dedicar mucho tiempo a la venta personal: “Es importante que te presentes a la gente que se dedique a esto, que necesite fontaneros, comunidades... Insistir, ir vendiéndote un poquito. Trabajar con compañías de seguros te ayuda mogollón. Pasas por muchas viviendas y esa gente se va quedando con tu contacto”, comenta.

El experto termina ofreciendo un consejo dirigido a los jóvenes que están decidiendo su futuro profesional: “Dejad de lado las carreras de 5 años, la Formación Profesional es una muy buena salida y permite ganar mucha pasta”, explica. La fontanería se consolida como una profesión de futuro, combinando demanda constante y estabilidad laboral. Cada vez más hogares y empresas requieren mantenimiento, reparación e instalación de sistemas de agua y calefacción, así como soluciones eficientes y sostenibles. La especialización y la formación continua permiten a los profesionales destacarse y acceder a mejores ingresos. Con la importancia creciente de la tecnología y la eficiencia energética, un buen fontanero no solo realiza un oficio tradicional, sino que ofrece servicios imprescindibles y con perspectivas de crecimiento a largo plazo.
Un informe de 2023 revela que la inteligencia artificial y la automatización amenazan con transformar de manera muy desigual el mercado laboral. Aproximadamente el 30 % de los empleos de oficina o “white‑collar”, aquellos vinculados a tareas administrativas, de análisis de datos o de gestión rutinaria, podrían ser asumidos parcial o totalmente por sistemas automatizados, lo que genera incertidumbre sobre la estabilidad y evolución de estos puestos. En contraste, menos del 1 % de los trabajos manuales y oficios técnicos como fontaneros o electricistas estarían en riesgo de automatización completa, debido a la necesidad de destreza física, adaptación a entornos cambiantes y juicio contextual, capacidades que la IA aún no puede replicar de manera efectiva.
